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Historias de Inmigrantes

Archivo: Octubre 2007

30/10/2007 GMT -3

Con los cinco sentidos

mogas @ 20:15


Julieta Valenti. 4to. A Esp.


De repente, cada uno de mis sentidos comienza a cobrar vida.
Instintivamente se activan en conjunto y  el reloj parece ser el encargado de darnos el primer envión.

Y ahí vamos, ellos y yo, como si no formáramos parte de un mismo ser.
Mis sentidos se revolucionan y quieren agradecerme el momento.

 La vista juega a ser la reina, escoltada por los abanicos de mis pestañas.
Avanza con mis pies y resulta gracioso percibir las mismas miradas de siemprepero distintas cada la vez, jugando a ser cómplices de lo que supone ser una travesura.

Así, mientras mis ojos amenazan con empañarse todo mi cuerpo recibe el impacto. El rojo se siente orgulloso de llamarme la atención.No en vano presume con el efecto que es capaz de causar y el celeste de los azulejos le sienta perfecto  y sabe como lucirlo.
. Justo cuando mi beneficiada vista, pretende apoderarse completamente del reino de mis sentidos,el olfato se asoma decididoy casi como si le molestara el hecho de compartir,la vista le cede el lugar que le corresponde y con un aire de fastidio empiezan la campaña del interactuar

 Mientras ellos se disputan el primer lugar, yo debo controlar la velocidad de mis pasos .

 Ya cuando gracias al olfato, mi cuerpo se entera del espacio físico en el que se encuentra es el impulso quien entra en acción. Pero sólo por unas décimas de segundo porque sabe que el protagonista de la siguiente toma es el tacto

Y aquí llega él. Quien sabe que no es poca cosa.

Está contenido por toda la mano, y junto con todo su poder

agarra el primer pedacito de pan.


Pidiendo permiso, comienzan las sensaciones.

 Se sabe que cuando las agujas del reloj rocen las 13:30, un grito puede sorprendernos llamando a todos a la mesa.No obstante, el deseo de que el color trigo del panse tiña de rojo fuego, es irreversible.

Y a medida que el calor del vapor va envolviendo mi mano,

voy tomando conciencia,y preparo al gusto, que lejos de estar dormido, se deshace en reclamos

 Llega el momento, el gusto empieza con los festejos,

Todos los demás se olvidan de las diferencias,y le agradecen el hecho de compartir

Las migas de pan se desintegran en mi boca y lo que algunos llaman “El tuco de la abuela en un  domingo, me regala la alegría de la semana.

 

 

Disfruto no formar parte de ese “algunos”y reconocer en esa salsa cada ingrediente que sin duda, le aporta magia.

Una magia que lo aleja muchísimo de ser sólo el simple tuco de la abuela.

 Y nuevamente, el mismo reclamo de siempre se hace presente.

El sentido de la audición se siente despreciado. Grita que siempre es el último…Esto fastidia al resto.

 

 Pero esta vez, mi abuela me sorprende, a mi y a todos.

Y quien siempre tenía el papel de víctima, en un abrir y cerrar de ojos empieza a escalar posiciones.Tiene un privilegio que ni yo me imaginaba…

 


 

Me parece algo increíble cuando de la boca de mi abuela

comienza  a salir una historia que nadie más sabe. La historia de un secreto que convierte  la alegría que caracteriza mis domingos en el orgullo de

sentirme elegida para poder escucharlo.

 En mis manos tengo una pequeña parte de ese secreto.

Una parte material, pero lejos está de ser sólo un pedazo de acero.

Es verdaderamente causante de que todo lo que describí sea algo imposible

de olvidar para mí.

 


 

 

 

dami-dto-035.jpg

29/10/2007 GMT -3

CORAZÓN PARTÍO

mogas @ 12:26

imagen-del-pasaporte.JPGJosé María Moroño era mi tatarabuelo materno quien nació en España, más precisamente en Santiago de Compostela. Allí se caso años más tarde con María José Noya y tuvieron una hija a  la que llamaron Consuelo.

Queriendo huir de la miseria, los abusos y anhelando un futuro sin tantas penumbrias para él y su familia, José María decidió viajar  hacia América, más precisamente, hacia Argentina,  y dejó a su mujer y su hija en España con la promesa de que muy pronto volverían a encontrarse.

Llegó a Buenos Aires en 1902,  e inmediatamente partió hacia la Patagonia donde durante 5 años trabajó  como esquilador de ovejas. Después de este tiempo regresó a Buenos Aires donde encontró a un amigo que era de su mismo pueblo y que había instalado una curtiembre en la zona de Pompeya. Con el dinero reunido durante todos los años de trabajo en el Sur pudo comprar un terreno y edificar una casa. Cuando concretó ese sueño hizo venir a su mujer y a su hija desde España, después de 8 años de separación. Una vez instalados y después de un tiempo nació su segunda hija, que es mi bisabuela Josefa.La carta que hoy comparto con ustedes está fechada en 1912 y está escrita por la madre de Maria José.

Tiempo después, la curtiembre se trasladó a Mataderos, donde actualmente se halla, la avenida Juan B. Alberdi, entre Basualdo y Guardia Nacional. Siempre se llamó “la Hispano Argentina”.Mis tatarabuelos se mudaron de Pompeya a Mataderos para estar cerca del trabajoMientras tanto, en España ,se seguía desarrollando la vida del resto de la familia. Manuela, hermana de Maria José, quedó viuda;  su esposo, Andrés había muerto  a los 36 años dejándola con 6 criaturas muy pequeñas. Mi bisabuelo, José es el cuarto hijo  de esta pareja y  siempre contaba a sus descendientes que debido a la situación económica en la que habían quedado, todos habían tenido que trabajar en el campo, y a él le tocaba llevar al pueblo más cercano lo que cosechaban. Esta tarea la realizaba o en plena noche, atravesando bosques sombríos y muerto de miedo, pero conciente de que  era eso o pasar hambre.Una infancia y adolescencia llenas de privaciones y angustias durante la cual escuchó los relatos de los  familiares que habíam viajado a América y vivían de manera más holgada y tenían casa propia. Estos relatos hicieron  que el mayor de los hermanos de mi bisabuelo José reuniera el dinero suficiente para el viaje se viniera a trabajar como su tío.Una vez llegado, comenzó a trabajar también en la curtiembre, y se hospedaba en la casa de sus tíos. Después de trabajar un tiempo, juntó el dinero y lo envió para el pasaje, para que viajara otro de sus hermanos. Así fueron haciéndolo sucesivamente hasta que le tocó venir a mi bisabuelo José, que a diferencia de sus hermanos aún era menor de edad, por lo cual, según pudimos ver en su pasaporte, su mamá tuvo que autorizarlo a viajar.Llegó a la Argentina en 1925. Pero lo curioso de esta historia es que al igual que sus hermanos, él también se hospedó en la casa de sus tíos María José y José María, pero lo que nadie pudo imaginar  fue que cuando conociera a su prima Josefa iba a enarmorarse de ella

. Dice mi mamá que su abuela le contaba que, a pesar de que era el primo, para ella era un desconocido, por eso nunca pensaron en el parentesco: primos, hijos de dos hermanas, y que una noche de carnaval, cuando estaban en el corso, José le preguntó si quería ser su novia. Por supuesto la respuesta fue afirmativa. Se pusieron de novios, se casaron, tuvieron 4 hijos y mi abuela Amelia es una de ellos.Hasta aquí parecería una historia feliz, pero hay montones de cosas que  perdieron por escapar de la pobreza. Mi bisabuelo José vivió más de 50 años en la Argentina, trabajó durante 45 años en la misma fábrica, tuvo 4 hijos argentinos pero nunca volviimagen-de-la-carta.JPGó a ver a sus dos hermanas mujeres, ni a su madre y murió con la nostalgia y la añoranza de no volver a ver su aldea, su tierra…España.  

