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Historias de Inmigrantes

23/11/2007 GMT -3

Sillas en el Altar Mayor de la Catedral

mogas @ 19:28

Lea voy a contar algo muy importante para mi familia : el viaje que desde Génova emprendieron mi tatarabuelo Pedro Liza y mi bisabuelo, su hijo Julio César Liza, en 1882, en busca de un futuro mejor.

Pedro viajó cuando tenía 26 años y Julio, 4 . Ya habían pasado 3 años desde la muerte de su madre Luisa Cánepa. En Buenos Aires, residieron en la casa de unos amigos de Almagrodonde comenzaron su nueva su vida.

Julio, a los 15 años, se puso de novio con mi bisabuela, Ma. Teresa Schiaffino con la cual luego se casón. Un dato curioso: ellos habían convivido desde los 4 años

 Julio, a los 18 años comenzó a trabajar como  ebanista, que era el mismo oficio  de su padre. Él hizo muchísimos muebles para su familia y para vender y  con su primera paga le compró el primer regalo de novios a María Teresa: un florero que a ella mucho le gustó, que  está hecho de cerámica y tiene algunos detalles en dorado y todavía se conserva en mi casa.

Luego del nacimiento de sus hijos , le ofrecieron hacer las sillas del Altar Mayor de la Catedral de Bs.As. Estas sillas fueron transportadas por él, desde Villa del Parque hasta en Centro de Buenos Aires, de a dos, en el tranvía porque no tenía transporte propio.

En mi casa siguen usándose las sillas del comedor  que hizo Julio, mi bisabuelo quien falleció a  los 77 años.

 

Ayelén Mendoza, 1° B cbu.

Un objeto muy Importante

mogas @ 19:25

El objeto que es tan importante para mi familia es una estatua, hecha en mármol que representa una mujer de la Antigua Roma. Los colores que predominan en ella son el verde y el natural, tiene talladas flores chiquitas y detalles de hilos dorados. Aproximadamente hace 85 años que la estatua esta en mi familia. En la parte posterior esta tallada la palabra ´Hampel, que es el nombre del escultor alemán que la talló. La historia de este objeto empieza cuando mi tatarabuela Matilde compró dos estatuas muy parecidas entre sí. Ella las quería y cuidaba mucho a las dos. Mi tatarabuela tenía dos hijos. Mi bisabuelo, Héctor y su hermana. Cuando ellos dos se casaron, Matilde, decidió regalarle una a su hija y otra a su nuera, o sea, a mi bisabuela. Las dos estaban muy contentas porque sabían lo que significaban para mi tatarabuela esas estatuas. Mi bisabuela sabía que la estatua sólo podía ser heredada por las mujeres de la familia, por eso, antes de quedar embarazada decidió regalársela, si tenía, a sus hijas y si no, a sus nietas. Mis bisabuelos tuvieron dos hijos varones, uno de ellos, mi abuelo .Como ninguno podía heredarla, mi bisabuela tuvo que esperar a que sus hijos se casaran y tuvieran hijas. Los dos se casaron y tuvieron hijas. Mi abuelo tuvo dos, a mi mamá y a mi tía, y su hermano tuvo una única hija. Los dos querían que alguna de sus hijas se quedara con la estatua, por eso, para que no hubiera problemas, mi bisabuela decidió que la primera nieta que se casara iba a ser la heredera. La primera nieta que se casó fue mi mamá. Cuando terminó la ceremonia del casamiento civil, mi bisabuela fue a la casa de mi abuela en donde todavía vivía mi mamá y se la entregó como regalo de bodas.. Mi mamá se puso muy contenta porque sabía que significaba mucho para su abuela y para su bisabuela. Finalmente mi papá y mi mamá decidieron llevarla a su nueva casa. Ahora la estatua está en mi casa, en el comedor. Cada vez que alguien se acerca tenemos que tener cuidado de que no se caiga ni se rompa porque sabemos que es muy importante para todos en mi familia. Mi mamá decidió que como la estatua sólo pueden heredarla las mujeres, y yo soy su única hija mujer, el día en que me case, voy a convertirme en su nueva dueña.

un-objeto-muy.jpg

La Casa En La Que Vivo

mogas @ 19:21

Soy Lucas Maestri y quiero contarles parte de la historia de mi querida casa.

