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Historias de Inmigrantes

Archivo: Noviembre 2007

28/11/2007 GMT -3

De barcos y mascarones de proa

mogas @ 16:18

 

 

Mi bisabuelo Manuel vivía en Varazze, Italia, y viajó hacia Argentina en busca de una mejor vida. Se instalo en un conventillo en el barrio de la boca. Su oficio era de carpintero marítimo.

Se enteró que en Punta Arenas, en Chile, se necesitaban carpinteros marítimos para realizar barcos balleneros, entonces él decidió ir.

Con el dinero que ganó se trasladó nuevamente hacia La Boca y con un amigo hicieron un barco llamado Greca Latina.

 En esa época algunos barcos utilizaban un mascarón de proa, que es una  imagen tallada en madera que se ubicaba en la proa del barco, debajo de el palo braupes. Las razones por las cuales los barcos llevaban  mascarones eran diferentes: algunos decían que cubría a los tripulantes de las tormentas, otros decían que los  guiaban en el mar porque miraba siempre al horizonte.

Cuando el barco cambiaba de dueño conservaba el mascarón pero se le cambiaba el nombre.

El mascarón de proa que hizo mi bisabuelo hoy se preserva en el Museo de Bellas Artes Quinquela Martín.

Además del barco y del mascarón, mi abuelo hizo otras cosas para su casa y su familia como sillas y una mesa ratona que en la actualidad se encuentra en la casa de mi tío.

También hizo dos cajas, una se la regaló a su hijo, mi abuelo y la otra se la iba a regalar a mi abuela pero como en ese momento estaban peleados se la regaló a mi tía.

 

Agustín Civano- 1ro. B CBU

 

27/11/2007 GMT -3

Un reloj de oro

mogas @ 10:25

Este reloj perteneció a mi bisabuelo Julio Merlino, el padre de mi abuelo paterno Julio Merlino.A mi bisabuelo se lo obsequiaron en el año 1946 en una Compañía de Seguros Generales (ubicada en la calle Reconquista 46 en Capital Federal, Buenos Aires) en la que trabajaba,  como premio a su esfuerzo y desempeño dentro de la misma. Se trata de un reloj suizo de bolsillo, de 61 años de antigüedad que funciona a cuerda. Anteriormente llevaba una cadena en su parte superior pero ya no la tiene debido a que se extravió con el  paso del tiempo.

  Actualmente, se puede poner en hora al dar vuelta la perilla que se encuentra en la parte superior. Tiene dos agujas, una que marca la hora y otra, los minutos. Ambas son trabajadas y hechas en oro. 

Me pareció importante hablar de  este reloj  porque  lo descubrí realizando el Proyecto de Inmigración.  Hasta ese momento desconocía por completo su existencia. Me conmovió por el hecho de saber que en mis manos tená un objeto muy querido por mi bisabuelo y sentí una fuerte  conexión entre la historia de mis antepasados y la mía propia , que nunca creí  llegar a sentir.   objeto-reloj.jpg 

Brenda y Evelyn Merlino, 1º A cbu y 3º B cbu

La Historia en mis Zapatos

mogas @ 10:19

            La historia comienza en Cassano Allo Ionio, Italia, en 1925  cuando nace mi abuelo, José Bloise.

Al no ser una familia adinerada los padres eligieron entre él y su hermano, quién debería ir al colegio, la madre (que le tenía un especial afecto a su hijo Domingo, según siempre nos contaba el abuelo) “eligió” que el hermano de mi abuelo fuera el que estudiara en la escuela de Bellas Artes del pueblo; mi abuelo que era amigo de unos sacerdotes que tenían una escuela en ese lugar, pudo estudiar en su escuela hasta los quince años, ya que el decía que le daba vergüenza estudiar “de prestado”, entonces lo abandonó.

En ese entonces el que no estudiaba aprendía un oficio (pintor, albañil, carpintero etc.) en este caso, él eligió aprender el oficio de zapatero.

En el año 1948 se casó con mi abuela, Rosario, y tres meses más tarde vino  para Argentina, y se instaló en la casa de un tío abuelo, llamado Felipe.

Empezó a buscar trabajo relacionado con su oficio, y dio una especie de examen de ingreso en una fábrica muy conocida. Como él en Italia había aprendido una técnica para coser los zapatos que acá no se implementaba, que era la costura por dentro, y los zapatos finos de dama Luis XIV se pegaban o cosían por afuera cosa que no quedaba nada delicada, los dueños de la empresa lo aceptaron rápidamente .

Al tiempo, más o menos a los dos o tres meses llegó mi abuela y se instalaron  juntos en una casa en el pasaje Bianchi.

Al poco tiempo, mi abuelo, logró juntar una buena suma de dinero y con eso empezó a construir una casa en  la calle Saladillo, a media cuadra de la anterior, que se convirtió en su fábrica propia, la cual tuvo mucha reputación, ya que famosas como Ana Maria Picchio, Evangelina Salazar entre otras  compraban zapatos ahí.

Luego de unos años, cuando lograron estar bien económicamente, decidió cerrar la fábrica (impulsado por la estafa del socio) y cobrar la pensión de Italia.

Como recuerdo nos quedaron unas hormas de zapato que utilizaba para confeccionar los mismos y mis primeros pares de zapatos.............................

 

Antonella Bloise, 3º A cbu

Un Rosario Especial

mogas @ 10:15

El objeto sobre el cual voy a hablar es este rosario, que pertenecía a mi bisabuela materna. Ella se llamaba Amparo.Toda mi familia materna salvo mi mamá nació en España, en un pueblo chiquito de Galicia llamado Villardamos, que queda cerca de Santiago de Compostela.Allí, mis bisabuelos vivían en una casa en el campo, en donde criaban animales y cultivaban trigo y maíz. Esto era lo habitual en el pueblo en esa época, pero todo esto se terminó en el año 1936 cuando la Guerra Civil Española empezó al sublevarse el General Francisco Franco al Gobierno Republicano, que estaba presidido por Manuel Azaña.Toda la familia era republicana, por lo tanto, los hermanos de mi abuela fueron a pelear contra el franquismo. Pero mi bisabuelo, como ya era un tanto mayor, tuvo que estar clandestino, yendo de casa en casa, para no ser encarcelado.Durante todo ese tiempo, mi bisabuela tuvo que criar sola a todas sus hijas, al igual que lo que sucedía en el resto de las casas del pueblo, ya que no habían quedado hombres, excepto los niños.Cerca del año 1938 mi bisabuelo volvió a la casa, pero una vecina lo delató a un comando franquista, entonces vino una patrulla y saqueó la casa, llevándose comida y las pocas cosas que valor que había, además de arrestar a mi bisabuelo.Lo único que mi bisabuela logró salvar fue este rosario. La Guerra Civil finalizó en el año 1939, y los hermanos de mi abuela retornaron del frente de batalla. A mi bisabuelo lo liberaron en 1940. Así la familia volvió lentamente a la normalidad.Años después, cuando mi abuela Adela decidió venirse para Argentina, mi bisabuela le entregó lo único valioso que tenía, que era el rosario, y cuando se casó con mi abuelo José, lo usó para su casamiento. Cuando nació mi mamá, mi abuela quiso  que su única hija lo usara para su Primera Comunión.Así fue siguiendo la tradición. Lo usé yo también el día de Mi Primera Comunión y el año próximo, si Dios quiere, lo usará mi hermano.

Como el rosario quedará en familia, esperamos que mis hijos y los de mi hermano también puedan usarlo.  

Guido Nicolás Treviño.1º B C.B.U. 

El baúl

mogas @ 10:13

Mi tatarabuelo, Juan Brito Bento, viajó  de Portugal  a la Argentina en el año 1924 para  trabajar en la Ciudad de Comodoro Rivadavia, en los Pozos Petroleros.

