Un Cuadro de Leyenda
Cuando me asignaron la tarea de presentar un objeto de trascendencia familiar, pensé en exponer el jarrón que mi abuela trajo de Italia y que mi hermana había presentado no mucho tiempo atrás, pero al ver que no se podía repetir tuve que preguntar y buscar otro. Finalmente, opté por la pintura cuya historia continuación relato

Este es un cuadro que mi abuela trajo en el año 1950 de Italia. Su destino: ser regalo de bodas para mi papá cuando se casara. Este regalo fue muy apreciado por mi papá quien le buscó el mejor lugar de la casa para que todos pudiéramos apreciarlo.
Este objeto a mí siempre me gustó e interesó, pero más cuando me enteré por mi abuela que guardaba una leyenda de años atrás. Su nombre es “La cueva de Genaro” y tiene lugar en el año 79 d.C., cuando ocurrió la terrible erupción volcánica del volcán “Vesubio”, que provocó la destrucción y petrificación de las ciudades de Pompeya y Herculano (Nápoles, Italia) y la de sus habitantes.
Cuenta la leyenda que el niño del cuadro pertenecía a una familia de clase media y que tenía muy desarrollada la capacidad de intuir lo que sucedería en el futuro. Unos minutos de antes que ocurriera la catástrofe, el niño se escapó de la casa donde vivía y se fue a esconder dentro de una cueva.
Genaro esperó 4 días para que las tierras se enfriarany cuando salió de su escondite, se dice que empezó a caminar sin rumbo hasta llegar a un pueblo de montaña llamado “Il Traforo”, que significa “El pasaje”.
Mi abuela y sus hermanos (mis tíos abuelos) de pequeños, relacionaban las erupciones volcánicas con los pequeños sismos que se percibían por los movimientos de las placas debajo de la tierra y cada ves que esto ocurría, mi bisabuela les contaba esta leyenda que luego entrelazaba con alguna historia que inventaba en el momento. Mi abuela nunca supo si esta leyenda fue inventada por mi bisabuela para ellos o si está basada en algún hecho verídico.
Junto con el cuadro, otro objeto que mi abuela trajo a la Argentina es un abanico antiguo que mi bisabuela usaba con frecuencia; este es de color blanco y tiene un listón rojo (contra el maldeojo), y en cada una de sus hojas en las cuales aparecen imágenes de la ciudad de Paola (Italia).
En el año 1940 aproximadamente, al ir perdiendo la textura inicial, mi bisabuela guardó el abanico en una especie de alcancía con algunas monedas que ella guardaba.
Durante la ocupación alemana en Italia mi bisabuela trabó amistad con un soldado alemán, que en realidad no quería causarles daño prueba de esto es que llegó a avisarle para que se escondieran cuando las tropas alemanas irrumpieron en el pueblo con orden de hacer prisioneros. Mi bisabuela junto con mis tíos abuelos y mi abuela, corrieron hacia las montañas llevando consigo como única pertenencia la alcancía con las monedas y el abanico. En la corrida, la alcancía se rompió, las monedas cayeron al suelo y lo único que logró salvar mi abuela fue el abanico, que aun hoy conserva.
Cintia Malta
5to CBU

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A nuestro parecer es una historia atractiva ya que agrega además de la historia de la abuela, la del cuadro que de por si ya es bastante llamativa.
Yael Varela y Yanina Viegas | 26-11-2007 - 12:51:20 GMT -3 #