 

Esta perteneció a tres generaciones anteriores a la mía.

Mi bisabuelo materno llegó de Italia alrededor de 1925 trayendo entre sus pertenencias un poco de ropa y un mueble construido por él en sus comienzos de carpintero. Sus primeros años en Argentina los vivió en el barrio de Parque de los Patricios, donde alquilaba una pieza en un conventillo

Cuando conoció a mi bisabuela, formó una familia con 5 hijos. Como la pieza les quedó chica, mi bisabuelo  le propuso a la familia que mientras su hija mayor, mi abuela, estuviera en la escuela primaria, el juntaría peso por peso realizando diferentes trabajos como carpintero y trabajando en la Municipalidad de Buenos Aires para lograr una vivienda mejor.

Cuando mi abuela estaba terminando la escuela, sus padres comenzaron a buscar un lugar y así  llegaron al barrio de Liniers donde lo encontraron. Se trataba de  un terreno cuyo  fondo estaba lleno de árboles frutales: manzanas, naranjas , limones , duraznos  y una higuera muy recordada hasta el día de hoy por mi abuela porque cuando ésta daba sus primeros frutos, llamados brevas, que eran grandes y jugosos , se juntaban especialmente para su abuelo  o sea, mi tatarabuelos . Se seleccionaban los mejores , se buscaba una caja para poder llevarlos de modo tal que  no se rompieran. Todo este preparativo se vivía como una gran fiesta.

En el  terreno había una sola pieza de material y otra más precaria de madera y chapa que al poco tiempo fue habitada por una familia constituida por un matrimonio con sus tres hijos, que fueron los primeros inquilinos de mi bisabuelo.

Al haber tantos chicos en una sola casa, ésta pasó a ser un lugar de encuentro para  todos los chicos del barrio, por ejemplo durante los carnavales que eran verdaderos carnavales de familia porque hasta los mayores participaban.

Cuando los chicos se transformaron en  adolescentes la casa siguió siendo el lugar donde se  reunían los amigos.

Mis tíos se fueron casando. Dos  de ellos se fueron a otros barrios (Lomas del Lirador y Llavallol). Otro construyó su casa en la planta alta y mi abuela con mi tía soltera siguen en esta casa viviendo en la parte de enfrente.

¿Se acuerdan de ese famoso terreno lleno de árboles frutales? Bueno ahí está ahora mi casa que  fue realizada con  el esfuerzo de mis padres.

De aquellos años nos queda el espíritu de trabajo y  de sacrificio de mi bisabuelo y un mueble lleno de recuerdos buenos y no tanto, de su venida a la querida Argentina.

 

Lucas Maestri. 1ro. B CBU

 

El baúl

mogas @ 18:49

 Esta es la historia del baúl de mi bisabuelo Alfredo Strano.

El 23 de agosto de 1927 , mi bisabuelo embarcó en un puerto de Italia, en Messina, y llegó a  la Argentina el 31 de agosto de 1927. El trajo un baúl, estampillado, donde guardaba su ropa y sus pertenencias importantes.

En Italia dejaba a su madre, a  su padre y a  tres hermanos, el menor  de los cuales tenía 9 meses.

Mi bisabuelo vino a la Argentina porque en Italia había guerra y miseria y en nuestro país se instaló en Ciudadela  y comenzó a trabajar como albañil. Su propósito era juntar

dinero para traer a Argentina ,de a poco, a su familia de Italia, de Sicilia.

En 1928 mandó llamar a su padre, Rosario Strano, mediante  un documento llamado “acto de llamada”.

Alfredo y Rosario (le decían Nano) trabajaron un par de años juntos para juntar dinero y enviar a Sicilia.