Su familia quedó en Portugal y para mantenerse unido a ella escribía cartas que por supuesto tenían respuesta. 

 Cuando vino a la Argentina, trajo con él un baúl que tenía todas sus pertenencias.Este baúl mide 1 metro de largo, 60 cm de ancho y 60 cm de alto. Está hecho en madera y adentro está forrado de tela. Actualmente, en el baúl guardamos las  cartas que recibía de su familia  y que, claro, están escritas en portugués. Entre esas cartas hay una  "de luto" . 

De mi tatarabuelo el baúl  pasó a mi bisabuelo, y de él al hermano de mi abuelo. Cuando éste tuvo que ir a EE.UU. a vivir para probar suerte allá, para que el  baúl no se perdiera pasó a mi abuelo.

 Además de las cartas, también hay recuerdos del hermano de mi abuelo, como fotos y restos de vajilla.                                      

 Estefanía Bento, 1º ‘B’ C.B.U

Sara y María

mogas @ 10:09

Mi bisabuela Sara nació en Argentina pero sus padres eran árabes, habían nacido en el Líbano, pero a  la edad de  15 años  ya vivía en la ciudad de Berabebú en Rosario. A su papá, o sea, a mi tatarabuelo, le gustaban mucho los juegos de azar y jugaba por dinero. A los 40 años, aproximadamente, se había endeudado muchísmo por el juego y  le debía mucho dinero a su amigo Fersen Hachj que era un inmigrante árabe que lo había acompañado  en su llegada a la Argentina y que al pasar por la Aduana vio cómo modificaban su nombre al de Franciso Clas. Mi tatarabuelo, viendo que era imposible saldar su deuda, le ofreció en forma de pago, la mano de su hija, mi bisabuela Sara, y Francisco aceptó, hecho por el cual Sara pasó noches llorando e intentando escapar de su casa con la ayuda de  su hermana María (mi tía Mariquita), pero los intentos no pasaron de eso, por lo tanto, se casaron y tuvieron 6 hijos, Zulema, mi abuelo Antonio, Oscar, José, Victor y Miguel Ángel.Formaron una familia no convencional porque él viajaba mucho y pasaba con ella sólo algunas épocas.

Cuando mi tío Miguel tenía 6 meses, Sara ayudada nuevamente por María, armó sus valijas y se marchó con sus hijos a la Capital.  Una vez en  Buenos Aires, se instaló en Castelar,  allí crió a sus hijos con la ayuda de  los mayores, Zulema y Antonio que salieron a trabajar para mantener a la familia.

Mi abuelo sufrió mucho en ese momento porque se tuvo que hacer cargo de todo y sólo tenía 16 años pero debía comportarse como un hombre grande. Los hermanos más chicos lo veían como un padre.

Cuando Francisco la encontró a Sara luego de varios años, ella ya era una mujer grande. A pesar de todo lo recibió para que sus hijos lo conocieran pero no volvieron a estar juntos. Él se instaló en Buenos Aire. por un tiempo para poder ir a visitarlos. Actualmente Miguel vive en la casa en donde vivía su padre.

Sara rehizo su vida cuando se casó con un hombre llamado Ángel con el que tuvo una hija, Ana María.

Los años que mi bisabuela sufrió quedaron en el olvido sin embargo algo sigue ligándola a ese pasado: el cofre que le dio su hermana María con los pocos ahorros que tenía y gracias a los cuales pudo emprender una nueva vida.

 

Micaela Barber Clas , 3º A cbu

De padre a hijo

mogas @ 09:52

inm-belen.bmpLa historia que voy a contar trata de mi tatarabuelo Juan Prina. Él nació en Florencia, en el año 1852. Toda su vida se dedicó a la construcción y reparación de objetos.Una persona que lo acompañó a lo largo de su vida apoyándolo para alcanzar sus objetivos fue Filomena Peizoto, con quien tuvo cuatro hijos: Juan José, Ricardo, Azucena y Julia Prina.

Mi tatarabuelo llegó a la Argentina en 1890. Aquí instaló un taller de carpintería y herrería en la zona de Avellaneda. A raíz de la epidemia de la fiebre amarilla, en 1930 perdió a su esposa y a sus hijos Ricardo y Azucena.

Al morir Juan,  mi bisabuelo Juan José comenzó a efectuar el trabajo que antes realizaba su padre.

Belén Domínguez 3º B cbu

26/11/2007 GMT -3

Imagen milagrosa

mogas @ 17:25

Voy a compartir con ustedes la historia de una estampita que aún conserva mi abuela.La historia comenzó en el año 1885 en Corliano Cálabro, cuando mi tatarabuela que tenía 20 años se enfermó. Mi tataraabuelo preocupado por la salud de su esposa había mandado a buscar al médico del pueblo que se encontraba muy lejos de donde vivían.

El médico llegó luego de muchas horas, cuando todos creían que mi tataraabuela no pasaría de esa noche. El médico la examinó y explicó que no podía hacer nada por ella, que la enfermedad que tenia no era conocida y que no sabía cuáles eran los métodos a seguir para que se curara, pero le pidió a la familia  que rezara y que tuvieran fe.

El médico era amigo de mis tatarabuelos desde hacia ya muchos años y siempre llevaba con él una cadenita con la  imagen de la Virgen y  aseguraba que sus pedidos siempre habían sido cumplidos, fue por eso que le dio esa cadenita a mi tatarabuelo y le dijo que si le rezaba su mujer podría curarse , que esa sería la única opción.La preocupación de la familia era que mi tatarabuela estaba embarazada de  su primer hijo . La enfermedad podía quitarselos.Mi tatarabuelo no creía que rezándole  a una imagen mi tatarabuela se iba a curar pero, una noche rezó con mucha fe. Pidió que mi tatarabuela se curara y que su hijo naciera sano y salvo. Al despertar, al día siguiente mi abuela se encontraba mucho mejor. Mi tatarabuelo no podía creerlo pero a partir de entonces, todas las noches siguió rezando y pidiendo lo mismo. Luego de varias semanas mi tatarabuela ya se encontraba mucho mejor y al poco tiempo  ya estaba curada . No corría peligro su vida ni la del bebé.

Después de dos meses nació mi bisabuelo como estaba previsto

Mi bisabuelo, recibió  la imagen cuando mi tatarabuelo falleció, a los 50 años. En esa época mi bisabuelo ya había formado una familia con mi bisabuela, con la que tuvo una sola hija, Rita, mi abuela, mamá de mi papá, y que en la actualidad tiene 77 años y es la que  me contó esta historia.Mi abuela Rita, a los 16 años conoció a Pedro, con quien en 1948 viajó a la Argentina, durante  la posguerra, en busca de trabajo porque en Italia había mucha miseria. En el año 1951 se casaron, acá ,en Argentina y luego de 4 años tuvieron a  Juan, su primer hijo, mi papá y en 1958 nació Graciela, mi tía.Antes de que mi abuela viajara hacia Argentina mi bisabuelo Genaro le dio a mi abuela la imagen de la Virgen  para que la protegiera y para que rezara cuando lo necesitara. En el año 1970 mi papá se casó con Mónica, mi mamá y luego de cuatro años nací yo en 1994. 

Camila Leotta 1 CBU "B".

Legname

mogas @ 11:38

El apellido Italiano Legname pertenece a la categoría de apellidos topográficos, es decir que se originaría en una característica natural o artificial del lugar de residencia del portador inicial del linaje. En el caso particular del apellido Legname, este haría referencia a una persona que vivía en las cercanías de un lugar donde se daba el roble en abundancia. El erudito en apellidos italianos G.B.Di Crollalanza en su “Dizionario Storico Blasonico” nos dice que este apellido y sus variantes se instalaron en el norte italiano principalmente en Lombardía.
Las variantes de este apellido incluyen Legnami, Legnani, Legnazzi y otras de similar grafía, se entienden como variantes las formas diferentes que adopta un apellido en función de la influencia de idiomas y dialectos regionales dominantes. Hay datos sobre este apellido que fue introducido al continente americano en el año 1888 por pasajeros que llegaron a bordo del buque “Cachemire”.