María Agustina Quiñoa 3º “A” c.b.u

Ayer, hoy mañana

mogas @ 12:15

relojEste reloj de tres tapas marca Longines, una reconocida marca suiza perteneció a mi bisabuelo materno, Antonio Colatruglio. Tiene labrado en las tapas racimos de uva y hojas de parra, los cuales están muy desgastados por el uso. Es de plata y lo usaba colgado del cinturón con una cadena de monedas italianas, echa por él.Mi bisabuelo nació en un pueblo italiano, Foggia, donde compró el reloj que lo acompañó en todo momento. Sus padres, Donato Colatruglio y María Giantomaso, decidieron viajar a Argentina en busca de mejoras económicas. Llegaron aquí alrededor del año 1925 y se instalaron en la provincia de Buenos Aires, en un pueblito llamado San Antonio de Areco, junto con mi bisabuelo y su hermano Luciano.Antonio conoció a una joven llamada Pascualina Gianelli, también inmigrante italiana, con la cual contrajo matrimonio en el año 1931.El se dedicó al oficio de zapatero y Pascualina ocupó su tiempo en tareas del hogar y el cuidado de sus cuatro hijos: Rosa, Donato, Luis y Zulema; en su tiempo libre tocaba la mandolina.Mi bisabuelo murió en 1960 y el reloj pasó a manos de mi abuelo materno por ser el mayor de los varones. Mi abuelo tiene pensado dárselo algún día a mi mamá porque es su hija mayor.  Si algún día este reloj llega a mí, voy a conservarlo con mucho cariño para que siga permaneciendo por varias generaciones más en nuestra familia.                        Sofía Cobo 

Un reloj en el living de casa

mogas @ 11:55

 Este reloj del siglo XIX  forma parte de la historia de mi familia ya que fue traído por mi bisabuelo Antonio desde Piamonte, Italia. El reloj tiene un gran valor afectivo. A Antonio se lo regaló su padre, quien no era un hombre adinerado y el reloj era una de sus pocas posesiones de valor. Cuando Antonio emigró hacia BsAs, decidió que este reloj fuera lo único que viajaría con él.Ya en nuestro país, Antonio conoció a quien sería su esposa, Fausta Berreta y tuvieron 6 hijos. El mayor, Carlos, Lidia, Florindo, Olinda, Clorinda y Rinaldo.Rinaldo, el menor de los hijos, quien fue mi abuelo, tuvo la fortuna de heradar este reloj tan importante. Esta decisión fue una de las cosas que yo, indagando a mis familiares, no pude descifrar. ¿Por qué a él y no a sus hermanos?Rinaldo lo tuvo mucho tiempo colgado en su casa, donde vivía con mi abuela Abelina Alderete. Cuando mis abuelos, lamentablemente murieron, por una decisión de toda la familia, fue mi mamá quien heredó el reloj.

Hoy en día el reloj está colgado en el living de mi casa y el tiempo dirá quién será el próximo heredero.

 

 

  Ariel Massaccesi

Historia en un baúl

mogas @ 11:42

11.jpg
 

Celeste Butani. 4to. B


La historia de este baúl nace en la región de Calabria, Italia, a principios del siglo xx. Allí vivía mi abuelo  con su familia.

 Desde pequeño, mi bisabuelo, le había enseñado el oficio de sastre el cual desempeñó durante su adolescencia. Ya en aquel entonces el baúl guardaba las herramientas de trabajo de mi abuelo y su padre.Unos años mas tarde mi abuelo Anello, conoció a Lucía, mi abuela, con quien se casó en el año 1939, y tuvo sus primeros dos hijos: Flavio y Tino.La realidad de esta familia cambió cuando, en el año 1941, mi abuelo fue enviado a la Segunda Guerra Mundial, en el Norte de África, como soldado italiano. Sus dotes de sastre lo ayudaron durante la misma, ya que al enterarse sus superiores, de sus conocimientos a cerca de la costura, fue destinado a confeccionar los trajes de los jefes militares. Dos años más tarde, al regresar a su tierra de origen, se encontró con la dura realidad de la post- guerra que se vivía por aquellos tiempos. Fue en ese momento cuando, observando la situación política, social y económica del país, tomó la decisión de emigrar a la Argentina en busca de mejores condiciones de vida para él y su familia.El viaje lo realizó solo, con lo puesto, y este baúl que transportaba sus elementos de trabajo (como fueron una tijera de sastre, centímetro, y una plancha de carbón).Una vez en Argentina, se instaló en Bs. As, en la casa de su padrino, quien había pasado por la misma situación al tener que emigrar luego de la Primera Guerra Mundial.Aquí comenzó a trabajar de su oficio, mientras reunía el dinero para construir la casa y pagar los boletos para que pudieran viajar su esposa y sus dos hijos. Fueron años muy duros aquellos, cuando este baúl y unos pocos objetos más, lo mantuvieron conectado con su tierra y su familia. Finalmente luego de unos años, mi abuela logró emigrar junto con sus dos hijos. La familia se instaló en el barrio de Lomas del Mirador, donde nacieron tres hijas más, entre ellas mi mamá. . Luego mi abuelo tuvo un taller en donde ya no trabajaba solo, sino que tenia empleadas que lo ayudaban con su trabajo, para mantener a su esposa y sus cinco hijos. Juntos fueron terminando la construcción de la casa en la que vivían; mientras que uno de sus hijos aprendía, al igual que lo había hecho su padre de pequeño, el oficio de sastre, el cual conserva aun hoy como una salida laboral.Actualmente este baúl lo conservamos en el quincho de mi casa como elemento decorativo, y tiene un gran valor afectivo para mí y mi familia ya que representa para nosotros un símbolo de trabajo, esfuerzo y voluntad, gracias a mis abuelos.

AMISTAD

mogas @ 11:42

 

Candela Aladro. 3ro. B CBU

 

Les quiero contar la historia de tres objetos que permanecieron en mi familia  por muchos años y que pertenecían a mi abuelo materno, Donato Santos Leppa. Elegí estas historias porque hablan de un valor muy importante para mi familia : la amistad.
 

El objeto primero es un reloj de bolsillo que Gastón Paolo, un gran amigo de Donato, le había regalado. No se trata de un reloj común. Había pertenecido al padre de Gastón que era jefe de estación en el ferrocarril de Buenos Aires y  a quien le habían otorgado este reloj para el control de los horarios de los trenes. Antes de fallecer, el padre de Gastón le regaló a su hijo este objeto tan preciado para él. Pero la amistad que reinaba entre Gastón y mi abuelo era tan grande que él decidió heredarselo a Donato.
 

Este reloj de bolsillo contiene 15 rubíes en su maquinaria y tiene un delicado tallado tanto en su frente como en su parte posterior donde se puede ver la imagen de la estación de tren.
 

Queda claro que no se trata de un reloj como cualquiera, sino  de uno muy importante, que un padre dejó como recuerdo a su hijo. Por esta razón, yo creo que este objeto lleva en su interior los recuerdos y el cariño de un padre y también los  de un gran amigo.
 

Posteriormente, mi abuelo le obsequió este reloj a mi mamá y  dentro de él se siguen acumulando  los recuerdos de infinitas amistades...

   

También en mi familia se conserva una poesía muy expresiva que fue escrita por un amigo de mi abuelo quien se la dedicó  por el triunfo de Donato en una carrera de ciclismo a Cañuelas, ida y vuelta.

 Buenos Aires. 31 de mayo del 1940. 

Duelo ciclista

 

Pongan atención señores

lo que leer voy a leer 

y no vayan a creer que pondero al ganador

 sino al que corrió mejor

que es Donato al parecer. 

II Fue el 21 de mayo el día que se corrió.

Juez y control era yo de ese duelo inolvidable

y también puedo explicarlel

la barra que lo siguió. 

III José se gastó de ida si no la hubiera ganada

y Donato muy confiado siempre llevó el tren parejo

y a la vuelta de Cañuelas

primero Donato viejo. 

IV Favorito era José de ese duelo tan nombrado.

Y al final el cepillado ya tuvo que abandonar

cuando vio que su rival

ya me lo había alcanzado.

V Este verso lo dedico

al campeón gran Donato

Aunque yo sea un ingrato

porque los dos son amigos.

Disculpáme vos José

estas frases que yo escribo. 

Letra del Cepillo

Héctor Rezza.Esta letra la dedico como premio a mi gran amigo Donato Santos Leppa 

Y por último,comparto con todos  un álbum de recuerdos del Servicio Militar de mi abuelo que va acompañado de una historia un poco graciosa a la que yo titulo “El amigo de los presos”:

En el año 1940 mi abuelo Donato se encontraba realizando el Servicio Militar. Le habían encargado la tarea de custodiar a un preso que era desertor . Casualmente, éste  era primo del director de una conocida orquesta de tango de la época, “Julio Di Caro”. El preso le pidió permiso a mi abuelo para ir al baño y él lo acompañó hasta la puerta. A mi abuelo le llamó mucho la atención la tardanza del preso, pero se veía que el sobretodo que llevaba puesto seguía en el baño. Luego de un rato ,Donato abrió la puerta pero ya era demasiado tarde. El preso se había escapado.

Como castigo lo pusieron preso a mi abuelo solamente una semana debido al reiterado pedido de su madre para que lo dejaran en libertad.

