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Historias de Inmigrantes

08/10/2007 GMT -3

Pablo Bertato, 4to A especializado

mogas @ 20:36

Lo que voy a contar a continuación no es en realidad una historia entretenida que atraiga o llame la atención. Es sólo la historia de cómo este objeto pasó a ser mío.Este juego de ajedrez le perteneció al abuelo paterno de mi mamá, mi bisabuelo. A él se lo regalaron sus padres cuando era joven, en Italia, y él, muchos años después, se lo regaló a mi abuelo, ya en la Argentina, para que lo use y decida, en el futuro, qué hacer con el juego. Aunque desconozco la fecha en que el juego pasó a formar parte de la familia, sé que le perteneció a mi abuelo en diciembre de 1926, cuando él tenía once años.Mi abuelo lo cuidó mucho y casi no lo usó, pero siempre afirmó que el juego le debía pertenecer a algún varón hijo de él, que así lleve el mismo apellido que el de él y el de su padre. Además, el juego no podía caer en manos de ninguna mujer, porque, según él, “el Ajedrez es un juego de hombres”. Con el paso del tiempo, mi abuelo sólo tuvo una hija mujer, mi mamá, por lo tanto no decidió qué hacer con el juego. Pero ella, que algunas veces había visto el juego de ajedrez y sabía, le había pertenecido a su abuelo, le pidió a su papá que se lo regale. Él de ningún modo aceptó. Cuando yo nací, mi mamá le pidió que me lo dé. Él aceptó su pedido porque, realmente, se dio cuenta de que si no lo hacía, el juego se iba a quedar sin dueño y, por lo tanto, en el olvido. Con el tiempo me enseñó a jugar, para así dármelo cuando yo tenga edad.A los siete años de yo haber nacido, mi abuelo falleció. Tiempo antes de ese día, el juego de ajedrez que le perteneció a mi bisabuelo, ya estaba en mi poder. Yo lo cuidaba mucho y lo sigo haciendo, ya que, aunque algunas piezas y la caja estén un poco rotas, el significado que el juego tiene para mí nunca se va a deteriorar.    Juego de Ajedrez 

Alejo Fraile, 4to A especializado

mogas @ 20:34

 Sentimientos por imágenesCamara de Emilia, Papel Ilford, Foto titulada

 Mis bisabuelos Rita Márquez y Antonio Vásquez se conocieron en Madrid, España donde los dos se habían refugiado de las persecuciones del gobierno. Según le contó a sus hijos y nietos, ella vivía en un castillo en las afueras de Madrid y era de sangre azul. Los papás de Rita no querían que se cace con Antonio porque no era de la misma clase, pero después los Franquistas incendiaron en castillo de mi bisabuela y se murieron todos los familiares de Rita. Ahí es cuando ellos se casan y vienen a Argentina, mientras que ella ya estaba embarazada de mi abuela Emilia.Cando llegaron, él enseguida se hizo ciudadano Argentino y empezó a trabajar en una óptica fotográfica que se llamaba Rossi & Lavarello, donde trabajo toda la vida. Le encantaba sacar fotos. Después de que nació mi abuela y sus dos hermanas aprovechaban los tiempos libres para disfrazarse y sacarse fotos ente ellos, a las mascotas, al paisaje.Cuando mi abuela Emilia creció estudió en Bellas artes pintura y dibujo. Además heredó el alma de fotógrafo de su papá. Antonio sacaba fotos y ella las pintaba, que era algo que se hacía en esa época, porque las fotos eran en blanco y negro. Después mi bisabuelo le regalo esta cámara de fotos que fue la primera. Cuando las revelaba usaba  papel marca Ilford.Cuando mi abuela cumplió 37 años nació mi papá, Fernando Fraile, que fue el último de tres hermanos y el único que no heredó las habilidades con la pintura y el dibujo de mi abuela. Lo que si heredó es la fotografía, igual que su hermana, mi tía Elsa, los dos son fanáticos de las cámaras. Mi papá hizo un curso de fotografía y se recibió hace poco. Hace cuatro años mi papá nos hizo una sesión fotográfica a mi hermana y a mí para presentarla en un concurso. Para revelarla usó el mismo papel que usaba mi abuela, Ilford. Con esas fotos ganó el primer, tercer y cuarto puesto, y la que se llevó el primer puesto fue seleccionada para una exposición con lo diez artistas más importantes del país.  Un Año más tarde presentó una foto mía en otro concurso El título de la foto era “Hijo”, con esa foto empapelaron todos los subtes de la ciudad de Buenos Aires.Cuando mi abuela murió en el 2000 le dejó a mi papá la cámara que le había regalado Antonio. Y a pesar de que yo también heredé su gusto por las fotos, no tenía idea de que esto viniera de familia. Mi objeto en si es una cámara, pero en realidad lo que viene de generación en generación es mucha más que eso. Es la capacidad de transmitir sentimientos por medio de imágenes y espero que mis hijos también la tengan.