Giuliana Legname
3 "A" CBU

24/11/2007 GMT -3

Nuestras familias

mogas @ 11:17

23/11/2007 GMT -3

Sillas en el Altar Mayor de la Catedral

mogas @ 19:28

Lea voy a contar algo muy importante para mi familia : el viaje que desde Génova emprendieron mi tatarabuelo Pedro Liza y mi bisabuelo, su hijo Julio César Liza, en 1882, en busca de un futuro mejor.

Pedro viajó cuando tenía 26 años y Julio, 4 . Ya habían pasado 3 años desde la muerte de su madre Luisa Cánepa. En Buenos Aires, residieron en la casa de unos amigos de Almagrodonde comenzaron su nueva su vida.

Julio, a los 15 años, se puso de novio con mi bisabuela, Ma. Teresa Schiaffino con la cual luego se casón. Un dato curioso: ellos habían convivido desde los 4 años

 Julio, a los 18 años comenzó a trabajar como  ebanista, que era el mismo oficio  de su padre. Él hizo muchísimos muebles para su familia y para vender y  con su primera paga le compró el primer regalo de novios a María Teresa: un florero que a ella mucho le gustó, que  está hecho de cerámica y tiene algunos detalles en dorado y todavía se conserva en mi casa.

Luego del nacimiento de sus hijos , le ofrecieron hacer las sillas del Altar Mayor de la Catedral de Bs.As. Estas sillas fueron transportadas por él, desde Villa del Parque hasta en Centro de Buenos Aires, de a dos, en el tranvía porque no tenía transporte propio.

En mi casa siguen usándose las sillas del comedor  que hizo Julio, mi bisabuelo quien falleció a  los 77 años.

 

Ayelén Mendoza, 1° B cbu.

Un objeto muy Importante

mogas @ 19:25

El objeto que es tan importante para mi familia es una estatua, hecha en mármol que representa una mujer de la Antigua Roma. Los colores que predominan en ella son el verde y el natural, tiene talladas flores chiquitas y detalles de hilos dorados. Aproximadamente hace 85 años que la estatua esta en mi familia. En la parte posterior esta tallada la palabra ´Hampel, que es el nombre del escultor alemán que la talló. La historia de este objeto empieza cuando mi tatarabuela Matilde compró dos estatuas muy parecidas entre sí. Ella las quería y cuidaba mucho a las dos. Mi tatarabuela tenía dos hijos. Mi bisabuelo, Héctor y su hermana. Cuando ellos dos se casaron, Matilde, decidió regalarle una a su hija y otra a su nuera, o sea, a mi bisabuela. Las dos estaban muy contentas porque sabían lo que significaban para mi tatarabuela esas estatuas. Mi bisabuela sabía que la estatua sólo podía ser heredada por las mujeres de la familia, por eso, antes de quedar embarazada decidió regalársela, si tenía, a sus hijas y si no, a sus nietas. Mis bisabuelos tuvieron dos hijos varones, uno de ellos, mi abuelo .Como ninguno podía heredarla, mi bisabuela tuvo que esperar a que sus hijos se casaran y tuvieran hijas. Los dos se casaron y tuvieron hijas. Mi abuelo tuvo dos, a mi mamá y a mi tía, y su hermano tuvo una única hija. Los dos querían que alguna de sus hijas se quedara con la estatua, por eso, para que no hubiera problemas, mi bisabuela decidió que la primera nieta que se casara iba a ser la heredera. La primera nieta que se casó fue mi mamá. Cuando terminó la ceremonia del casamiento civil, mi bisabuela fue a la casa de mi abuela en donde todavía vivía mi mamá y se la entregó como regalo de bodas.. Mi mamá se puso muy contenta porque sabía que significaba mucho para su abuela y para su bisabuela. Finalmente mi papá y mi mamá decidieron llevarla a su nueva casa. Ahora la estatua está en mi casa, en el comedor. Cada vez que alguien se acerca tenemos que tener cuidado de que no se caiga ni se rompa porque sabemos que es muy importante para todos en mi familia. Mi mamá decidió que como la estatua sólo pueden heredarla las mujeres, y yo soy su única hija mujer, el día en que me case, voy a convertirme en su nueva dueña.

un-objeto-muy.jpg

La Casa En La Que Vivo

mogas @ 19:21

Soy Lucas Maestri y quiero contarles parte de la historia de mi querida casa.

 

Esta perteneció a tres generaciones anteriores a la mía.

Mi bisabuelo materno llegó de Italia alrededor de 1925 trayendo entre sus pertenencias un poco de ropa y un mueble construido por él en sus comienzos de carpintero. Sus primeros años en Argentina los vivió en el barrio de Parque de los Patricios, donde alquilaba una pieza en un conventillo

Cuando conoció a mi bisabuela, formó una familia con 5 hijos. Como la pieza les quedó chica, mi bisabuelo  le propuso a la familia que mientras su hija mayor, mi abuela, estuviera en la escuela primaria, el juntaría peso por peso realizando diferentes trabajos como carpintero y trabajando en la Municipalidad de Buenos Aires para lograr una vivienda mejor.

Cuando mi abuela estaba terminando la escuela, sus padres comenzaron a buscar un lugar y así  llegaron al barrio de Liniers donde lo encontraron. Se trataba de  un terreno cuyo  fondo estaba lleno de árboles frutales: manzanas, naranjas , limones , duraznos  y una higuera muy recordada hasta el día de hoy por mi abuela porque cuando ésta daba sus primeros frutos, llamados brevas, que eran grandes y jugosos , se juntaban especialmente para su abuelo  o sea, mi tatarabuelos . Se seleccionaban los mejores , se buscaba una caja para poder llevarlos de modo tal que  no se rompieran. Todo este preparativo se vivía como una gran fiesta.

En el  terreno había una sola pieza de material y otra más precaria de madera y chapa que al poco tiempo fue habitada por una familia constituida por un matrimonio con sus tres hijos, que fueron los primeros inquilinos de mi bisabuelo.

Al haber tantos chicos en una sola casa, ésta pasó a ser un lugar de encuentro para  todos los chicos del barrio, por ejemplo durante los carnavales que eran verdaderos carnavales de familia porque hasta los mayores participaban.

Cuando los chicos se transformaron en  adolescentes la casa siguió siendo el lugar donde se  reunían los amigos.

Mis tíos se fueron casando. Dos  de ellos se fueron a otros barrios (Lomas del Lirador y Llavallol). Otro construyó su casa en la planta alta y mi abuela con mi tía soltera siguen en esta casa viviendo en la parte de enfrente.

¿Se acuerdan de ese famoso terreno lleno de árboles frutales? Bueno ahí está ahora mi casa que  fue realizada con  el esfuerzo de mis padres.

De aquellos años nos queda el espíritu de trabajo y  de sacrificio de mi bisabuelo y un mueble lleno de recuerdos buenos y no tanto, de su venida a la querida Argentina.

 

Lucas Maestri. 1ro. B CBU

 

El baúl

mogas @ 18:49

 Esta es la historia del baúl de mi bisabuelo Alfredo Strano.

El 23 de agosto de 1927 , mi bisabuelo embarcó en un puerto de Italia, en Messina, y llegó a  la Argentina el 31 de agosto de 1927. El trajo un baúl, estampillado, donde guardaba su ropa y sus pertenencias importantes.

En Italia dejaba a su madre, a  su padre y a  tres hermanos, el menor  de los cuales tenía 9 meses.