   

El arte de crear

mogas @ 11:14

pascual y obra Para el último año que mi abuelo cursaba en la Escuela de Bellas Artes de donde se recibiría de profesor de pintura y escultor, realizó uno de sus últimos trabajos sin imaginarse el famoso futuro que tendría.  Era una escultura sobre un cuadro de un guerrero griego que sin ningún motivo especial mi abuelo había elegido hacer para exponer en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.  En esa escuela, el se había preparado desde los trece años, edad en la que afirmó su gusto por el arte, seguro de que este sería un condimento esencial en la receta de su vida.  A pesar del nulo apoyo que recibía de su familia para desempeñarse como artista plástico, continuó formándose como tal y destacándose por su fuerza de voluntad para mantener su trabajo, casi el principal sustento del hogar, y estudiar de sol a sombra.  Aquella escultura resultó ser una de sus mejores obras y se mantuvo en exposición durante un largo tiempo.  Pero cuando esta finalizó, mi abuelo no dudó de que conservarla en su casa sería una pena y la regaló al club del barrio de Villa del Parque, donde vivía con su familia.La escultura terminó adornando la entrada principal del club.  El autor de la obra, orgullosa de decir que es mi abuelo, fue tratado como parte de la familia del club.  Todos los domingos lo invitaban a formar parte de las reuniones, a participar de eventos gratuitamente y podía realizar cualquier actividad que quisiera.    Hoy, 57 años más tarde, todavía conserva la foto en la que posa con la escultura y con la sonrisa más gratificante, me cuenta y  le cuenta a todos sus nietos esa  anécdota imborrable que trazó en su vida el principio de su arte: el de crear.     

Cecilia De Luca 5º B

No es una Pelìcula

mogas @ 11:14

Es un broche bañado en oro, con una simple piedra, italiano, pero lo más importante es su significado. Perteneció a mi bisabuela Isabel que lo conservó hasta su último día y tiene  una gran importancia para mi  familia debido a su gran historia…Los padres de mi bisabuela eran argentinos, ellos llevaban una buena vida, tenían una buena situación económica que les permitía hacer constantes viajes hacia Italia, donde habitaba parte de la familia. Uno de sus tantos viajes hacia Italia coincidió con  el comienzo de la guerra que les produjo a ellos un miedo muy grande y por protección se alojaron en el primer hogar que encontraron en ese entonces. Un hogar muy similar a un conventillo con  dos pasillos largos, llenos de habitaciones en cada una de las cuales habitaba una familia. El lugar, debido a su deterioro y a la debilidad de las paredes que separaban las habitaciones permitía  escuchar y presenciar todos los conflictos de otras personas. La habitación que a ellos les tocó tenía un orificio que la conectaba con la habitación de atrás, era muy pequeño, no se llegaba a ver nada. Lo que se escuchaba de aquella habitación eran constantes gritos y maltratos hacia un niño. Mi bisabuela junto con su hermana buscaban la forma de ayudarlo y trataron de averiguar quién era, pero como él nunca salía, ellas les escribían cartas y se las enviaban através de ese pequeño orificio. En estas cartas ellas le contaban cómo era Argentina, que vivían en Palermo, le hablaban de sus escuelas, de sus juegos, de su familia y las costumbres  argentinas. Y fue así de la única manera que ellos estuvieron comunicados.Una de las últimas cartas que mi bisabuela la escribió decía que ella en cualquier momento volvería a su país, que no sabía si esa carta sería la última pero que la usaría como despedida. El niño apenas recibió la carta le envió el broche que se observa en la foto. Mi bisabuela en agradecimiento volvió a escribirle otra carta, de la que nunca tuvo respuesta. Como los días pasaban y no recibía respuesta alguna, llegó a pensar que él podría haber muerto, y no le quedó otra más que volverse a la Argentina sin tener noticias de aquel niño.

Pasaron los años, ella formó su familia, con su esposo, sus hijos y su broche. Y aunque parezca una película, llegó el día en el que a  mi bisabuela , mientras caminaba  por el barrio de Palermo se le acercó un hombre extraño para ella  y le dijo que él reconocía ese broche. Aquel niño con el que había intercambiado cartas en Italia, resultó ser un hombre  alto, rubio y de ojos miel. Ese día tuvo mucho significado, emoción en la vida de ambos. Se hicieron muy amigos, y permanecieron juntos hasta los últimos días de sus vidas.

 

 no-es-una-pelicula.bmp

 

Aldana Conserva 5º B mercantil

La receta de la bisabuela Ana

mogas @ 11:11

Mi bisabuela, Ana Luisa Muolo, estaba casada con Santiago Satalino quien trabajaba por su cuenta en una zapatería, donde pasaba gran parte del día y no regresaba a su casa hasta tarde. Por esta razón, ella se veía obligada a encargarse de sus 5 hijos además de tener que realizar todas las actividades hogareñas (lavar la ropa, planchar, etc). Pero entre todas las tareas había dos que realmente le resultaban placenteras. La primera era la costura, un pasatiempo que disfrutaba a diario, arreglando la ropa de toda la familia o haciendo nuevas prendas. Tanto gozaba de coser y bordar que cuando sus hijas tuvieron la edad suficiente, les transmitió todo aquello que había aprendido con el correr de los años.

La segunda y tal vez las más importante de estas tareas era la cocina. Podía pasarse horas y horas cocinando para sus familiares o amigos, haciendo las comidas predilectas de cada uno o simplemente inventando nuevos platos. Sin embargo, había una receta en particular que realizaba cada vez que tenía la oportunidad. Se la había enseñado su madre cuando era una jovencita y desde ese momento nunca dejó de hacerla. Se trataba de unas rosquitas llamadas Taralli, pequeñas roscas saladas de simple elaboración. Son tradicionales en Italia, donde las mujeres enseñan a sus hijas cómo amasarlas y cuya receta es pasada de generación en generación. En cada tarde de reunión con amigos o familiares no pueden faltar.

Conforme a la tradición, mi bisabuela hizo lo propio con su hija Rosa. Ésta última sería la encargada de cocinarle a su hermano Pedro (mi abuelo) algunos Taralli cuando se enteró de que él viajaría a Argentina en búsqueda de mejores oportunidades, luego de que Italia afrontara dos las Guerras Mundiales. Durante el viaje en barco comió todas las rosquitas que su hermana le había preparado. Una vez aquí, completamente solo e incapaz de elaborarlos el mismo, no volvió a comerlos. Su esperanza de volver a saborearlos se desvanecía cuando apareció en su vida Angela (mi abuela), amiga y vecina de su infancia, quien era conocedora de la receta de los Taralli. Tiempo después, ambos se casaron. De este modo volvió a disfrutar de los Tarelli

Hoy en día mi abuela sigue haciéndolos para sus familiares, especialmente para mí y mis amigos.

 receta.bmp Receta:

·             Harina de Trigo 0000              1 kg

·             Levadura                                 20 gr

·             Vino Blanco                            300 cm3

·             Aceite                                      150 cm3

·             Agua                                        50 cm3

·             Sal                                           A gusto

·             Azúcar                                     1 cucharada de café

  PROCEDIMIENTO:  

Colocar la harina en un bol. En el centro hacer un hueco y agregar la sal, el aceite y la levadura. Esta última, previamente debe ser disuelta en agua y azúcar. Agregar el vino y mezclar. Con la masa ya formada, amasar bien durante unos minutos. Luego, dejar descansar 20 minutos. Cortar la masa en trozos, hacer “viboritas” y darle la forma de rosca. Dejar levar. Hornear aproximadamente 20 minutos a fuego moderado hasta que tomen un color dorado.