05/10/2007 GMT -3

LOCRO DE LA ABUELA ÁNGELA

mogas @ 15:37

LOCRO DE LA ABUELA ÁNGELA 

silvia_postal.jpgSe pone en remojo toda la noche anterior a la preparación  ½ kg de porotos de manteca y en otro recipiente ½ kg de maíz de mazamorra (blanco) A la mañana siguiente se hierven..”Ojo”,por separado, porque si no el poroto se pela.Cuando esté cocido”más o menos” el maíz , se coloca todo junto en una olla grande. Se le pone sal gruesa y se agrega 1/2 kg de zapallo maduro (no calabaza) en trozos ,que luego cuando esté cocido, se retirarán con espumadera, luego se lo pisa y se devuelve a la olla.Además se pone en la olla ½ kg de falda  y ½ kg de “grano de pecho”,que es falda más grasosa. También se pone ¼ kg de carne de cerdo, ya sean costillitas o patitas y también 200 grs de panceta Toda esta  carne  debe cortarse en cubitos. Cuando estén cocidos la carne y los porotos, para que el locro siga espesando al fuego, se le agrega más agua, para que no se pegue ni se seque. 

Salsa para el locro o “Rustrido”

 Freír cebolla de verdeo o común (2) y cuando esté “rehogada”,agregar bastante pimentón del bueno.A cada plato se le pone la salsa por encima (opcional).Buen provecho. 

HISTORIA DEL LOCRO DE LA ABUELA ÁNGELA 

El maíz blanco es uno de los cultivos principales de América Latina. En la época de la colonia, el maíz amarillo era usado por la gente noble  y el pueblo , los esclavos consumían el maíz blanco con el que se hacía la mazamorra.(era más barato).En mi árbol genealógico, la abuela de mi mamá, era indígena y ella y su familia  cultivaban el maíz blanco además de otras verduras. También criaban animales de granja.La mayoría de estos productos eran para su propio consumo y el resto lo vendían Catalina, mi bisabuela, había tenido 12 hijos Ellos vivían en San Luis, cerca de un paraje llamado Potrero de los Funes y era muy difícil ,en ese tiempo, alimentar a todos viviendo sólo de lo que el campo daba.Además de la mazamorra, hacían guisos, carne asada y a  veces cocinaban alguna gallina, pero la fiesta grande comenzaba cuando la abuela Catalina sacaba del galpón del fondo una olla gigante para preparar para todos el plato más esperado:  locro.Ese día había que levantarse temprano porque cocinarlo llevaba toda la mañana y la participación de casi toda la familia. Ya desde el día  anterior, ponían en remojo una olla con porotos de manteca y otra llena de maíz blanco para que estuvieran blanditos al cocinarlos al otro día y Francisco, el marido de Catalina, ya había matado un chanchito y lo tenía listo para ser parte de la preparación. Mi abuela recordaba que a ella la mandaban a la huerta a elegir el zapallo más maduro que encontrara porque luego sería la encargada de pelarlo, ya que ella era la mayor. Entre todas las mujeres de la casa preparaban el locro y todas fueron aprendiendo cómo se hacía el famoso plato, que cada tanto reunía toda la familia.Mi abuela Ángela y sus hermanas aprendieron a hacerlo y cada una le daba su toque personal, su estilo y discutían por ver quién lo hacía más rico.Según mi mamá, que probó varios de los locros de sus tías, el más rico era, sin dudas,  el de  su mamá.Mi abuela y mi mamá vivieron mucho tiempo juntas debido a que mi abuela enviudó dos veces siendo muy joven, de tal modo que mi mamá nunca se preocupó por aprender a hacer el locro,  razón por la cual en mi casa comíamos el locro que hacía mi abuela.Pero un día la abuela Ángela se enfermó y no estaba en condiciones de cocinar, para solucionar este problema, se le ocurrió darle  a mi mamá las instrucciones de cómo preparar el locro, dictándoles los pasos a seguir desde la cama.  Finalmente, mi mamá, Perla,  aprendió.Cuando la abuela Ángela murió,  mi hermano y yo comenzamos a pedirle a mi mamá que hiciera el locro para los cumpleaños, y finalmente, un día, decidí que no iba a esperar a que mi mamá se enfermara para tomar la posta en la cocina y empezar a preparar el locro yo, por lo tanto,me pasé toda una mañana con mi mamá, ayudándola a prepararlo y anotando la receta. Ahora, en cada cumpleaños mío, lo preparamos juntas. Como ven, lo que en mi familia pasó de generación en generación es una receta de cocina, algo  que conservamos , cuidamos  y nos une  desde hsilvia_postal_2.jpgace mucho tiempo .Mi hijo varón dice que él no debe ser de esta familia, porque el locro no le gusta...Ya le va a gustar!                                                                                                                               Silvia Prieto