Mi bisabuelo vino a la Argentina porque en Italia había guerra y miseria y en nuestro país se instaló en Ciudadela  y comenzó a trabajar como albañil. Su propósito era juntar

dinero para traer a Argentina ,de a poco, a su familia de Italia, de Sicilia.

En 1928 mandó llamar a su padre, Rosario Strano, mediante  un documento llamado “acto de llamada”.

Alfredo y Rosario (le decían Nano) trabajaron un par de años juntos para juntar dinero y enviar a Sicilia.

Luego Rosario fundó la Sociedad Siciliana, momento en el cual comenzó a gustarle “la buena vida” y dejó de preocuparse por juntar dinero .Se separó de su hijo  Alfredo por 10 años.

Alfredo formó su familia en Argentina tuvo hijos y se le hacía muy difícil continuar con el envío de dinero a Italia.

Pasaron los años y la madre de Alfredo falleció en su tierra y sus hermanos crecieron. Alfredo siempre sintió culpa por  haber abandonado a su familia de origen,  sobre todo al más pequeño . Ellos crecieron  con enojo y durante muchísimo tiempo no se relacionaron ni se  comunicaron con mi bisabuelo Alfredo.

A fines de la década del 40 Alfredo se reencontró con su padre y con sus dos hermanas: una vino a vivir a Argentina y la otra fue a vivir a Estados Unidos. Alfredo perdió toda vinculación con su hermano menor. En 1977 fallese Rosario.

Los tres hermanos tenían una relación, viajaban a Estados Unidos de vacaciones, hasta 1990 cuando Alfredo viajó a Italia y se reencontró con su hermano menor. Se pidieron perdón por los años de distanciamiento y ,  a partir de entonces  tuvieron una muy buena relación que se prolongó  hasta 1993 , fecha en la que falleció Alfredo.

El baúl es un objeto muy importante para nuestra familia porque con su madera intacta y el estampillado del puerto italiano mantiene presente la historia de mi bisabuelo Alfredo y  de su familia.

 

Camila Daverio. 1ro. B CBU

  

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Soldando historias

mogas @ 18:45

En mi familia se transmitió un oficio, el de plomero y el objeto del que quiero hablarles  está ligado a él, es una “lámpara soldadora” de metal, en este caso para plomo. Está hecha de bronce y sirve para soldar instalaciones de plomo que eran las que antes se utilizaban en las cañerías de agua.  Funcionamiento: 1.      Se coloca kerosene en un orificio(también se le puede agregar un poco de nafta)2.      Luego se ajusta la tuerca superior 3.      Se coloca alcohol  etílico en la base y se enciende con un fósforo 4.      Se bombea con la válvula(para ejercer presión)hasta que se enciende 5.      Para apagarla se afloja la tuerca superior     Historia: Mi bisabuelo compró este objeto en la Argentina, después de haber emigrado de Italia. Como no tenía la posibilidad de acceder a estudios universitarios y como tampoco tenía muchas oportunidades laborales decidió ejercer el oficio de plomero que había aprendido de su padre, en Italia.Con el tiempo formó una pequeña empresa que le permitió mejorar su situación económica y junto con sus dos hijos contrató empleados para hacerla crecer.Uno de esos empleados fue mi abuelo que llegó a ser muy querido por mi bisabuelo. Con el paso de los años los hijos de mi bisabuelo se retiraron del oficio debido a otras oportunidades, sin embargo mi abuelo se casó con mi abuela y continuó con el negocio. Es por esto que las herramientas de mi bisabuelo pasaron a manos de mi abuelo inclusive esta lámpara soldadora. 

Nicolás Batyi. 1ro. B CBU

22/11/2007 GMT -3

Por aquel entonces...

mogas @ 19:47

Esta historia tiene sus comienzos en tierras lejanas, océano de por medio. Allá por Italia. de donde deciden partir mis bisabuelos para venir al barrio porteño de Mataderos. Barrio teñido de pasión verde y negra, colmado de corazones que laten al compás del tambor los domingos en la tribuna. Ahí nació Rafael José Ruccella y con él, la pasión de nuestra familia por el Club Atlético Nueva Chicago...

Regresando a estos tiempos...

Año 2000. día y mes inexactos. Uno de aquellos en que mamá decide que es hora de acomodar y pone a toda la familia bajo sus órdenes del estilo "tira esto", "guardá aquello", "poné en su lugar esto otro". El garaje de la casa se había convertido en un verdadero caos cuando, entre cajas y bolsas, escondido en algún lugar, apareció.

Casi igual a como era, indefectiblemente víctima del paso del tiempo, del mal cuidado, del olvido, quizás.

En su tapa, contrastando con el fondo verde, un escudo que alguna vez había sido negro, del glorioso Club Atlético Nueva Chicago. Al abrirlo, una foto en blaco y negro y un texto casi ilegible daban cuenta de los años que tenía.

Hubiera jurado que el señor me devolvía la mirada desde esa imagen congelada en el tiempo. Intentaba descubir el verdadero color de sus ojos cuando papá, quien se encontraba a mi lado, me volvió a la realidad. "¿Te lo querés quedar?", preguntó. Me detuve un instante al percibir lo similares que eran sus ojos a los de la foto y en un susurro dije que sí.

Señor Ruccella, Rafael. Socio 0697 de la Institución. Databa del mes de abril de 1979, fecha en que se había hecho el último pago de la cuota. Probablemente después, la enfermedad ganó la pulseada y Lucho, como le decían sus allegados, no apareció más por el polideportivo para abonar puntualmente los pocos pesos mensuales que lo mantenían ligado materialmente al Club.

Supongo que fue ese día cuando terminé de comprenderlo. Estoy prácticamente segura que al momento de tener en mis manos ese carnet que alguna vez estuvo entre las suyas pude entender de dónde venía esa mezcla de emociones que me recorría el cuerpo al ver, fin de semana tras fin de semana, al equipo saliendo a la cancha vistiendo la verdinegra querida.

 Confirmé al fin que la herencia más linda de todas me la había dejado mi abuelo y que una partecita de ella había tomado la forma de ese carnet que pronto recorrería los estadios de primera.

Un año después de haberlo encontrado, escondido en un bolsillo con la complicidad de mi hermana, lo llevé al Chateau Carrera, en Córdoba capital, hasta donde nos habíamos trasladado para gritar de una vez por todas que Chicago era de primera.

Al cumplirse aquellos 90 minutos, abrazo de por medio, papá, Dani (mi hermana) y yo supimos que habíamos cumplido el sueño de Lucho, el sueño de poder ver a su querido Chicago realizando la hazaña de consgrarse campeón.

Quizás, desde un carnet, quizás desde alguna estrella, quizás desde los que llevamos su misma sangre ¿quién sabe? asentí que eso que el cáncer no le había permitido tan sólo por dos años, aquel 9 de junio se había concretado y nadani nadie podría quitarle esa alegría.

Desde entonces, ese carnet nos acompaña en las canchas de fútbol. Con él, mi abuelo que grita fuerte entre todos los demás fieles al compás de algún tambor "Chicago, mi buen amigo..." Mediante un simple objeto, los Ruccella nos sentimos un poquito más cerca.

Jesica Ruccella. 5to CBU

Un Cuadro de Leyenda

mogas @ 18:33

Cuando me asignaron la tarea de presentar un objeto de trascendencia familiar, pensé en exponer el jarrón que mi abuela trajo de Italia y que mi hermana había presentado no mucho tiempo atrás, pero al ver que no se podía repetir tuve que preguntar y buscar otro. Finalmente, opté por la pintura cuya historia continuación relato

cuadro1.jpg

 

Este es un cuadro que mi abuela trajo en el año 1950 de Italia. Su destino: ser regalo de bodas para mi papá cuando se casara. Este regalo fue muy apreciado por mi papá quien le buscó el mejor lugar de la casa para que todos pudiéramos apreciarlo.