 

Historias de Bronce

mogas @ 11:08

Cerca de 1915, la familia Luzzi vivía en las afueras de un pueblo llamado Corigliano, en una pequeña casa.No tenía un buen pasar económico y se dedicaba a la agricultura. Toda la familia iba al campo que poseía a juntar tomates, lechuga, y las demás productos.Este objeto fue regalado a mi bisabuela Carmela al cumplir 15 años, como no la familia no tenía dinero para regalarle algo más conmemorativo, por ejemplo un anillo, le obsequiaron este mortero, que sirve para moler y picar algunos alimentos y que fue pasando de generación en generación por la familia. Ella le tomó mucho aprecio y lo usaba todos los días para entretenerse y también para ayudar a su madre. Durante la Primera Guerra Mundial, los enemigos buscaban bronce para fabricar sus balas y armas por lo tanto, mi tatarabuelo decidió enterrar el mortero en la puerta de la casa. Al finalizar la Guerra, estuvieron dos días buscándolo hasta que por fin  lo encontraron. Mi bisabuela nunca más se volvió a separar de é hasta el día de su muerte.Luego de los desastres producidos por el conflicto bélico, el pasar económico de la familia empeoró aún más, entonces,  mi tatarabuelo decidió embarcarse solo hacia Argentina en busca de un trabajo y una vivienda. Pasado un año, le envió dos pasajes a su esposa porque había encontrado trabajo y alquilaba una pequeña casa en Mataderos. Las dos mujeres de la familia se embarcaron con lo poco que tenían y por supuesto, el mortero estaba entre esas cosas.Unos pocos años después de venir hacia Argentina, se produjo un incendio en la casita que alquilaban y lo único que pudieron rescatar en buen estado fue un reloj y el mortero.Fallecida mi bisabuela (1972), mi abuelo Francisco mencionó delante de toda la familia que no quería que el mortero se siguiera  usando. Lo ubicó en el mueble principal de la casa y ahí permaneció durante treinta años, hasta que mi papá, quien quería mucho a mi bisabuela, le pidió el mortero a mi abuelo para ponerlo en mi casa, en su lugar actual, sobre un estante del living.mortero.bmp  Leandro Luzzi- 5B 07

26/10/2007 GMT -3

Espadas belgas en la Reina del Plata

mogas @ 19:26

 Mi tatarabuelo se llamaba Héctor Donato Juan Bautista Fadeux, y nació en 1850, en la ciudad de Bruscelles, Bélgica. Provenía de una familia católica  de muy buenos recursos que lo estimuló desde muy chico para  que practicara esgrima, y la verdad es que apenas incursionó en este deporte ya se destacaba entre sus compañeros. En 1870,apenas cumplidos los 20 años, se enamoró de la mucama que trabajaba en su casa pero como la familia no aceptaba esta relación decidieron viajar a Sudamérica en barco. Al llegar a  Brasil, ella murió a causa de “una peste” y él siguió viaje hacia la Argentina. Una vez en nuestro país, se instaló en el centro de  Buenos Aires .Con los conocimientos de gimnasia que había adquirido en Bélgica buscó relacionarse con personas que tuvieran sus mismas inquietudes, así fue a dar con un grupo de franceses entre quienes estaba la que iba a ser su futura esposa, María Juana Laffont. Es así como él comienza a estrechar lazos con gente de su misma clase social y con idénticas inquietudes. El resultado de sus relaciones y de su esfuerzo no fue otro que la fundación  del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires en el año 1880 del cual fue el primer profesor. A su vez, él se dedicaba también a la fabricación, venta e instalación de diferentes aparatos de gimnasia como escaleras ortopédicas, barras fijas, paralelas, trapecios, anillos,  que en ese tiempo no estaban industrializados. A mismo tiempo daba clases particulares a destacadas figuras de la alta  sociedad porteña de ese entonces, con la cual creó vínculos estrechos.   Él  tenia una tarjeta  mediante la cual se presentaba como profesor y fabricante y comenzó a utilizarla cuando fundó el Club, hace aproximadamente 127 años .Esta tarjeta la conserva mi abuela, a quien se la entregó su mamá, o sea, la  hija de Héctor que se llamaba Elisa Melania Luisa Fadeux. Por otro lado el retrato que es de mi tatarabuelo cuando él tenia 49 años, llega a mi abuela a través de su papá Rodolfo Wenceslao Olivera, a quien Héctor  se lo regala como recuerdo de sus años de gimnasta. Este objeto debe tener alrededor de unos 108 años.Héctor era muy querido por sus alumnos quienes le demostraban su respeto y admiración con diferentes regalos, entre ellos tarjetas de Primera Comunión y cuadros pintados por ellos mismos en los cuales también aparecía su esposa. Estos cuadros estuvieron colgados en las paredes de la casa de mi bisabuela hasta que falleció, momento en el cual  fueron entregados a su prima que se llamaba Victoria Fadeux . Entre estos cuadros  hay uno en particular que tiene más de cien años que mi abuela y yo tenemos la intención de donar al Club que fundó Héctor.Una cosa para destacar es que cuando mi tatarabuelo murió, en 1934, a los 84 años de edad, la revista El Gráfico publicó una extensa  nota sobre él donde entre otras cosas se destaca el mérito de haber sido fundador del Club de Gimnasia Y Esgrima de Buenos Aires, uno de los más importantes del país. Ahora, mientras escribo, la revista está frente a mí. Me la trajo mi abuela, quien me contó toda esta historia.

 

Mariela Díaz

4 “A” esp. 

abueloRetrato de mi tatarabuelo a los 49 años de edad

clip_image002.jpg Fotografía como esgrimista de 1909. 45654.jpgTarjeta como profesor y fabricante del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

Dialogando

mogas @ 18:14

Nos encomendaron un trabajo sobre un objeto que fuera especial para nuestras familias.Tanto Lucas como yo habíamos llevado el mismo tipo de objeto. Esto hizo que al cruzarnos en un recreo, charláramos sobre el tema.-Viste Lucas, igual que la tuya, mi familia conserva un rosario muy antiguo y muy cuidado.- Sí Sabri, el de  mi mamá es de 1925, ¿y el tuyo?-El de mi papá ya existía para la Primera Guerra Mundial, en 1914.-La historia del mío comenzó en Italia. Más precisamente, en Potenza, una provincia al sur de la península, en un pueblo chiquito llamado Ripacándida.-La historia del mío es francesa y comienza cerca de la costa del Mediterráneo donde vivía mi bisabuela con su familia cuando era chiquita.-¡Qué interesante! ¡Contá, contá!  - Mirá, como te dije, la abuela de mi papá nació en Francia y en su familia tenían la costumbre de rezar el rosario todos los días. Su mamá y su papá los reunían cada tarde a ella y a sus hermanos para hacerlo. Por esa época mi bisabuela tenía dos tíos que, cuando llegó la época de la guerra, debieron combatir en el ejército. En esos momentos tan duros todos buscaban sostén y valor en la oración y así el Rosario empezó a cobrar un significado especial: repetir los avemarías, los padrenuestros y los glorias era aferrarse a la esperanza de que Dios escuchara sus ruegos y que sus tíos volvieran sanos y salvos. Aferrarse al rosario mientras caían las bombas fue un hecho que quedó grabado en su corazón para siempre.Cuando se casó, su mamá le entregó aquel rosario y viajó a América con él. ¿Y la historia del tuyo cuál es?- Algo similar. Una tía de mi bisabuela se lo regaló para que la protegiera a ella y a su familia en el viaje hacia América.   Lo conservó toda la vida, lo llevaba a todos lados y lo cuidaba mucho porque le recordaba a su tía que había quedado en Italia.    Cuando falleció mi bisabuela, llegó a manos de mi abuela, que también lo cuidó con esmero porque le recordaba a su madre. Cuando mi abuela cumplió 70 años, se lo regaló a mi mamá con la recomendación de que debía cuidarlo siempre. Ahora mi abuela ya no está, y el rosario, sigue en nuestra familia como una cadena de amores y recuerdos. Algún día, estará en mi poder. Bueno, pero…el tuyo, ¿cómo llegó hasta vos? _Éste símbolo de protección, de ayuda, de transmisión de fe le fue legado a mi abuelo por ser también el primero en contraer matrimonio,  y luego lo heredó mi papá para que mi mamá lo luciera en su boda y para que luego quedara en nuestra  familia para ser pasado al primero que se casara de modo que persistieran esos valores que nos llegan de tan lejos en el tiempo y también en la distancia. -          Lucas, me parece que este trabajo, así como el árbol genealógico, nos acercó a nuestras historias familiares y nos permitió, de alguna manera, unir a varias generaciones, no te parece?--          Sí, tenés razón, y también nos hizo conocer un montón de costumbres y tradiciones que no sabíamos ni que existían. -          Sí, y hora vamos, que ya sonó el timbre para entrar al aula.   Sabrina Forminca y Lucas Cortez. 4to. Especializado 

Ya se la tomó, ya se la tomó...