Luego Rosario fundó la Sociedad Siciliana, momento en el cual comenzó a gustarle “la buena vida” y dejó de preocuparse por juntar dinero .Se separó de su hijo  Alfredo por 10 años.

Alfredo formó su familia en Argentina tuvo hijos y se le hacía muy difícil continuar con el envío de dinero a Italia.

Pasaron los años y la madre de Alfredo falleció en su tierra y sus hermanos crecieron. Alfredo siempre sintió culpa por  haber abandonado a su familia de origen,  sobre todo al más pequeño . Ellos crecieron  con enojo y durante muchísimo tiempo no se relacionaron ni se  comunicaron con mi bisabuelo Alfredo.

A fines de la década del 40 Alfredo se reencontró con su padre y con sus dos hermanas: una vino a vivir a Argentina y la otra fue a vivir a Estados Unidos. Alfredo perdió toda vinculación con su hermano menor. En 1977 fallese Rosario.

Los tres hermanos tenían una relación, viajaban a Estados Unidos de vacaciones, hasta 1990 cuando Alfredo viajó a Italia y se reencontró con su hermano menor. Se pidieron perdón por los años de distanciamiento y ,  a partir de entonces  tuvieron una muy buena relación que se prolongó  hasta 1993 , fecha en la que falleció Alfredo.

El baúl es un objeto muy importante para nuestra familia porque con su madera intacta y el estampillado del puerto italiano mantiene presente la historia de mi bisabuelo Alfredo y  de su familia.

 

Camila Daverio. 1ro. B CBU

  

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Soldando historias

mogas @ 18:45

En mi familia se transmitió un oficio, el de plomero y el objeto del que quiero hablarles  está ligado a él, es una “lámpara soldadora” de metal, en este caso para plomo. Está hecha de bronce y sirve para soldar instalaciones de plomo que eran las que antes se utilizaban en las cañerías de agua.  Funcionamiento: 1.      Se coloca kerosene en un orificio(también se le puede agregar un poco de nafta)2.      Luego se ajusta la tuerca superior 3.      Se coloca alcohol  etílico en la base y se enciende con un fósforo 4.      Se bombea con la válvula(para ejercer presión)hasta que se enciende 5.      Para apagarla se afloja la tuerca superior     Historia: Mi bisabuelo compró este objeto en la Argentina, después de haber emigrado de Italia. Como no tenía la posibilidad de acceder a estudios universitarios y como tampoco tenía muchas oportunidades laborales decidió ejercer el oficio de plomero que había aprendido de su padre, en Italia.Con el tiempo formó una pequeña empresa que le permitió mejorar su situación económica y junto con sus dos hijos contrató empleados para hacerla crecer.Uno de esos empleados fue mi abuelo que llegó a ser muy querido por mi bisabuelo. Con el paso de los años los hijos de mi bisabuelo se retiraron del oficio debido a otras oportunidades, sin embargo mi abuelo se casó con mi abuela y continuó con el negocio. Es por esto que las herramientas de mi bisabuelo pasaron a manos de mi abuelo inclusive esta lámpara soldadora. 

Nicolás Batyi. 1ro. B CBU

22/11/2007 GMT -3

Por aquel entonces...

mogas @ 19:47

Esta historia tiene sus comienzos en tierras lejanas, océano de por medio. Allá por Italia. de donde deciden partir mis bisabuelos para venir al barrio porteño de Mataderos. Barrio teñido de pasión verde y negra, colmado de corazones que laten al compás del tambor los domingos en la tribuna. Ahí nació Rafael José Ruccella y con él, la pasión de nuestra familia por el Club Atlético Nueva Chicago...

Regresando a estos tiempos...

Año 2000. día y mes inexactos. Uno de aquellos en que mamá decide que es hora de acomodar y pone a toda la familia bajo sus órdenes del estilo "tira esto", "guardá aquello", "poné en su lugar esto otro". El garaje de la casa se había convertido en un verdadero caos cuando, entre cajas y bolsas, escondido en algún lugar, apareció.

Casi igual a como era, indefectiblemente víctima del paso del tiempo, del mal cuidado, del olvido, quizás.