Este objeto a mí siempre me gustó e interesó, pero más cuando me  enteré por mi abuela que guardaba una leyenda de años atrás.  Su nombre es “La cueva de Genaro” y tiene lugar en el año 79 d.C., cuando ocurrió la terrible erupción volcánica del volcán “Vesubio”, que provocó la destrucción y petrificación de las ciudades de Pompeya y Herculano (Nápoles, Italia)  y la de sus habitantes.

Cuenta la leyenda que el niño del cuadro pertenecía a una familia de clase media y que tenía muy desarrollada la capacidad de intuir lo que sucedería en el futuro. Unos minutos de  antes que ocurriera la catástrofe, el niño se escapó de la casa donde vivía y se fue a esconder dentro de una cueva.

Genaro esperó 4 días para que las tierras se enfriarany cuando salió de su escondite, se dice que empezó a caminar sin rumbo hasta llegar a un pueblo de montaña llamado “Il Traforo”, que significa “El pasaje”.

Mi abuela y sus hermanos (mis tíos abuelos) de pequeños, relacionaban las erupciones volcánicas con los pequeños sismos que se percibían por los movimientos de las placas debajo de la tierra  y cada ves que esto ocurría, mi bisabuela les contaba esta leyenda que luego entrelazaba con alguna historia que inventaba en el momento. Mi abuela nunca supo si esta leyenda fue inventada por mi bisabuela para ellos o si está basada en algún hecho verídico.

Junto con el cuadro, otro objeto que mi abuela trajo a la Argentina es un abanico antiguo que mi bisabuela usaba con frecuencia; este es de color blanco y tiene  un listón rojo (contra el maldeojo), y en cada una de sus hojas en las cuales aparecen imágenes  de la ciudad de Paola (Italia).

En el año 1940 aproximadamente, al ir perdiendo la textura inicial, mi bisabuela guardó el abanico en una especie de alcancía con algunas monedas que ella guardaba.

Durante la ocupación alemana en Italia mi bisabuela trabó amistad con un soldado alemán, que en realidad no quería causarles daño prueba de esto es  que llegó a avisarle para que se escondieran cuando las tropas alemanas irrumpieron en el pueblo con orden de hacer prisioneros. Mi bisabuela junto con mis tíos abuelos y mi abuela, corrieron hacia las montañas llevando consigo como única pertenencia la alcancía con las monedas y el abanico. En la corrida, la alcancía se rompió, las monedas cayeron al suelo  y lo único que logró salvar mi abuela fue  el abanico, que aun hoy conserva.

  

Cintia Malta

5to CBU

 

El Libro de los Presidentes

mogas @ 18:28

 Yo voy a hablar de un libro que perteneció a mi abuelo paterno. Éste tiene escrito en la tapa “Escuela de Tropas Mecanizadas, 1ro de diciembre de 1945. Recuerdo de mi vida militar”.Es un recuerdo muy importante para mi familia como lo fue para mi abuelo, ya que este libro él lo cuidaba y lo quería porque le hacia recordar sus días en el Servicio Militar Obligatorio.Recuerdo que él siempre me lo mostraba y yo jugaba a ver las fotos de los presidentes  fijándome si mi abuelo estaba en ellas. Como no sabía leer, no entendía la palabra presidentes y el que me pareció en ese momento que era “similar” a mi abuelo, lo marqué.Cuando aprendí a leer el juego fue distinto. Yo jugaba a cantar el Himno que aparece en una  parte del libro, pero como es la versión antigua, no me coincidía la música.A mi abuelo este libro se lo regalaron cuando terminó el Servicio Militar Obligatorio por tener una muy buena conducta. Años después de su egreso, consiguió un trabajo en el Estado Mayor Conjunto , en el servicio de ordenanza. De esa época tengo un prendedor con el apellido de mi abuelo y el símbolo del Estado. Él tuvo diversos jefes entre los que se encuentran los presidentes de la última Dictadura Militar, de los cuales él siempre dijo que lo trataban con soberbia a excepción de Bignone.Una vez tuvo como jefe al Teniente General Toscano, que lo trataba excelentemente, es más, cuando mi papá era chico este Teniente General le ofreció a mi abuelo una casa en Ezeiza, pero él no la aceptó. Dijo que estaba muy agradecido por como lo trataba, que una casa era ya demasiado.Cuando se jubiló en el año 1990, le dieron una medalla, y junto con el prendedor, el libro y otros documentos se formó un conjunto de objetos que siempre le recordaron su trabajo, ese que tanto quiso, a pesar de que no estaba de acuerdo con la ideología militar.

Él siempre quiso que estos objetos los guardara yo, por eso mi abuela me los entregó  después del fallecimiento de mi abuelo.

  Ornella Morettini. 3ro. CBU A

Una Casa con Historia

mogas @ 18:24

Compró el terreno mi bisabuelo alrededor de 1920, lo primero que hizo fue el departamento donde vivo yo, con un local a la calle donde se vendían artículos de limpieza, productos de almacén no perecederos, alimento balanceado, leña, carbón, etc. Fue el segundo negocio existente en el barrio de Mataderos.

            En el resto del terreno había caballerizas; la entrada era un portón grande para el ingreso de carros que iban al fondo a cargar mercadería.

            Con el correr de los años en el lugar donde estaban las caballerizas y carros se construyeron otros dos departamentos. Los últimos en construirse son de una arquitectura bastante moderna y a ellos mis bisabuelos se trasladaron a vivir.

            La casa que en este momento habito con mi familia fue sucesivamente prestada, alquilada, y en consecuencia, mal cuidada. Luego de años de abandono la familia quiso vender la propiedad porque estaba en muy mal estado y costaba mucho arreglarla, fue entonces cuando mi mamá decidió comprar toda la propiedad, que hasta el momento era un bien familiar, para recuperarla y conservarla con el mismo estilo con el que fue construida. La finalidad de la vivienda sería, en principio, el uso profesional, como consultorio.

            Durante la refacción se dieron, sobre todo para mi mamá, momentos de grata emoción y nostalgia ya que cuando comenzó la obra se encontró con cosas pertenecientes a su infancia y a la historia de sus abuelos, por ejemplo, todavía estaban colocados en la pared de un galpón las agarraderas en donde ataban a los caballos, que fue necesario sacar, pero que ella conserva.

            Como los pisos eran de tierra, cuando los albañiles trabajaron para hacer el contrapiso del patio aparecieron cosas pertenecientes a mi bisabuelo, como un frasco de gomina, un anillo, y algunos frascos de la época.

            Adentro del baño, para ser precisa en la claraboya, había crecido un árbol de Paraíso, cuyas raíces iban por las paredes de toda la casa. Lo más dificultoso de la refacción fue sacar las raíces sin que se cayeran las paredes.

            Se conservan de la época las mismas aberturas y vitrales.

            Luego de un par de años, tras la separación de mis padres se convirtió en nuestra vivienda familiar.

 

Jessica Sierra, 3° A c.b.u

 

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21/11/2007 GMT -3

Idas y vueltas de un Jarrón de porcelana

mogas @ 18:43

Les quiero contar en forma breve esta historia verdadera que comienza en épocas de guerra en Europa, en el año 1.920,  fecha en que mi abuela paterna, Graciela, nacía en Italia, en un pequeño pueblo de montaña llamado RosanoLa mamá de mi abuela, Arquiropita,  tenía un jarrón de porcelana blanca con decoraciones azules que le había regalado mi bisabuelo.Este jarrón se utilizaba para lavarse la cara y las manos ya que en el pueblo no había agua corriente. Durante la llegada de los alemanes al pueblo también se utilizaba para tomar agua.Cuando mi abuela cumplió 20 años viajó a la Argentina y su mamá le regaló el jarrón.Cuando mi papá José cumplió 18 años, mi abuela se lo regaló pero mi papá lo guardó en un baulero durante muchos años y poco a poco se fue olvidando de él.Años más tarde mi papá conoció a mi mamá, se casaron y tuvieron a mi hermana Cintia. Preparando la habitación para ella, encontraron el jarrón y de inmediato mi mamá decidió colocarlo en el comedor de mi casa donde aún permanece.Como verán, este jarrón sobrevivió a la invasión de los alemanes, al  viaje en barco de Italia a la Argentina, al olvido de mi papá, a mis juegos y los de mis hermanas cerca de él  y ahora, a la cercanía de mis sobrinos.Este jarrón,  de más de 120 años, es  para nosotros, algo muy especial  

 

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Micaela Malta. 1ro. B CBU

El Ramillete

mogas @ 18:30

Les voy a contar  la historia de este ramillete que  fue hecho por mi bisabuela Esther cuando tenía quince años.

