La receta de la bisabuela Ana
Mi bisabuela, Ana Luisa Muolo, estaba casada con Santiago Satalino quien trabajaba por su cuenta en una zapatería, donde pasaba gran parte del día y no regresaba a su casa hasta tarde. Por esta razón, ella se veía obligada a encargarse de sus 5 hijos además de tener que realizar todas las actividades hogareñas (lavar la ropa, planchar, etc). Pero entre todas las tareas había dos que realmente le resultaban placenteras. La primera era la costura, un pasatiempo que disfrutaba a diario, arreglando la ropa de toda la familia o haciendo nuevas prendas. Tanto gozaba de coser y bordar que cuando sus hijas tuvieron la edad suficiente, les transmitió todo aquello que había aprendido con el correr de los años.
La segunda y tal vez las más importante de estas tareas era la cocina. Podía pasarse horas y horas cocinando para sus familiares o amigos, haciendo las comidas predilectas de cada uno o simplemente inventando nuevos platos. Sin embargo, había una receta en particular que realizaba cada vez que tenía la oportunidad. Se la había enseñado su madre cuando era una jovencita y desde ese momento nunca dejó de hacerla. Se trataba de unas rosquitas llamadas Taralli, pequeñas roscas saladas de simple elaboración. Son tradicionales en Italia, donde las mujeres enseñan a sus hijas cómo amasarlas y cuya receta es pasada de generación en generación. En cada tarde de reunión con amigos o familiares no pueden faltar.
Conforme a la tradición, mi bisabuela hizo lo propio con su hija Rosa. Ésta última sería la encargada de cocinarle a su hermano Pedro (mi abuelo) algunos Taralli cuando se enteró de que él viajaría a Argentina en búsqueda de mejores oportunidades, luego de que Italia afrontara dos las Guerras Mundiales. Durante el viaje en barco comió todas las rosquitas que su hermana le había preparado. Una vez aquí, completamente solo e incapaz de elaborarlos el mismo, no volvió a comerlos. Su esperanza de volver a saborearlos se desvanecía cuando apareció en su vida Angela (mi abuela), amiga y vecina de su infancia, quien era conocedora de la receta de los Taralli. Tiempo después, ambos se casaron. De este modo volvió a disfrutar de los Tarelli
Hoy en día mi abuela sigue haciéndolos para sus familiares, especialmente para mí y mis amigos.
Receta:
· Harina de Trigo 0000 1 kg
· Levadura 20 gr
· Vino Blanco 300 cm3
· Aceite 150 cm3
· Agua 50 cm3
· Sal A gusto
· Azúcar 1 cucharada de café
PROCEDIMIENTO:
Colocar la harina en un bol. En el centro hacer un hueco y agregar la sal, el aceite y la levadura. Esta última, previamente debe ser disuelta en agua y azúcar. Agregar el vino y mezclar. Con la masa ya formada, amasar bien durante unos minutos. Luego, dejar descansar 20 minutos. Cortar la masa en trozos, hacer “viboritas” y darle la forma de rosca. Dejar levar. Hornear aproximadamente 20 minutos a fuego moderado hasta que tomen un color dorado.

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