En su tapa, contrastando con el fondo verde, un escudo que alguna vez había sido negro, del glorioso Club Atlético Nueva Chicago. Al abrirlo, una foto en blaco y negro y un texto casi ilegible daban cuenta de los años que tenía.

Hubiera jurado que el señor me devolvía la mirada desde esa imagen congelada en el tiempo. Intentaba descubir el verdadero color de sus ojos cuando papá, quien se encontraba a mi lado, me volvió a la realidad. "¿Te lo querés quedar?", preguntó. Me detuve un instante al percibir lo similares que eran sus ojos a los de la foto y en un susurro dije que sí.

Señor Ruccella, Rafael. Socio 0697 de la Institución. Databa del mes de abril de 1979, fecha en que se había hecho el último pago de la cuota. Probablemente después, la enfermedad ganó la pulseada y Lucho, como le decían sus allegados, no apareció más por el polideportivo para abonar puntualmente los pocos pesos mensuales que lo mantenían ligado materialmente al Club.

Supongo que fue ese día cuando terminé de comprenderlo. Estoy prácticamente segura que al momento de tener en mis manos ese carnet que alguna vez estuvo entre las suyas pude entender de dónde venía esa mezcla de emociones que me recorría el cuerpo al ver, fin de semana tras fin de semana, al equipo saliendo a la cancha vistiendo la verdinegra querida.

 Confirmé al fin que la herencia más linda de todas me la había dejado mi abuelo y que una partecita de ella había tomado la forma de ese carnet que pronto recorrería los estadios de primera.

Un año después de haberlo encontrado, escondido en un bolsillo con la complicidad de mi hermana, lo llevé al Chateau Carrera, en Córdoba capital, hasta donde nos habíamos trasladado para gritar de una vez por todas que Chicago era de primera.

Al cumplirse aquellos 90 minutos, abrazo de por medio, papá, Dani (mi hermana) y yo supimos que habíamos cumplido el sueño de Lucho, el sueño de poder ver a su querido Chicago realizando la hazaña de consgrarse campeón.

Quizás, desde un carnet, quizás desde alguna estrella, quizás desde los que llevamos su misma sangre ¿quién sabe? asentí que eso que el cáncer no le había permitido tan sólo por dos años, aquel 9 de junio se había concretado y nadani nadie podría quitarle esa alegría.

Desde entonces, ese carnet nos acompaña en las canchas de fútbol. Con él, mi abuelo que grita fuerte entre todos los demás fieles al compás de algún tambor "Chicago, mi buen amigo..." Mediante un simple objeto, los Ruccella nos sentimos un poquito más cerca.

Jesica Ruccella. 5to CBU

Un Cuadro de Leyenda

mogas @ 18:33

Cuando me asignaron la tarea de presentar un objeto de trascendencia familiar, pensé en exponer el jarrón que mi abuela trajo de Italia y que mi hermana había presentado no mucho tiempo atrás, pero al ver que no se podía repetir tuve que preguntar y buscar otro. Finalmente, opté por la pintura cuya historia continuación relato

cuadro1.jpg

 

Este es un cuadro que mi abuela trajo en el año 1950 de Italia. Su destino: ser regalo de bodas para mi papá cuando se casara. Este regalo fue muy apreciado por mi papá quien le buscó el mejor lugar de la casa para que todos pudiéramos apreciarlo.

Este objeto a mí siempre me gustó e interesó, pero más cuando me  enteré por mi abuela que guardaba una leyenda de años atrás.  Su nombre es “La cueva de Genaro” y tiene lugar en el año 79 d.C., cuando ocurrió la terrible erupción volcánica del volcán “Vesubio”, que provocó la destrucción y petrificación de las ciudades de Pompeya y Herculano (Nápoles, Italia)  y la de sus habitantes.

Cuenta la leyenda que el niño del cuadro pertenecía a una familia de clase media y que tenía muy desarrollada la capacidad de intuir lo que sucedería en el futuro. Unos minutos de  antes que ocurriera la catástrofe, el niño se escapó de la casa donde vivía y se fue a esconder dentro de una cueva.