02/10/2007 GMT -3

Paula Vilches 3º A cbu (foto familiar)

mogas @ 13:19

foto-vylches-guitarra.bmp

Danila Macaria 3º B cbu

mogas @ 13:09

Mis abuelos llegaron a la Argentina en la década del ’50, desde Italia. Mi Abuela desde su pueblo natal Fossalto y mi abuelo de Castropignano, ambos pertenecientes a la provincia de Molisse. Cuando mi mamá nació, en el año 1964, mi bisabuela materna envió como regalo desde Italia,  un vestidito de bautismo. El vestido lo envió no solo como regalo, sino también como una forma de estar  presente en ese momento tan especial, transmitiendo de esa manera costumbres y parte de la cultura de su país natal, ya que el largo y la puntilla del vestido se utilizaban en Italia en aquella época. Eso fue para mis abuelos muy importante, ya que ambos, estaban separados de sus familias por las distancias. Mi bisabuela envió el vestido por barco, llegando aquí a fines del ’64, luego de una travesía de aproximadamente cuarenta días. En el año 1966, nacieron mis dos tías. Al ser ambas gemelas, se bautizarían el mismo día y por lo tanto no podrían usar el mismo vestido. Entonces, mi bisabuela envió un conjunto para que lo usara una de ellas.Cuando nacimos mi hermana y yo, nuestros padres decidieron que en el momento de nuestro bautismo, usáramos aquel primer vestido que había mandado mi bisabuela, porque sería una manera de seguir manteniendo viva una tradición. 

Receta Filhos

mogas @ 13:08

Filhos

Harina         2 kg
Margarina   150 gr
Levadura      50 gr.
Naranjas       6
Huevos         4
Azúcar         1 cda.
Sal                1 ½  cdas.
Coñac seco
Te de anís


En primer lugar se coloca en un recipiente chico la levadura con un poco de azúcar, harina y muy poca cantidad de agua. (Solo 1 cucharada de cada ingrediente). Esto se deja en reposo hasta que se fermente.Luego en un boul grande colocamos los 2 kilos de harina tamizada, la levadura fermentada, la sal y comenzamos a mezclar (a mano). Agregamos la manteca  y comenzamos a amasar. Luego vamos agregando de a poco el jugo exprimido de las 6 naranjas, y seguido de este, una taza de te de anís. Una vez que se integraron todos los ingredientes, agregaremos los 4 huevos, uno a la vez y luego un poco de coñac seco. Nos quedara una masa esponjosa y pegajosa que deberemos amasar bien durante mas de 10 minutos, hasta que tome una consistencia mas firme, de todos modos la masa seguirá quedando esponjosa.Dividiremos la masa en dos recipientes y las dejaremos levar durante aproximadamente 1 hora, para que tome una buena altura.Una vez levada la masa, poner una olla con bastante cantidad de aceite a calentar.  Iremos mojándonos los dedos con agua  para agarrar la masa de los recipientes e iremos haciendo círculos con agujeros en el centro y las pondremos a freír, hasta que tomen un color doradito. Las retiramos y podremos degustarlas con canela y azúcar espolvoreada por encima.