Ella tuvo que ir a Montevideo para cuidar a su abuela y  siempre le contaba a su familia que extrañaba mucho a sus padres y a sus hermanos

.

Una tía, llamada Carolina, le enseñó a hacer muchas manualidades, entre ellas, este ramillete. Hizo varias manualidades para cada uno de sus hermanos y este ramillete se lo quedó ella porque estaba muy orgullosa de su trabajo..

Mi abuela le regaló a mi mamá el ramillete que se ve en la foto junto  con una medallita de la  Virgen de Lourdes. Ella una vez, me contó que cuando vio la medallita quedó muy impresionada y  que a partir de ese momento empezó a ser devota de Lourdes.

 En la foto está mi bisabuela luciendo con orgullo su ramillete.

Yo voy a seguir guardándolo y cuidándolo mucho  ya que tiene 70 años.


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Lila Caruso 1° B cbu

LA MÁQUINA DE COSER

mogas @ 18:13

    

En el año 1948 mi abuelo materno, José, emigró de Italia a la Argentina con mi abuela Teresa, recién casados. Acá los esperaban los hermanos de mi abuelo, que le habían prometido casa y trabajo.

Mi abuelo en Italia había aprendido el oficio de sastre. Por eso con él trajo, también, su máquina de coser, con la cual “crió” a su familia que fue numerosa. José y Teresa tuvieron cinco hijos.

Mi mamá, que es la cuarta de sus hijas, luego de que se casó con mi papá, heredó el departamento en donde mi abuelo ejercía su oficio de sastre.

En éste estaba la máquina de coser que mi abuelo tanto cuidaba.

Pero como mi mamá nuca entendió nada de costura, con mi papá tuvieron una gran idea: pintaron el pie de la máquina y lo transformaron en una mesa para mi biblioteca, y sobre ella colocaron portarretratos, un velador y muchas cosas más”.

Luciano Dartarián. 1ro. CBU. B

19/11/2007 GMT -3

UN BARCO EN LA TORMENTA

mogas @ 12:51

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Era mayo de 1965.  Mi abuela Laura le decía a mi abuelo Julio que sería lindo comprar un cuadro para colgar en el comedor de la casa porque iba a dar mas colorido al ambiente haciéndolo mas agradable.Mi abuelo quedó pensativo y a los pocos minutos le comunicó a mi abuela que él mismo compraría la tela y pintaría un cuadro. Así fue que un sábado de abril de ese año, puso un atril debajo de un ciruelo que había en los fondos de la casa y a la hora de la siesta comenzó a bosquejar con carbonilla, un antiguo barco sacudido por una feroz tormenta.A continuación comenzó a aplicar colores blanco y celeste para darle forma al fondo compuesto por dos terceras partes de agua y un tercio de nubes.A pesar de que nunca había estudiado pintura, pensó que con una tela de sesenta centímetros de ancho por cincuenta de alto, podía llegar a quedar bien proporcionado.Al cabo de un par de horas mi abuela pasó a observar, y le llamó la atención no ver el barco ya que todo era una mezcla extraña de celeste y blanco. Entonces preguntó ¿Y el barco? a lo que mi abuelo contestó ¡Ya va a venir, ya va a venir!  Al cabo de unos minutos volcó sobre la paleta distintas pinturas que tenía en mente y como un poseído comenzó a tomar con la espátula un poco de cada color y a llevarlos nerviosamente a la tela. En unos quince minutos, el cuadro estuvo terminado.Mi abuelo siempre recuerda esta anécdota con la sensación que no fue él quien pintó el cuadro, sino que no sabe quién le llevó la mano. A el le parece que le sucedió algo similar a lo que decía el poeta Amado Nervo en los siguientes versos: 

“Si mis rimas fuesen bellas

enorgullecerme de ellas no está bien,

pues que yo no las escribo sino mas bien

que al oído me las dicta no se quién.”

 Mi abuelo no desmiente a Amado Nervo, y si bien es cierto que no se dedicó a la pintura, si lo hizo con la poesía y pudo verificar aquellas palabras de Nervo que con claridad se refería a la función de médium que cumple el artista.El día en que mis abuelos no estén mas,  pienso que los nietos discutiremos bastante parta decidir quién se quedará con el cuadro del barco en la tormenta.  

Pedro Seifert  5º CBU

María

mogas @ 12:45

            Por Florencia Aldana Rodríguez.

  María era una niña, tomaba disimuladamente pedacitos de las barras de chocolate que vendía su padre. Con la ayuda de su hermano José, abría el paquete, cortaba los extremos de la barra con sumo cuidado y lo volvía a cerrar. El trabajo estaba tan bien hecho que ni su padre, ni sus clientes sospechaban del engaño. Así como ella tampoco sospechaba que un día, su hermano la estafaría y perdería todo. Cosa que sucedió poco después de la muerte de su esposo, lo conoció en una fiesta, como en uno de esos empalagosos cuentos de hadas. Él era el más hermoso, ella la más dulce. Tuvieron muchos hijos. Se dice que cuando una de sus hijas enfermó de apendicitis y estaba al borde la muerte, él le ofrendó su vida a Dios para que la niña siguiera con vida. Su hija se salvó y él murió a las dos semanas.Así fue como María comenzó a ganarse el pan de cada día fabricando corbatas. No amo a nadie más que a su esposo y sus hijas, razón por la cual, nunca volvió a casarse y vistió un riguroso luto por el resto de sus días.Murió, siendo ya muy anciana.Llegue a conocerla mediante historias y objetos, de a pedacitos. Porque después de muertas las personas solo existen en el mundo de los recuerdos. Cada persona mantiene al difunto con vida conservando su recuerdo preferido, ya sea este dulce o amargo. Todos los objetos esconden una historia.El anillo de compromiso de mi bisabuela no esconde una simple historia, sino que además es la llave de su alma.  

Corazón de Caballero

mogas @ 12:37

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Iglesia de San Pantaleón, ubicada en el Barrio de Tablada.