Genaro esperó 4 días para que las tierras se enfriarany cuando salió de su escondite, se dice que empezó a caminar sin rumbo hasta llegar a un pueblo de montaña llamado “Il Traforo”, que significa “El pasaje”.

Mi abuela y sus hermanos (mis tíos abuelos) de pequeños, relacionaban las erupciones volcánicas con los pequeños sismos que se percibían por los movimientos de las placas debajo de la tierra  y cada ves que esto ocurría, mi bisabuela les contaba esta leyenda que luego entrelazaba con alguna historia que inventaba en el momento. Mi abuela nunca supo si esta leyenda fue inventada por mi bisabuela para ellos o si está basada en algún hecho verídico.

Junto con el cuadro, otro objeto que mi abuela trajo a la Argentina es un abanico antiguo que mi bisabuela usaba con frecuencia; este es de color blanco y tiene  un listón rojo (contra el maldeojo), y en cada una de sus hojas en las cuales aparecen imágenes  de la ciudad de Paola (Italia).

En el año 1940 aproximadamente, al ir perdiendo la textura inicial, mi bisabuela guardó el abanico en una especie de alcancía con algunas monedas que ella guardaba.

Durante la ocupación alemana en Italia mi bisabuela trabó amistad con un soldado alemán, que en realidad no quería causarles daño prueba de esto es  que llegó a avisarle para que se escondieran cuando las tropas alemanas irrumpieron en el pueblo con orden de hacer prisioneros. Mi bisabuela junto con mis tíos abuelos y mi abuela, corrieron hacia las montañas llevando consigo como única pertenencia la alcancía con las monedas y el abanico. En la corrida, la alcancía se rompió, las monedas cayeron al suelo  y lo único que logró salvar mi abuela fue  el abanico, que aun hoy conserva.

  

Cintia Malta

5to CBU

 

El Libro de los Presidentes

mogas @ 18:28

 Yo voy a hablar de un libro que perteneció a mi abuelo paterno. Éste tiene escrito en la tapa “Escuela de Tropas Mecanizadas, 1ro de diciembre de 1945. Recuerdo de mi vida militar”.Es un recuerdo muy importante para mi familia como lo fue para mi abuelo, ya que este libro él lo cuidaba y lo quería porque le hacia recordar sus días en el Servicio Militar Obligatorio.Recuerdo que él siempre me lo mostraba y yo jugaba a ver las fotos de los presidentes  fijándome si mi abuelo estaba en ellas. Como no sabía leer, no entendía la palabra presidentes y el que me pareció en ese momento que era “similar” a mi abuelo, lo marqué.Cuando aprendí a leer el juego fue distinto. Yo jugaba a cantar el Himno que aparece en una  parte del libro, pero como es la versión antigua, no me coincidía la música.A mi abuelo este libro se lo regalaron cuando terminó el Servicio Militar Obligatorio por tener una muy buena conducta. Años después de su egreso, consiguió un trabajo en el Estado Mayor Conjunto , en el servicio de ordenanza. De esa época tengo un prendedor con el apellido de mi abuelo y el símbolo del Estado. Él tuvo diversos jefes entre los que se encuentran los presidentes de la última Dictadura Militar, de los cuales él siempre dijo que lo trataban con soberbia a excepción de Bignone.Una vez tuvo como jefe al Teniente General Toscano, que lo trataba excelentemente, es más, cuando mi papá era chico este Teniente General le ofreció a mi abuelo una casa en Ezeiza, pero él no la aceptó. Dijo que estaba muy agradecido por como lo trataba, que una casa era ya demasiado.Cuando se jubiló en el año 1990, le dieron una medalla, y junto con el prendedor, el libro y otros documentos se formó un conjunto de objetos que siempre le recordaron su trabajo, ese que tanto quiso, a pesar de que no estaba de acuerdo con la ideología militar.