mogas @ 18:02

 Flavia Ilarregui. 5to. Especializado

Voy a contar la historia del brindis  que  mi familia heredó de mi bisabuelo materno, Juan Bautista.
Ël solía organizar grandes reuniones con toda la familia, y con sus amigos en sucasa, porque no sólo le gustaba compartir  momentos con sus seres  queridos sino también, como me ha contado mi abuela en reiteradas ocasiones , presumir del tuco que preparaba su esposa, mi bisabuela Rosa.
En estas reuniones, una vez servidos todos los platos y antes de comenzar a comer, mi bisabuelo tomaba la bota de vino y al compás de una canción
que todos los presentes entonaban, se la iba pasando uno a uno mientras repetían "tomesé esa copa, esa copa de vino.Ya se la tomó, ya se la tomó. Y ahora le toca al vecino". Cuando todos, incluso los más chicos habían tomado de la bota, ésta regresaba a manos de mi abuelo. En ese momento todos  con una sonrisa en los labios, alzaban sus copas para chocarlas al tiempo que decían ¡Salud! Luego se podia comenzar a comer. .
Más tarde el brindis estuvo presente en la rutina diaria porque mi bisabuelo decía que motivos para brindar siempre había,  que era un modo de mantener a la familia unida que no tenía por qué esperar a un cumpleaños o un aniversario para brindar.
  Años después, cuando mi bisabuelo falleció  mi abuela me cuenta que se adueñó de la bota porque era la única hija mujer y quien mi bisabuelo había designado como continuadora de la tradición.
Dice mi abuela que  cuando sus tías reclamaron  todo y cuanto habia sido de su papá,no tuvo más remedio que darles también la bota. Sin embargo estaba segura de que por el sólo hecho de no tener ese objeeto no iba a cortar la tradicion, y por lo tanto continuó con el acto de brindar. Acto que 
transmitió  a sus hijos y nietos. Para no perder tioempo, comenzó cuando se puso de novia con mi abuelo. Cada vez que salían a comer, lo hacía brindar con ella.Mi abuelo nunca pidió una explicación pero entendió de inmediato la importancia de aquel acto.También creía que motivos para brindar siempre habia
El ritual continuó cuando tuvieron hijos. Dicen que mi mamá una vez preguntó qué significado tenií brindar todos los dias y entonces fue  mi abuelo l quien le explicó la importancia del brindis y por quién habían comenzado a hacerlo. A partir de entonces, la encargada de continuar con la tradición fue mi mamá, la única hija mujer. Ella nos contó a mis y hermanas y a mí toda la historia antes de que se nos ocurriera preguntarsela y nos pidió que continuásemos la tradición cuando formáramos nuestras propias familias.
Cada día, al chocar los vasos, recordamos esta historia que comenzó mi bisabuelo Juan Bautista. Yo  no sólo brindo con mi familia sino también  con mis amigas y sé que cada una de ellas cuatro también continuará este rito cuando dcosntruyan sus propias familias.

25/10/2007 GMT -3

La Vida En Altamar

mogas @ 21:52

barqito.jpgMi abuelo materno, José Narducci, actualmente tiene 89 años. Desde niño compartí mucho tiempo con él. Algunos días a la semana venía a cuidarme mientras mi mamá trabajaba, así fue que crecí escuchando historias de su vida.
Recuerdo cada una de esas anécdotas y cuando pensé en un objeto importante que representara a nuestra familia, que fuera significativo para nosotros, enseguida recordé un cuadro, que mi abuelo tenía colgado en su casa y le regaló a mi mamá hace años, para que lo conservara como una parte de su historia. Él solía contar que cuando tenía 18 años, en 1935 decidió alistarse en la Armada Argentina, porque siempre había querido ser marino pero sus recursos económicos le impidieron inscribirse en la carrera de oficial, por lo tanto se enroló como Marinero. Estuvo 2 años en el puerto de Buenos Aires y en el de Entre Ríos, haciendo tareas de mantenimiento, luego, en 1938 ,lo designaron para el puesto de Foguista, en las calderas de la Fragata Sarmiento, que era un buque que funcionaba como escuela de instrucción para los cadetes a oficiales de la Fuerzas Armadas. En este buque que en ese año realizaba su último viaje alrededor del mundo, mi abuelo pasó más de 8 meses arribando a varios puertos importantes . Recuerdo que hace unos años mi papá nos llevó junto con mi abuelo a visitar la Fragata Sarmiento, que se encuentra anclada en el Puerto de la Ciudad de Buenos Aires, ya que fue declarada monumento histórico. Al recorrerla mi abuelo nos contaba cómo había sido la convivencia con sus compañeros de la sala de maquinas, con los oficiales y con el capitán del buque, cuyo apellido era Malerba.fotitoo.jpg
El trabajo era duro´. Consistía en mantener las calderas que funcionaban a carbón, siempre encendidas. La sala de calderas era un lugar reducido donde la temperatura alcanzaba más de 45 grados y junto a su compañero eran los encargados de palear el carbón dentro de las mismas. La situación se complicaba cuando había tormenta en altamar, ya que la Fragata era a Vela y muy pequeña y en esos momentos en que las olas azotaban el buque había que subir al palo mayor a recogerlas para no perder la dirección, así se cobró la vida de 2 hombres que cayeron de esa altura al mar y que jamás pudieron ser encontrados. Pero también hubo momentos maravillosos. Como este era un buque escuela, en cada puerto que desembarcaban los cadetes visitaban gran parte de los países, mientras el buque se reabastecía de carbón, alimentos y agua. La tripulación tenía franco para recorrer y conocer lo más posible, se quedaban en cada puerto de 7 a 10 días. El primero fue en la ciudad de Santos en Brasil, luego Cartagena, en Colombia; Panamá; La Habana, en Cuba; y navegando por el río Mississippi llegaron a Nueva Orleáns, luego Charlestón, Ciudad de Estados Unidos; las Islas Azores; las Bermudas. Ya en Europa la Ciudad de Burdeos, en Francia donde conoció la torre Eifeld y el museo del Louvre. En el continente Africano el puerto de Casablanca, Dakar y desde allí directamente a Buenos Aires. En cada país desfilaba toda la tripulación ante las autoridades y recuerdo que me contó que en el puerto de Cuba lo hicieron frente al General Fidel Castro. También recordaba sobre una ceremonia que se realizaba al cruzar la línea del Ecuador precedida por el capitán del barco quien representaba al Dios Neptuno (Dios de los mares) quien ordenaba a marineros disfrazados de tiburones que zambulleran en una especie de pileta a todo aquel que formara parte de la tripulación y que fuese la primera vez que cruzaba la línea, otorgándole un diploma que aún guarda entre sus recuerdos. Mi abuelo tenía un compañero que era su mejor amigo del que siguió siéndolo toda su vida y otro marino al que no volvió a ver pero del que guarda un gran recuerdo, un retrato de mi abuelo echo a lápiz.

Un Objeto Importante

mogas @ 21:44

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Esta foto es muy importante para nosotros porque fue el lazo que unió a mi familia de Argentina con la de Italia.
La historia comienza cuando mi bisabuelo y su hermano, en el año 1907 deciden venir de Italia a vivir en la Argentina, ya que acá había mayores posibilidades de progreso económico. Diez años más tarde también vino un primo de ellos para juntar dinero, volver a Italia y poder comprar una casa y un campo. Mi bisabuelo y el hermano lo ayudaron a conseguir un trabajo y un lugar en donde vivir en la Argentina.
Mi bisabuelo y su hermano lograron formar una familia en Argentina y se quedaron a vivir acá. El primo de ellos, luego de seis años, pudo juntar el dinero, volver a Italia, comprar lo que quería y formar una familia.
Mi bisabuelo, desde que llegó a la Argentina enviaba cartas a la familia que había quedado en Italia. En una de esas cartas, en el año 1954, mandó una copia de una foto de su hijo (mi papá) que en ese momento tenía dos años.
Durante cuarenta años mi bisabuelo envió y recibió cartas. Cuando él falleció, mi tía abuela fue la que siguió escribiendo las cartas, pero en el año 1957 dejaron de comunicarse porque la familia de Italia siempre contestaba las cartas a nombre de mi abuela, ya que era la mayor de las hermanas por esa razón mi tía abuela se enojó y nunca más les mandó cartas. En el año 1990 Jean Mario, el hijo del primo de mi bisabuelo, quiso volver a unir a la familia de los dos países y empezó buscar a los que vivían en Argentina. Muchos años más tarde, a través de Internet consiguió los números de teléfono de todas las personas que tenían el mismo apellido y comenzó a llamarlos. En el año 2005, a punto de darse por vencido, logró comunicarse con mi tío abuelo y finalmente pudo encontrarnos.
En septiembre del mismo año vino a la Argentina y nos reunimos. Ese día trajo una foto de la que él tanto hablaba. Era la foto que le había mandado por carta mi bisabuelo a la familia de Italia. Para él era muy importante porque fue la única foto que tenía de sus familiares de Argentina y para nosotros fue el lazo que terminó de unir a las dos
familias.