  Mi familia se identifica sobre todo con la imagen de “San Pantaleón”, patrono del pueblo de Limbadi en Italia, donde nacieron mis nonos y mis tíos abuelos.  Pantaleón Legname, mi tío abuelo, que era una persona muy devota de este Santo, nació el 27 de abril de 1911, fecha exacta en la que se celebra el día del santo. Estaba casado y no tenía hijos. Participó de la Segunda Guerra Mundial en África y estuvo alejado de su familia y de su esposa Dominga, durante 13 años.En el año 1949, cuando finalizó la guerra, viajó a la  Argentina para reencontrarse con su familia. Su fe en San Pantaleón había aumentado porque aseguraba que el Santo le había salvado la vida más de una vez.En el año 1974, (me contó mi nono) él había sufrido un infarto muy grave y  los médicos no le daban esperanzas de vida porque según le informaron a la familia su corazón estaba muy debilitado por un infarto anterior, cuando se encontraba en la guerra, pero del que él  no se había dado cuenta. Sin más esperanzas, mi nono, mi papá y mis tíos ya buscaban el lugar donde iban a velarlo pero en el transcurso de ese  día, los médicos le informaron a mi familia, muy sorprendidos, que mi tío abuelo estaba fuera de peligro, y que además estaba sentado en la cama pidiendo que le llevaran comida.Nadie de mi familia podía creer lo que había pasado, ya que verdaderamente había estado muy  grave. Cuando mi nono entró a la habitación para ver cómo estaba, Pantaleón le afirmó que, mientras luchaba entre la vida y la muerte, se le había aparecido, en los pies de la cama, la imagen del San  Pantaleón que le decía que tenía que seguir viviendo. Es por eso,  que mi tío abuelo que siempre tuvo tanta  devoción por el santo comenzó con la tarea de construir la iglesia de San Pantaleón en Argentina, y la de  traer desde Italia la replica del Santo. Comenzó construyendo  una pequeña capilla, y luego cuando fue Presidente de la Comisión, logró a través de la Municipalidad encontrar el terreno apropiado, en el barrio de Tablada, para construir la iglesia. Además de fundar la iglesia, realizó una Asociación donde participaban los vecinos para realizar diferentes actividades y deportes.  Cuando se endeudó, salió en busca de personas y allegados que colaboraran con los materiales necesarios para poder seguir con la construcción. De esta manera la iglesia se fue construyendo con el aporte de cada una de aquellas personas. El pueblo de Limbadi donó la replica exacta del Santo y en la iglesia colocaron una placa con el nombre del fundador, mi tío abuelo, Pantaleón Legname. En el año  1975 el gobierno italiano, a través de su embajador, lo condecoró con la “Cruz de Caballero” o “Caballieri”, por ser una persona que siempre había buscado hacer el bien y había  ayudado a las personas con lo poco que tenía. Esta cruz, que mi papá recibió como regalo cuando cumplió 18 años  es muy importante para mi familia

Pantaleón Legname falleció el 15 de marzo de 1991,  a los 79 años, sin  poder ver la iglesia totalmente terminada

 sin-titulo-1psd.jpgMomento en que mi tío abuelo es condecorado  con la “Cruz deCaballero” (1976) 

Giuliana Legname

14/11/2007 GMT -3

La familia de Florencia

mogas @ 20:35

La familia de Antonela

mogas @ 20:29

Historia de un inmigrante

mogas @ 19:44

Ella lo vio partir y sintió como si la guerra aún no hubiese terminado y le quitase su propia vida. Cuando lo despidió, supo que por mucho tiempo sólo una foto enmarcada en el lugar más importante de la casa iba a recordarle a su hijo.
Él tomó la decisión y esperó la resignación de su madre, sabiendo que marchándose no sólo la dejaba a ella, sino también a una querida hermana ahora resentida con aquella “bendita” Argentina que le quitaba a su hermano.
Esa Italia querida ya no la sentía parte de él. Sabía que nunca olvidaría todo lo que vivió allí, ni mucho menos las veces que se arriesgaba en pleno bombardeo yendo a los campos en busca de alimentos. Pero eso ya no le pertenecía.
Él anhelaba con llegar a la “gran metrópolis” e independizarse, sabía que iba a ser difícil, pero su ambición era más fuerte que sus temores.
Esos interminables días en el barco sólo aumentaban su ansiedad e ilusión de encontrar en “el cono de la abundancia” trabajo, prosperidad y bienestar. No tuvo miedo cuando desembarcó en Cruz del Eje, pero sí una disimulada angustia que despertó al darse cuenta que se encontraba solo en un lugar desconocido.
Ella desde lejos lo presentía, pero su cara húmeda de nostalgia le recordaba, al mirar el retrato, que no le era indiferente a los deseos de su hijo, y sabía que por su carácter iba a lograr salir adelante.
No tardó mucho tiempo en arreglárselas para trabajar de lo que él hacía en su Patria, había logrado estabilizarse y reencontrarse con sus paisanos. Pero él quería más, ansiaba con llegar a más.
Siempre tuvo esas ideas de “grandeza”, la vida de pueblo nunca había sido para él, y ella lo sabía, por eso lo dejó alejarse.
Adaptarse a la ciudad no le fue fácil, allí experimentó sus primeras desilusiones ante la ausencia de un lugar para vivir. Pensaba en ella y en lo que sufriría viéndolo dormir en una casilla de madera arriba de una terraza, él que había emigrado voluntariamente buscando un futuro mejor.
Ella recibía sus cartas y las atesoraba. En ellas podía leer su melancolía.
Él le dibujaba la Argentina como un lugar distinto, lleno de posibilidades.
Lo cierto es que solo, tuvo que hacer frente a los primeros golpes que se le presentaron. Pero su suerte cambió cuando encontró un lugar estable en donde trabajar de su oficio de carpintero. Quién iba a imaginar que ese lugar sería el primer enlace de su futuro.
Ella se tranquilizó al recibir noticias de él, su letra le trasmitía seguridad y esperanza.
Cómo iba a imaginar que la hija de su querido patrón, aquella muchacha fuerte y determinante, iba a ser de quien se enamore.
Ella confió y su espera no fue en vano. Luego de dieciséis años volvió a ver a su hijo, ahora un hombre realizado, padre y esposo. Ya no le lloraría a un retrato. Le siguieron visitas de él con cada uno de sus siete hijos, con quienes revivía, al despedirlos, el dolor de aquel día en que su hijo zarpó.

(texto de María Luciana Donatelli)

La familia de Evelyn

mogas @ 19:40

Cruzamento

mogas @ 19:33

El tren se había puesto en marcha y yo recordaba todo de repente. Y transpiraba de a poco, pero todo junto, transpiraba a consciencia e intentaba calmarme otro poco cerrando los ojos. Respiraba por la boca, por la agitación… y a la vez el sueño, un estado de adormecimiento compulsivo, y otro tanto de satisfacción de haber podido. Sólo de haber podido. Y era saber, dormir a tientas, con el pulso cardíaco más rápido que el tren, una sonrisa mínima, y el miedo meditando. El balanceo de las vías, y un nuevo ritmo, de ahora en más.
El recuerdo se hizo sueño plácido, se transformó. Inevitablemente aparecieron los cultivos, estábamos los diez en época de siembra, tan sólo faltaba una que ya estaba en Misiones. Nos acompañaba el sol, pero nunca supimos bien si era brasilero o argentino, la frontera siempre nos resultó un lugar confuso. Y entre todo eso, el alambique.
Qué pueblito más chico Pepirí Miní: la gendarmería, el juez y la escuela, que sólo llegó hasta cuarto, y en un idioma.
Ya tenía mis 16 años a cuestas, pero dejé todas las muñecas que había aprendido a coser. Entre la noche hice el cruce, y me fui con la número once. Yo era la menor de todos los hermanos. Mamá, partera. Papá, estricto. Todo atrás.