Antonella Vico 3º A CBU

mogas @ 13:07

Objetos Familiares
 
Esta perla azul, que está en la foto, perteneció a mi tatara tatara abuela Graciana Mucaro; a ella se la regaló su hermana en Italia antes de emigrar a la Argentina. Tiene grabado el año 1899 que es cuando llega a nuestro país. Esta perla era la pieza más importante de un collar que su hermana encargó para ella considerando que quizás nunca más se iban a ver y tendría así un recuerdo. Este objeto paso a mi tatara abuela, luego llego a mi bisabuela Adelina y ahora lo conserva mi Abuela Delia. La perla ya tiene unos 117 años.








perla.GIF

  


Los aros son de oro y pertenecieron a mi bisabuela Adelina Aloe. Ella los uso cuando se casó con mi bisabuelo Cosme.





aros.GIF

   Y el cofrecito en forma de ostra es de mi abuela Delia allí se guardaron los anillos de casamiento y el cintillo, este estuche cumple el mes que viene 50 años

cofre.GIF


 


 Estos tres objetos son muy importantes para mi abuela, ya que pertenecieron a su mamá y a su bisabuela. Y yo que ahora conozco la historia, tambien veo su importancia.

 Antonella Vico 3º A CBU

Mara 5to Especializado

mogas @ 13:01

Leonor cocinando

Fhilos 

Lo elegido para presentarles se llama Filhos. Los filhos son una comida tradicional portuguesa similar a la tortafrita, provenientes del pueblo Duzul de la provincia de Algarbe.Esta comida típica era considerada como símbolo para compartir y se servia en navidades y fines de año. Por esta razón era frecuente que los jóvenes que pasaban por las casas a cantar villancicos fueran invitados por los dueños a pasar y a comer filhos con ellos.En aquella época, a las mujeres desde jóvenes se les enseñaba a realizar las tareas de la casa y se les instruía acerca de las tradiciones del pueblo y de la familia. Fue mi tatarabuela Maria quien le enseño a mi abuela Leonor la comida de los filhos. En principio Leonor solo ayudaba a prepararlos, pero luego, con el pasar de los años, ella fue quien comenzó a hacerlos. Juntas amasaban entre 10 y 15 kilos de harina para la época de las fiestas navideñas.Era necesario y muy importante el aceite de oliva. A mi tatarabuela y a mi abuela les era fácil hallarlo gracias a que la familia poseía grandes campos con oliva. Generalmente cada vez que hacían gran cantidad de filhos los regalaban a los vecinos y a las personas que pasaban a pedir limosnas, eso si, nunca los vendían.Cuando mi abuela Leonor vino a vivir a la Argentina ya no podía hacer esa cantidad de filhos por dos razones: porque no podía conseguir el aceite necesario y también porque en Argentina no tenía a sus vecinos para regalarles. Mi abuela Leonor tuvo 2 hijos Luis (mi tio) y Sergio (mi papa), y de ellos 4 nietos. De esos 4 nietos una sola fue mujer y esa nieta soy yo. Desde pequeños  junto a mis primos y mi hermano comemos filhos, pero no solo en las épocas festivas, si no también, en cada gran encuentro, como costumbre familiar.Cuando era chica cada vez que mi abuela amasaba esta rica comida  siempre tuve curiosidad, y  al igual que mi tatarabuela Maria enseño a su nieta, leonor me enseño a mi a preparar la tradicional comida de los fihlos. Hoy en día como mi primo Matías adoramos comer filhos. Solemos juntarnos cada dos meses para mantener y realizar la tradición familiar que se nos ha inculcado, y que tanto nos gusta… la de compartir y comer filhos.Me pareció buena idea traerles a ustedes los filhos, ya que como dije antes son una comida para compartir, y yo los quiero compartir con ustedes!!!  