Sofía Pandolfi 3° A cbu

Las Copas de Licor

mogas @ 21:40

copa-2.jpg

 El objeto que elegí yo es una de las copas de mi bisabuela María. Ella las compró en un bazar de su época en la provincia de Entre Ríos. En ese entonces, estas copas eran muy preciadas y valiosas.
Un día, en Entre Ríos hubo una gran inundación que debilitó gran parte de las viviendas. Sin embargo, en el interior de la casa de mi bisabuela muchas cosas quedaron casi intactas; una de ellas era el mueble en el cual estaban las copas.
A partir de ese día, las copas cobraron un gran valor sentimental para toda la familia, de la cual formaba parte mi abuela Felisa, la mamá de mi papá, única hija de mi bisabuela María y mi bisabuelo Antonio.
Lamentablemente mi bisabuela María falleció cuando mi abuela Felisa tenía 6 años, y como mi bisabuelo no tenía la capacidad económica para mantenerla en ese momento, la mandó a mi abuela a Buenos Aires, a la casa de unas tías, en Ramos Mejía. Felisa llevó consigo, entre otros recuerdos, las copas de su madre. Para ella significaban mucho porque le recordaban a su madre y a su hogar de Entre Ríos. Para una niña de su edad era muy difícil afrontar la situación generada por la muerte de su madre, por lo tanto, se aferraba mucho a los recuerdos.
Mi abuela Felisa pasó toda su infancia con sus tías en Ramos Mejía. Cuando tenía 30 años conoció a mi abuelo Juventino, con el cual, cinco años más tarde se casó y se fueron a vivir juntos a la ciudad de Villa Luro. Allí tuvieron tres hijos varones, uno de los cuales es mi papá.
Las copas permanecieron bien guardadas en la casa de mi papá durante años.
Cuando ahora miro las copas, me acuerdo de aquellos cumpleaños o reuniones familiares en la casa de mi abuela, cuando los mayores, al finalizar la cena, tomaban licor en estas copas. Todavía tengo grabada la “imagen” de mi abuela cuidando sus copas. Sí o sí se tenían que apoyar arriba de la mesa, de ninguna manera se podía ir a tomar el licor a otra parte de la casa con las copas en la mano, y ni hablar de que los chicos pudiésemos usarlas.
Cuando mi abuelo Juventino falleció, mi abuela se quedó sola y vivió en esa casa durante diez años, hasta que un día se mudó a una casa mucho más pequeña en el barrio de Mataderos. Obviamente, llevó consigo las copas.
En esa casa, ya sin mi abuelo, la “tradición” de tomar licor en esas copas se fue perdiendo y quedaron guardadas en el mueble principal del comedor de esa casa. Allí vivió mi abuela durante 3 años más o menos, hasta que enfermó gravemente y falleció a los 94 años.
Las pertenencias de mi abuela fueron repartidas entre mi papá y sus dos hermanos. Mi papá decidió llevarse las copas que ahora están en mi casa en un mueble dell comedor. Nosotros ya no las utilizamos porque decidimos conservarlas como un gran recuerdo familiar.
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Lucas Cordeiro
4to B Esp.

Una Carpeta Con Historia

mogas @ 21:35

UNA CARPETA CON HISTORIA

Desde chiquita me gustó dibujar y pintar, al igual que a mi abuela. Es por eso que cuando yo tenía ocho años ella me mostró por primera vez su carpeta de dibujo, me contó la historia de esa carpeta y me explicó porqué ella no había seguido el camino del arte.
Cuando mi abuela tenía 16 años tomaba clases en un taller de dibujo. Un día su profesor le dijo que todo lo que tenía para enseñarle ya lo había aprendido, y que para aprender más tenia que ir a Bellas Artes. Pero su padre, de acuerdo con una forma de pensar que era muy común en esa época, rechazó por completo la idea de que mi abuela estudiara en Bellas Artes, argumentando que “a ese lugar iban las prostitutas a ver hombres desnudos”. Por ese motivo mi abuela tuvo que dejar el dibujo y sus sueños de dedicarse al arte-.
Esta carpeta de mi abuela fue y sigue siendo para mí una gran motivación que me llevó a tomar clases particulares de Dibujo. De vez en cuando se la pedía a mi abuela para mirarla, porque cada vez que la miraba, descubría algo nuevo y me gustaba soñar con que algún día yo podría dibujar como ella. Además, ella siempre me decía ”vos vas a ser una artista”. Bueno, los resultados están a la vista. Con los años me di cuenta de que el dibujo es sólo un hobby para mí y que aunque quisiera no podría llegar a ser una artista como mi abuela, porque para mí ella es una artista a la que le cortaron las alas.
Hace dos años mi abuela me regaló su carpeta y desde ese día la tengo guardada como mi tesoro más preciado.
Yo creo que hay cosas que se heredan . Espero que a algún hijo o nieto mío le guste dibujar o pintar. Cuando eso suceda, voy a regalarle esta carpeta para que él o ella haga lo mismo con un hijo o un nieto.
Esta historia no tiene una gran proyección hacia el pasado porque comenzó con un lápiz en manos de mi abuela y llegó directamente a mis manos, pero sin duda, habrá una gran historia que contar en el futuro y en manos de algún descendiente que herede el talento de esta maravillosa artista que es mi abuela.
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De Rosarios y Reliquias

mogas @ 21:33

de-rosarios-2.jpgDe rosarios y reliquias

Esta reliquia pertenece a mi familia desde hace muchos años.
En 1965 mi abuela Marcelina y mi abuelo Lucio recorrieron Europa por primera vez y conocieron a Sor Ángela, una religiosa muy especial.
Sor Ángela era la tía de mi bisabuelo Marcelino, que vino a la Republica Argentina a la edad de ocho años.
Ella ingresó al convento Las Carmelitas Descalzas a la edad de quince años, luego de pagar una importante dote, Con los años se transformó en madre priora del mismo. Fundó tres conventos en Savaris,Vigo y Toledo. Era monja de clausura y se dedicaba a orar por la paz. En el claustro cultivaba sus alimentos ya que no podía salir al exterior.
Cuando mi abuela viajó a Vigo conoció a sor Ángela y ella le regaló las reliquias para mi abuela y para su sobrino Marcelino, Tal fue la alegría de las monjas por la visita de mis abuelos que los homenajearon con masitas preparadas por ellas mismas y los recibieron cantando alegremente el Aleluya.
Sor Ángela falleció a la edad de 85 años, previa confesión y comunión y en estado de santidad, fue enterrada en la huerta del claustro.
Las reliquias que sor Ángela le entregó a mi abuela son muy importantes para mi familia no sólo por haber pertenecido a la tía de mi bisabuelo sino por ser parte del manto de Santa Teresa del Niño Jesús
De rosarios y Reliquias
Rosario de Cristal de roca
En el mismo viaje mis abuelos compraron el rosario que se ve en la foto en el Vaticano. El papa Juan XXIII, el Papa Bueno, lo bendijo.
Mi abuelo Lucio sentía un especial afecto por este rosario que, a la vuelta del viaje fue cuidadosamente guardado.
.
Hace 5 años que mi abuelo falleció. En ese momento,mi abuela decidió colocar el rosario que tanto amaba su esposo sobre su portarretratos que guarda su fotografía para que siempre lo acompañe.

PAULA TEJON 3° A CBU

22/10/2007 GMT -3

Anteojeras de los años 1910-1920 del bisabuelo de Dario

mogas @ 21:36

Se utilizaban en los automóviles de la época, cuando viajaban por el campo, pues en esos tiempos los caminos eran de tierra, no estaban ni mejorados ni pavimentados. Se los utilizaba aunque no se viajaba a una gran velocidad ya que el promedio de los Ford T era de 40 Km/h.
Estas anteojeras están fabricadas en metal, tela y vidrio.
Pertenecieron a Gerónimo Descalzi, argentino hijo de genoveses. Gerónimo era el abuelo materno de mi mama nació en 1892, se crió en el barrio de la Boca y vivió muchos años en Junín provincia de Buenos Aires. Murió a la edad de 92 años en 1984.
En su juventud trabajaba como corredor de cereales, para la Empresa inglesa-argentina Bunge y Born. Esta empresa compraba cereales a los productores de la provincia de Buenos Aires y Córdoba.
Mi bisabuelo la representaba y recorría diariamente el campo en busca de trigo, cebada, centeno, en su automóvil utilizando necesariamente estas anteojeras para protegerse los ojos del viento y el polvo.
Así conoció a mi bisabuela Maria Fontana, hija de los dueños del Hotel Roma de Junín, pues al estar siempre de viaje vivía de hotel en hotel siendo soltero.
Mi bisabuela, hija de italianos (romanos y genoveses) era de nacionalidad brasilera ya que había nacido en Rió de Janeiro, cuando sus padres antes de venir a la Argentina tenían un pequeño hotel en Río.
Estas anteojeras las recibió mi mama como un recuerdo, cuando era pequeña y su abuelo le contaba todos los trabajos diferentes que había echo en su vida.
También además de estas anteojeras tan particulares, se usaba en la época, para no ensuciar su ropa al ir en automóvil, unos largos delantales de manga larga como sobretodos de tela fuerte y de color gris.