Me despertó mi amiga, y ya estábamos en Entre Ríos. Luego de tres días de viaje, y sueño, y una mezcla de alucinación con asqueroso realismo, el tren seguía oliendo igual. Así como lo digo, así pasó, así de rápido y temprano. Esa misma noche tomamos el barco. Y era todo más confuso que en la frontera, y supuse que en Buenos Aires lo sería más. Nuestra corta edad rogaba no ser descubierta por el guarda, aceleramos la escalera y nos encerramos en el camarote. Nos miramos, y las cuatro camas, y cuán alegre nos resultó que no nos hubieran pedido papeles. Nos despertamos fuerte al grito de Buenos Aires, y a los golpes en la puerta, al clima de llegada. Y todo era tan diferente cuando bajamos, en el puerto y a la deriva. Pero qué vagos recuerdos logro ahora… la Aduana y ninguna pregunta nos salvaron, por mi parte sólo llevaba una partida de nacimiento y la minoría de edad. Dónde los árboles frutales, y los versitos en portugués.
Nos tomamos un taxi sin demasiado destino, sólo pedimos que nos llevara a algún lugar para vivir. Fuimos a dar con el hotel Oriente, en Belgrano y 9 de Julio. Un par de semanas después mi amiga ya había conseguido trabajo, cosa que también hizo por mí. Al otro día tuve que estar en Junín y Ayacucho, era una casa de familia, me dijeron. Eran los dueños de cigarrillos Piccardo, me dijeron. Y así fue. Otros tres años.
Hasta que cambié de trabajo, ahora era en Arenales. Pero “precisaban a alguien más grande”, había mucho para hacer, así me mandaron con la madre, Eugenia. Nunca la voy a olvidar, jamás, ni a sus noches de canasta, ni sus salidas y bailes, su profesor de folclore en la casa. Ahí nació Cristina, que tuvo niñera propia, Adela. Hasta que falleció Eugenia, durmiendo. Y ya se me escapan un poco las memorias… ya es como en el tren, ya es sueño, ya es lento. Recuerdo apellidos como Guevara, parientes de un Che, también recuerdo al ministro de Perón, su fastidio y una pregunta en particular, que una vez me hizo con toda su intriga y enojo: ¡¿Para qué sirven… esas chapitas que tienen las cerraduras?!

(texto de Rocío sobre su abuela inmigrante)

La familia de Giselle

mogas @ 19:26

12/11/2007 GMT -3

Emigró con mi familia para quedarse con nosotros…

mogas @ 12:45

El objeto que yo elegí es esta imagen del Sagrado Corazón de Jesús, la cual pertenecía a la familia de mi abuela materna ,llamada Anunciación Marrone cuando todavía vivían en Castropignano, provincia de Campobasso, al Sur de Italia ya que ella emigró hacia Buenos Aires cuando tenía 8 años de edad. La imagen de papel les fue enviada a su familia por un grupo de salesianos de Bologna, una ciudad al Noroeste de Italia. Aproximadamente la imagen tiene 67 años. Un vecino de un  pueblo cercano fue quien le hizo el marco de madera que podemos observar.

En 1946 cuando el pueblito de mi nona atravesó la segunda guerra mundial, su familia tuvo que trasladarse a otro pueblo, llevando consigo este cuadro en sus manos como símbolo de protección y fe que le tenían.

 Los años pasaron y es el día de hoy que mi nona la conserva en su casa. Una anécdota muy importante que mi abuela me contó  y aumentó aún más su fe en el Sagrado Corazón fue que un día por el año 1974 toda la familia de mis nonos: mis tías, mi mamá y un primo de ella, venían de regreso de Mar del Plata en la ruta 2; Ese día estaba lloviznando, de  pronto el auto comenzó a girar, hizo un trompo sin bajar a la banquina y en ese mismo momento venía un camión con acoplado en sentido contrario,  pero gracias a Dios, el auto volvió a su curso normal sin que se produjera ningún choque ni desgracia. En ese instante mi nona pudo observar entre las nubes  la imagen del Sagrado Corazón de Jesús , es por eso que mi nona es muy devota a Él..  Elegí este objeto ya que es muy importante para mi nona, debido a que  la protegió en la segunda guerra mundial , en lo sucedido en la ruta y actualmente también.; aparte es un objeto que traspasó las fronteras de un país.

No fue elegido por su valor material, sino por el afectivo y espiritual que tiene para mi familia.


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07/11/2007 GMT -3

Murió el peluquero de Irigoyen

mogas @ 19:00

Ésta es la historia de mi bisabuelo materno, Salvador Pagliaro (padre de mi abuelo) quien nació en Sambissi, Calabria, Italia, el 21 de diciembre de 1900.A los 12 años de edad quedó huérfano de padre y su madre decidió irse con él a Estados Unidos. A los 15 años retornó a Italia junto a su madre quien había formado una nueva pareja.En 1922 en busca de un bienestar en el momento en que la mafia tenía pleno auge en su país natal, Salvador, de profesión peluquero, en compañía de 2 amigos que eran sastre y zapatero respectivamente,  se embarcó hacia Argentina.Se establecieron en La Plata donde  Salvador comenzó a trabajar en una peluquería llamada “Los Vascos” que estaba ubicada frente a la estación del ferrocarril. Al poco tiempo instaló su propia peluquería frente al Regimiento Séptimo de Infantería. Fue el primer peluquero en realizar el corte a la garzón.En el año 1930, cuando se produjo la revolución, el presidente de la Nación Hipólito Irigoyen fue llevado preso al regimiento Séptimo de Infantería desde donde luego, fue trasladado a la isla Martín García. Don Salvador, admirador de Irigoyen, fue llevado al Regimiento para que se encargara de afeitarlo.Salvador fue un enamorado de la Argentina y en el año en que nació su tercer hijo se hizo ciudadano de esta tierra.En 1932, junto con su mujer y sus hijos se mudó a la capital y se instaló en el barrio de Villa del Parque. Luego, en busca de un barrio más tranquilo y menos transitado, se mudaron a de Villa Madero. Allí continuó dedicándose a la peluquería y construyó su casa, en la que actualmente vivo yo junto a mi familia.

El 20 de julio de 1984, en su casa de Villa Madero rodeado de sus hijos y nietos, Salvador falleció.

 peluqero-de-irigoyen.jpgElementos que utilizó mi bisabuelo, Salvador Pagliaro, en su peluquería de La Plata.

Aquí se puede ver una jabonera (derecha), una tijera y una talquera.

peluqero-de-irigoyen-2.jpg


Artículo publicado por el diario Clarín el 21 de julio de 1984, un día  después de la muerte de mi bisabuelo, informando sobre “la muerte del peluquero de Irigoyen”.

 

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Peluquería que estableció en Villa Madero. En esta foto se encuentran mi bisabuelo (adelante a la derecha) y mi abuelo Raúl Pagliaro( atrás a la derecha) junto a dos clientes.

 

Federico Mariotto, 3° B c.b.u

Protagonistas de la Retaguardia

mogas @ 18:37

José Heriberto Barboza es el autor del libro “Protagonistas de la Retaguardia’ que cuenta qué pasó durante la Guerra del Chaco y es referente de la Ciudad Coronel Bogado, Paraguay.Este libro cuenta la historia de Pedro Regalado, el padre de Heriberto.El presidente del Paraguay le había pedido a Pedro Regalado Barboza y a  José Estigarribva que organizaran una junta de aprovisionamiento en Coronel Bogado para ayudar en la guerra. Ellos recurrieron a sus amigos sin  hacer discriminación por religión o política.Actualmente se lo reconoce a Pedro Regalado como un héroe de la historia del Paraguay por servir a su país.
José Heriberto Barboza escribió este libro para dejar un legado cultural a su pueblo y a las personas con interés en conocer aquella organización. La documenta, recuerda lugares, habla de su padre y de otras personas protagonistas de aquella Junta Nacional de Aprovisionamiento de Coronel Bogado en la Guerra Paraguaya – Boliviana durante los años 1932 a 1935.
Del relato de los hechos ocurridos, respecto al extraordinario servicio cumplido se destaca el hombre con profundas raíces en su país querido y con la certeza del deber cumplido.Heriberto Barboza, al ser liberal opositor al gobierno del Paraguay de entonces debía emigrar y eleigió como destino la Argentina desde 1960, reside en Posadas, Misiones. Él es el tío de mi madre. Este libro significa mucho en mi familia porque es la historia de lo que ellos vivieron y la  de la familia Barboza.

Heriberto le regaló este libro a su sobrina mayor como recuerdo y memoria de su historia. El libro fue pasando de las manos de mi tía, a mis otros tíos y hoy le pertenece a mi mamá por ser la menor de 11 hermanos.

 

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Lucía Belén Caruso 1° B c.b.u

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