Luciana Zawadzki 4to A C.B.U.
Los domingos en mi familia son una tradición. Nos gusta juntarnos a merendar y compartir un momento todos juntos antes de que empiece la semana.Siempre me pregunté porque en vez de juntarnos a la tarde no lo hacíamos al mediodía, pero creo que a través del tiempo me di cuenta que somos tantos que es imposible juntarnos a almorzar, por eso la merienda fue designada para la familia. Una de esas tardes, mientras ayudaba a preparar la merienda, mi abuelo me llamó desde la habitación. Cuando llegue vi que estaba buscando en algo en el cajón; supuse que me regalaría una golosina como habitualmente lo hacia, pero no, esta vez me dio una cajita. Abrí el regalo con curiosidad, pero cuando me di cuenta mi abuelo estaba saliendo de la pieza, por eso corrí a agradecerle y a preguntarle que significaba ese objeto.Me explico que era una lapicera muy importante para él, porque lo había acompañado durante la segunda Guerra Mundial. Esa tarde de domingo fue muy importante para mí. Me sentía contenta, pero a la vez sentía la responsabilidad de tener ese objeto tan valioso para mi abuelo.En ese momento tenia 12 años, y a medida que fui creciendo fui valorando el objeto y el gesto que mi abuelo había tenido conmigo. Mi abuelo, como muchos polacos, durante la segunda Guerra Mundial tuvo que defender su patria primero de los alemanes, y luego de los rusos.Cuando los rusos invadieron Polonia a mi abuelo lo tomaron prisionero de guerra. A estos los llevaban a Siberia, un territorio llano, donde las temperaturas son menores a los – 30 ºC y los prisioneros sobrevivían de lo que ellos cultivaban. En esa época, esta región era muy pobre, por eso los mismos rusos dejaban escapar a los prisioneros, ya que las posibilidades de sobrevivir eran escasas. Cuando mi abuelo escapó se reagrupo con otros prisioneros en los países de Asia Menor. El objetivo de ellos era volver a su tierra natal, formar el ejército y recuperar una parte de esa Europa perdida.Avanzaron por países, como Irán, Irak, y allí estaban los ingleses que vendían productos de su industria. Allí, mi abuelo compró esta lapicera, que quien iba a decir hoy tengo yo en mis manos.Después de esos países, llegaron a Italia y a mi abuelo lo enviaron a que permaneciera en un pueblo llamado Ripatranzone. Después de un tiempo conoció a Virgilia, mi nona. En ese tiempo, mantener su relación fue muy difícil, porque a mi abuelo lo enviaban a otros pueblos, y no sabían si se iban a volver a ver. Por eso esta lapicera fue importante para mi abuelo. Unió a dos personas importantes en mi vida, en ese momento difícil que les tocó vivir. Cuando la guerra terminó, los dos estaban en Italia, y decidieron casarse.La situación de mi abuelo era triste, ya que no podía regresar a Polonia por ser prisionero de guerra, por eso ambos decidieron emigrar hacia Argentina. En ese barco venían inmigrantes con la esperanza de tener un futuro mejor, con tristeza de dejar su país. Venia el dolor de la guerra (para muchos una cicatriz imborrable). Venían mi nona, mi abuelo y un bebé recién nacido, mi tío, y esta lapicera, que escribió sentimientos expresaos en palabras y unió a dos personas que se sentían lejos pero al recibir una carta del otro se sentían cerca. Cuando mi abuelo me cuenta su vida siento un gran orgullo por él, por tener el valor de defender su país y también, por su vida personal. Cruzó un océano para formar una familia, se adaptó a un nuevo país y hoy con 92 años cuenta su vida como una gran aventura. Y yo lo observo, lo miro como piensa, como se olvida de algún detalle y vuelve a empezar. Será por eso que en esa tarde de domingo mi abuelo decidió que yo, su séptima nieta tenga su lapicera. (La lapicera)
(Mi abuelo en Siberia)

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De esta historia nos gusto el comienzo que hiso engancharnos hasta el final del relato, por sus palabras, sus expresiones, las aventuras, las maravillosas cosas vividas por un hombre que lucho por su país y gano una espectacular familia. Nos ponemos en el lugar de Luciana y entendemos por qué tanta emocion y tanto orgullo al recibir este tan importante regalo de su presiado abuelo. Apesar de que Flor, la hermana, ya nos habia comentado esta misma historia, nos volvió a interesar y a conmover como la primera vez, y nos dio mucho gusto leerla y escucharla. Gracias por compartirla con tanta emocion a todos nosotros.
Camila Guerra - Brenda Merlino .
Camila Guerra - Brenda Merlino 1º CBU \ | 11-10-2007 - 13:54:48 GMT -3 #
A nosotras nos gustó mucho la historia, ya que es muy importante leer las historias de otros (es muy interesante).
También nos encantó el gesto que tuvo tu abuelo con vos de regalarte la lapicera que valía demasiado para él, y confió en que vos ibas a proteger su objeto tan valioso.
Además está muy bien redactado, y a pesar de que la historia es hermosa se disfruta al leerla por su combinación de palabras.
Carina Torre, Guadalupe Pavón, Paula Villanueva de 1ro \\ | 11-10-2007 - 14:00:05 GMT -3 #
¡Hola!
Nos pareció una historia muy entretenida, emocionante y tierna. Una cosa que nos sorprendió es que el abuelo tiene ¡92 años!
Bueno, esperamos que esa lapicera dure mucho tiempo más, y que el abuelo también.
Ahora, cuántos son en la familia, y qué tiene que ver con que no se puedan juntar a almorzar?
Por favor, contestame esa pregunta.
Germán Casarino, Martín Diaz y Sasha Etcheverry
Martín Diaz, Germán Casarino, Sasha Etcheverry (1º \\ | 11-10-2007 - 14:04:41 GMT -3 #
La historia es muy interesante, hay que destacar la valentía de tu abuelo en ir a un lugar con tan bajas temperaturas. Tambien se destaca el gesto de que le haya regalado su lapicera a su séptima nieta (cuando generalmente se le regala al primero), confiando en que vos lo ibas a cuidar y, en su momento, tambien pasarselo a tus descendientes.
;)
Melisa Bocchia y Lucia Sartirana | 11-10-2007 - 14:08:25 GMT -3 #
Lejos de ser una historia de un objeto común, ha llegado a producir emoción en nosotros debido a la forma en la que fue narrado y expresado.
Es muy significativo que te haya elegido a vos entre todos sus nietos para que guardes "su objeto"... y se nota que de la otra parte hay una valoración y reconocimiento muy importante.
Gustavo Huerta, Julieta Valenti, Matias Merino | 26-11-2007 - 12:51:14 GMT -3 #