auto dario

Ford T  de la época

10/10/2007 GMT -3

La familia de Camila Costa

mogas @ 08:50

La familia de Evelyn Siciliano

mogas @ 00:18

Si querés conocer el árbol de la familia de Evelyn, hacé clic acá:

http://www.myheritage.es/FP/genealogy-welcome.php?s=4151851

09/10/2007 GMT -3

La lucha de un inmigrante más, Tomás Paglia

mogas @ 23:58

Desde la montaña hacia el océano, pasando de continente en continente, y esos cuarenta días pensando en su familia, en su pasado, su presente y su incierto futuro. Hoy ya puede ver donde quedo todo atrás, lo que dejo, lo que trajo y lo que pudo lograr. Huyendo de su lugar por miedo a la guerra, y entrando en otra guerra sin saber que le deparaba el destino, con uno de sus siete hermanos bajo su responsabilidad y una familia que deja en su tierra, con la esperanza de que puedan seguir su camino cuando él pueda lograr algo para ayudarlos desde su nuevo país.52 años de matrimonio no son poca cosa, desde el día en que lo conocí que nuestras raíces hicieron que hasta el día de hoy nos mantengamos unidos. El llego desde Italia en abril de 1949, se instalo en Mataderos en la casa de unos paisanos que le darían trabajo en una fabrica de papel, y también en su casa por la tarde dándole unas changuitas como zapatero.Ahí fue donde lo conocí, nos pusimos de novios compartiendo muchos sentimientos,  las mismas añoranzas de nuestro país, las mismas nostalgias y esperanzas de volver a ver a la familia que habíamos dejado allá, y algún día poder volver a esos lugares en donde nos criamos, separados, los dos de pueblos y ciudades diferentes, pero finalmente con el mismo destino buscar un mejor futuro en otro país y huir con miedo de una guerra mundial.

De vivir en Mataderos se mudo a la casa de otros paisanos en Tablada, donde finalmente después de seis años de trabajar duro pudo mudarse a Lomas del Mirador, ya comprando una casa para que podamos vivir ya recién casados.

En febrero de 1957 llega la primer hija, llego con un pan abajo el brazo ya que Tomas pudo juntar e dinero necesario para que su familia, que quedo en Italia,  pudiera viajar a Buenos Aires. Finalmente en junio llegaron, después de ocho años pudo volver a ver a su familia y esperarla con una nieta y una casa para todos ellos.

El destino no solo lo llevo a conocerme, a progresar trabajando duro, y a tener una hija, sino que también le dio un nuevo trabajo, y un nuevo hijo. Esos miles de kilómetros y esos cuarenta días de viaje, sin saber que podía llegar a pasarle, marcaron un antes y un después.Cuando nací, según lo que me contaron, recién había instalado la verdulería y frutería “Tomasito” en el barrio de Morón, allá estuvo muchos años, mientras construían arriba de casa para que Lucy se mudara con su Eduardo después del casamiento. Yo empecé a estudiar para ser ingeniero y ser el primer descendiente Paglia en la argentina con un titulo universitario, seria un gran logro para mamá y papá.El viejo toda la vida trabajando duro para poder mantenernos, ya desde chico cuando llego a argentina tuvo que mantener a sus hermanos y a su mama porque el abuelo Pedro falleció joven. Con el paso del tiempo, pesito a pesito pudo lograr su sueño más importante, al poco tiempo que nació mi hermano miguel pudo instalarse la carnicería propia en la esquina de casa, bien cerquita y algo propio, un gran logro para el viejo.Después que se recibió Lucy y Eduardo, que ya era como un hijo en la familia, empezaron a llegar mas descendientes, en este caso Lis porque yo todavía no me había casado. Los tíos ya habían formado cada uno su familia y la abuela Lucia ya se había ido, la familia de papá somos nosotros, que estuvimos siempre con él, hasta en sus peores momentos.En 1994, después de 45 años pudo volver por primera vez a su tierra natal, viajaron con el tío Pascual, el hermano de mamá, a su país,  volvieron a ver a sus parientes que habían dejado allí y a recorrer su tierra que tanto aman. Hoy, ya jubilado,  se pueden ver los cimientos que construyó, ese viaje que lo trajo a un mundo nuevo, le dio muchísimas cosas que le habían quitado de joven cuando tuvo que abandonar su país y su familia. Hoy no son solo recuerdos y añoranzas, es compartir irrepetibles momentos con una familia enorme, compuesta por 8 nietos, 3 hijos, una esposa que lo adora cada vez mas, y disfrutarla al máximo, después de haber peleado muchas guerras por tener que huir de otra. 

 ¨ María del Rosario Lis  - 4to Merc.

Historia de un inmigrante-María Luciana Donatelli

mogas @ 23:54

Ella lo vio partir y sintió como si la guerra aún no hubiese terminado y le quitase su propia vida. Cuando lo despidió, supo que por mucho tiempo sólo una foto enmarcada en el lugar más importante de la casa iba a recordarle a su hijo.Él tomó la decisión y esperó la resignación de su madre, sabiendo que marchándose no sólo la dejaba a ella, sino también a una querida hermana ahora resentida con aquella “bendita”  Argentina que le quitaba a su hermano. Esa Italia querida ya no la sentía parte de él. Sabía que nunca olvidaría todo lo que vivió allí, ni mucho menos las veces que se arriesgaba en pleno bombardeo yendo a los campos en busca de alimentos. Pero eso  ya no le pertenecía. Él anhelaba con llegar a la “gran metrópolis” e independizarse, sabía que iba a ser difícil, pero su ambición era más fuerte que sus temores. Esos interminables días en el barco sólo aumentaban su ansiedad e ilusión de encontrar en “el cono de la abundancia” trabajo, prosperidad y bienestar. No tuvo miedo cuando desembarcó en Cruz del Eje, pero sí una disimulada angustia que despertó al darse cuenta que se encontraba solo en un lugar desconocido.Ella desde lejos lo presentía, pero su cara húmeda de nostalgia le recordaba, al mirar el retrato, que no le era indiferente a los deseos de su hijo, y sabía que por su carácter iba a lograr salir adelante.No tardó mucho tiempo en arreglárselas para trabajar de lo que él hacía en su Patria, había logrado estabilizarse y reencontrarse con sus paisanos. Pero él quería más, ansiaba con llegar a más. Siempre tuvo esas ideas de “grandeza”, la vida de pueblo nunca había sido para él, y ella lo sabía, por eso lo dejó alejarse.Adaptarse a la ciudad no le fue fácil, allí experimentó sus primeras desilusiones ante la ausencia de un lugar para vivir. Pensaba en ella y en lo que sufriría viéndolo dormir en una casilla de madera arriba de una terraza, él que había emigrado voluntariamente buscando un futuro mejor. Ella recibía sus cartas y las atesoraba. En ellas podía leer su melancolía. Él le dibujaba la Argentina como un lugar distinto, lleno de posibilidades. Lo cierto es que solo, tuvo que hacer frente a los primeros golpes que se le presentaron. Pero su suerte cambió cuando encontró un lugar estable en donde trabajar de su oficio de carpintero. Quién iba a imaginar que ese lugar sería el primer enlace de su futuro. Ella se tranquilizó al recibir noticias de él, su letra le trasmitía seguridad y esperanza.Cómo iba a imaginar que la hija de su querido patrón, aquella muchacha fuerte y determinante, iba a ser de quien se enamore.Ella confió y su espera no fue en vano. Luego de dieciséis años volvió a ver a su hijo, ahora un hombre realizado, padre y esposo. Ya no le lloraría a un retrato. Le siguieron visitas de él con cada uno de sus siete hijos, con quienes revivía, al despedirlos, el dolor de aquel día en que su hijo zarpó.   María Luciana Donatelli

Carolina Cuellar, 4to A esp.