 

Denise Biragnet 3º A CBU

mogas @ 12:50


Pequeña herencia familiar

Mi tatarabuelo Mario fue muy amigo de la infancia de Benito Mussolini (político y dictador italiano que instauró el fascismo en Italia).Cuando eran pequeños, Benito le regaló a Mario una ranita de canto rodado del Mediterráneo.Al crecer, ambos tomaron caminos distintos: Mussolini se hizo seguidor de las ideas de Hitler y mi tatarabuelo se dedicó a la enfermería, gran opositor a Hitler.El tiempo pasó y Benito se convirtió en dictador de Italia. Según mi abuela, estaba medio “pasado de rosca” y cuando se entera de que Mario (su gran amigo de la infancia) odiaba a Hitler y su ideología, lo mandó a buscar. Esto era comentado por sus vecinos en el pueblo donde mi tatarabuelo vivía y, al ser muy preocupante que le esté detrás el dictador del país, Mario huye a esconderse en la Argentina junto con su familia: su esposa y 3 hijas; Ione, Juana y Antonieta.Se instalan en Villa Celina y transcurrido un largo tiempo decide volver a su país de origen para luchar en la Segunda Guerra Mundial. Antes de partir deja sus pertenencias a su familia y le deja a su hija Ione (la mayor y su favorita) la ranita de piedra que le había regalado Mussolini.Ione la conserva y finalmente se la obsequia a su hija mayor, Beba, alrededor del año 1963 durante su casamiento.Beba por alguna razón que no me atreví a preguntarle no se la pasa a su hija mayor, ni siquiera a su otra hija, y la conserva por mas de 60 años. En año nuevo de 2004 me llama aparte de la familia reunida y me relata la historia de ese pequeñoobjeto que sacó de su bolsillo. Me dijo que debía obsequiarla a mi hija mayor cuando lo crea adecuado y siga la continuación de esta historia familiar. 

                        dibujo.GIF 

 


“La Rana de piedra” del tamaño de la falange de un dedo pasó de mano en mano por cuatro generaciones.

Denise Biragnet 3º A CBU

 


 

 

 

 

 

Historias de Inmigrantes

mogas @ 12:47

Este es un espacio completamente nuestro que nació de las ganas de compartir. ¿A quién no se le ocurrió alguna vez contarle al resto del mundo su historia? ¿Quién no se sintió orgulloso en algún momento de sus antepasados y de sus orígenes?Historias de Inmigrantes es una voz que grita fuerte tu historia, como la de todos los demás. Porque todos somos árboles del mismo bosque: distintos orígenes, diferentes especies, pero al fin y al cabo todos estamos acá bien plantados: creciendo para dar frutos.Podrás descrubir que algunos relatos son similares, otros muy diferentes; algunos se relacionan y otros son imposibles de entrelazar, pero todos son ÚNICOS.Aquí van a aparecer las huellas de nuestros antepasados de quienes heredamos muchas cosas, a veces inconscientemente y otras veces con el propósito de transmitir nuestras costumbres familiares.No permitas que la historia de tu familia quede guardada en un reloj de pared viendo pasar las horas, o en el interior de un instrumento musical que nunca más sonó, o en la oscuridad de una frágil y preciosa cajita de esas que las abuelas no te permiten tocar por miedo a que se dañe.No la dejes ir en esa última taza de porcelana del juego que se rompió hace poco tiempo, o en las peleas familiares que hacen incómodo el momento de preguntar.Son tus raíces: no las olvides.A tus tatarabuelos, bisabuelos o abuelos inmigrantes les dio la bienvenida un país nuevo: una Argentina con los brazos abiertos.Hoy la bienvenida te la damos a vos: te recibimos en este espacio que deja de ser nuestro para ser también tuyo y darle a conocer a los demás no una historia cualquiera sino tu historia.

BIENVENIDO A HISTORIAS  DE INMIGRANTES 

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