Él siempre quiso que estos objetos los guardara yo, por eso mi abuela me los entregó  después del fallecimiento de mi abuelo.

  Ornella Morettini. 3ro. CBU A

Una Casa con Historia

mogas @ 18:24

Compró el terreno mi bisabuelo alrededor de 1920, lo primero que hizo fue el departamento donde vivo yo, con un local a la calle donde se vendían artículos de limpieza, productos de almacén no perecederos, alimento balanceado, leña, carbón, etc. Fue el segundo negocio existente en el barrio de Mataderos.

            En el resto del terreno había caballerizas; la entrada era un portón grande para el ingreso de carros que iban al fondo a cargar mercadería.

            Con el correr de los años en el lugar donde estaban las caballerizas y carros se construyeron otros dos departamentos. Los últimos en construirse son de una arquitectura bastante moderna y a ellos mis bisabuelos se trasladaron a vivir.

            La casa que en este momento habito con mi familia fue sucesivamente prestada, alquilada, y en consecuencia, mal cuidada. Luego de años de abandono la familia quiso vender la propiedad porque estaba en muy mal estado y costaba mucho arreglarla, fue entonces cuando mi mamá decidió comprar toda la propiedad, que hasta el momento era un bien familiar, para recuperarla y conservarla con el mismo estilo con el que fue construida. La finalidad de la vivienda sería, en principio, el uso profesional, como consultorio.

            Durante la refacción se dieron, sobre todo para mi mamá, momentos de grata emoción y nostalgia ya que cuando comenzó la obra se encontró con cosas pertenecientes a su infancia y a la historia de sus abuelos, por ejemplo, todavía estaban colocados en la pared de un galpón las agarraderas en donde ataban a los caballos, que fue necesario sacar, pero que ella conserva.

            Como los pisos eran de tierra, cuando los albañiles trabajaron para hacer el contrapiso del patio aparecieron cosas pertenecientes a mi bisabuelo, como un frasco de gomina, un anillo, y algunos frascos de la época.

            Adentro del baño, para ser precisa en la claraboya, había crecido un árbol de Paraíso, cuyas raíces iban por las paredes de toda la casa. Lo más dificultoso de la refacción fue sacar las raíces sin que se cayeran las paredes.

            Se conservan de la época las mismas aberturas y vitrales.

            Luego de un par de años, tras la separación de mis padres se convirtió en nuestra vivienda familiar.

 

Jessica Sierra, 3° A c.b.u

 

 jessi-sierra.jpg

21/11/2007 GMT -3

Idas y vueltas de un Jarrón de porcelana

mogas @ 18:43

Les quiero contar en forma breve esta historia verdadera que comienza en épocas de guerra en Europa, en el año 1.920,  fecha en que mi abuela paterna, Graciela, nacía en Italia, en un pequeño pueblo de montaña llamado RosanoLa mamá de mi abuela, Arquiropita,  tenía un jarrón de porcelana blanca con decoraciones azules que le había regalado mi bisabuelo.Este jarrón se utilizaba para lavarse la cara y las manos ya que en el pueblo no había agua corriente. Durante la llegada de los alemanes al pueblo también se utilizaba para tomar agua.Cuando mi abuela cumplió 20 años viajó a la Argentina y su mamá le regaló el jarrón.Cuando mi papá José cumplió 18 años, mi abuela se lo regaló pero mi papá lo guardó en un baulero durante muchos años y poco a poco se fue olvidando de él.Años más tarde mi papá conoció a mi mamá, se casaron y tuvieron a mi hermana Cintia. Preparando la habitación para ella, encontraron el jarrón y de inmediato mi mamá decidió colocarlo en el comedor de mi casa donde aún permanece.Como verán, este jarrón sobrevivió a la invasión de los alemanes, al  viaje en barco de Italia a la Argentina, al olvido de mi papá, a mis juegos y los de mis hermanas cerca de él  y ahora, a la cercanía de mis sobrinos.Este jarrón,  de más de 120 años, es  para nosotros, algo muy especial  

 

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Micaela Malta. 1ro. B CBU

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