mogas @ 13:27

La cartera de los recuerdos            

Hace ya cinco años que me mudé a la casa donde vivo actualmente, y como en toda mudanza, hay objetos que encontramos y no recordábamos tenerlos, ropa, cosas de las que desconocíamos su existencia, otras que nos remiten a alguna persona en especial, o lugar, idas, vueltas, movidas, poca paciencia, pero por sobre todas las cosas, hay cajas. En ésta movida tan agotadora, rompí, por accidente, una de mis tantas cajas, pero ésta era importante para mi, no la caja en sí, sino lo que ésta contenía, esas cajas que guardan pequeños y grandes recuerdos, objetos únicos que no se pueden clasificar en distintas cajas, porque simplemente son únicos e irrepetibles, aquellos a los que solo el dueño tiene acceso. De inmediato, al romperse, le pedí a mi mamá otra caja, que pudiera suplantar la rota, y me dio una, demasiado grande para lo que yo quería meter dentro, pero la acepté, porque sabía que en la nueva casa iba a encontrar una que se apropiara a mis objetos. Así fue, más tranquila en la nueva casa, volví a pedirle a mamá una caja, y sin dudar, abrió el placard, sacó una especie de cofre de mimbre, lo vació, y me lo dio. A pesar de su extraño aspecto, lo tomé, porque, a quién le importaba el aspecto de la caja si lo importante era no perder ningún objeto de valor.  Cuando intenté trasladar las cosas al nuevo cofre, éste parecía ser hecho a medida, pura y exclusivamente para mis recuerdos, y con más lugar aún para seguir recordando.                        Hace unas semanas, cuando nos enteramos que teníamos que exponer con un objeto antiguo, para la clase de lengua, como tantos otros, llegué a casa preguntando si había algún objeto antiguo en nuestro poder para la lección oral, mi mamá me respondió con un si, aclarando que tenía una foto donde posan mis bisabuelos, Germana Sena y Ramón Pintos, con mi abuela y su hermano mayor, Rudecinda y Eulalio, de parte materna. Sin tener nada en contra de ése objeto, aún me pareció algo pobre, vulgar, un objeto repetido, poco original, y parece que lo expresé con algún gesto, porque mi mamá agregó, con un tono reparador, “hay una cartera también”, sin dejar de aclarar que la cartera la tenía yo. ¿Cómo yo iba a tener una cartera antigua?, ¿para qué la querría?, con toda seguridad retruque con un “yo no tengo ninguna cartera antigua”, y mi mamá, enfurecida, se lanzó sobre mi con miles de palabras como si el motivo de la discusión fuesen dos millones de dólares, pero no, era una cartera antigua, que según ella, estaba en mi poder, y que no había sabido cuidar.             Más tarde, cuando las aguas se calmaron, me contó que, la fotografía y la cartera, eran las únicas pertenencias, de mi bisabuela, que quedaron en su posesión, después de morir a los setenta y siete años, en 1982, cuando mi mamá tenía diecinueve. Cuando mi ella se entera una semana después que, Germana, la mujer de la fotografía,  fallece, pide tener alguna pertenencia de su difunta abuela, para recordarla cada vez que viese el objeto, la fotografía y la cartera fueron enviadas, desde Corrientes capital, lugar donde nació, vivió y murió Germana, hacia Buenos Aires donde mi mamá siempre vivió, y aun vive.             Es desde aquel día, cuando mamá me dejó guardar mis más preciados objetos en el suyo, permitiéndome unir mis recuerdos con los de ella, en aquella extraña cartera, con aspecto de cofre antiguo, que algún día fue de mi bisabuela, y ahora de mi mamá y mío. Mi caja de los objetos preciados, ahora si tiene importancia para mi, porque al ver la foto de mis bisabuelos, que guardo en “la caja”, veo en ellos, lo que una simple cartera antigua pudo lograr, las dos maneras más lindas que tengo para describir a dos personas que no tuve el agrado de conocer: verlos como las dos únicas personas que supieron transmitirle el verdadero amor a mi mamá, y el modelo de abuelos que siempre me hubiese gustado tener, y que a mi mamá le hubiese gustado darnos, a mis hermanos, y a mi.  

Carolina Cuellar, 4° “A” Especializado

Un trágico 12 de julio

mogas @ 12:33

Maximiliano Oñate. 3ro. B  CBU

 Ésta es la historia de mi bisabuelo quien vivía en la ciudad de Gerly,partido de Avellaneda. Su familia estaba compuesta por la señora Josefa Calvo, mi bisabuelo Gerardo Oñate y sus cinco hijos: Eduardo, Enrique, La Negra, Olga y mi abuelo,Héctor Jorge.En la mañana del 12 de Julio de 1930, mi bisabuelo se había levantado como todos los días para salir hacia su lugar de trabajo en Barracas, Capital Federal. Él trabajaba en uns fábrica de lana pero ese día  no pudo llegar porque el tranvía se cayó al Riachuelo.El tranvía Eléctrico del Sud había salido a las 6 de la mañana desde la estación Lanús con rumbo a  Plaza Constitución y aunque  tenía capacidad para 50 personas,en Gerly se colmó y alcanzó los 74 pasajeros.A las 6:24 llegó al puente que atravesaba el Riachuelo, donde se produciría  el trágico final  de su recorrido por la avenida Bosch.El conductor aumentó la velocidad haciendo caso omiso de las potentes luces que indicaban que el puente se encontraba abierto para permitir el paso de los barcos. Tras la caída, se escucharon los gritos de algunas víctimas. Pero fue sólo un instante. Rápidamente fueron tragadas por las aguas.Recién a las 8 de la mañana, llegaron los buzos, quienes hallaron el primer cadáver cerca de las 9. Se trataba de Gerardo Oñate, un español que vivía en Gerly, mi bisabueloLa mayor parte de las víctimas eran obreros portuarios que vivían en el partido de Avellaneda.Remigio Benedusi, italiano de 56 años, fue uno de los sobrevivientes,quien viajaba ocupando el segundo asiento junto a la ventanilla y que al llegar al puente le advirtió al chofer del tranvía que el puente estaba levantado y con las luces de emergencia encendidas.Una vez bajo el agua, Benedusi rompió el vidrio a patadas y logró salir hacia la superficie donde fue visto y rescatado por un barco a vapor que pasaba por ese mismo sitio, a pesar de que había una niebla muy densa y que todavía no amanecía.Nunca se pudo saber por qué el conductor, Juan Vesio, italiano de 32 años no detuvo el coche.    Estás son imágenes de los diarios que reprodujeron la noticia el mismo día del accidente. En ellos aparecen los datos y  la foto de mi bisabuelo Gerardo

Maximiliano Oñate 3º A CBU

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Distintas Comunidades Inmigrantes en Argentina

mogas @ 11:09

A continuación se detallan los datos de las comunidades inmigrantes que se encuentran habitando Argentina. Alemanes
Los alemanes del Volga en Argentina.
http://www.alemanesvolga.com.ar/
 ÁrabesClub Sirio–Libanés
Ayacucho 1496. (1425) Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4806–3002.
 Club Libanés
Junín 1462. (1425) Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4806– 1572.
E–mail: clibanes@satlink.com
 Armenios
Unión Compatriótica Armenia de Marash – Portal para la comunidad Armenia.
Buscador para contactarse con armenios, agenda, viaje de egresados a Armenia, actividades, páginas profesionales y comerciales, información sobre el genocidio.
http://www.marash.com.ar/
 Asociación Cultural Armenia
Armenia 1366, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4773– 4452 /
E– mail: asociacionculturalarmenia@diarioarmenia.org.ar
 Armenios on line
Portal con reportajes, foros de discusión, curso en línea de idioma, biografías, guía de nombres, cocina, fechas patrias, genocidio armenio y noticias actuales.
http://www.armeniosonline.com.ar/
 Unión General Armenia de Beneficencia
Organización internacional dedicada a fomentar la cultura armenia a través de sus centros educativos y de la ayuda humanitaria al pueblo armenio.
http://www.ugab.org.ar/
 Bolivianos
Comunidad boliviana
Noticias de los bolivianos radicados en la República Argentina, trámites y servicios.
http://www.comunidadboliviana.com.ar/
 Federación de Asociaciones Bolivianas
Larrea 133, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4638–7577.
 Brasileños
Centro de Estudios Brasileños
Esmeralda 965, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4313–6448
http://www.funceb.org.ar/
 Catalanes
Casal de Catalunya en Buenos Aires.
http://www.casal.org.ar./
 Croatas
Danzas Pobjeda
Conjunto de danzas tradicionales de Croacia.
http://www.studiacroatica.com/pobjeda/index.htm
 Orquesta Dalmacija
Orquesta de la comunidad croata, integrantes, canciones festivas (también en idioma nativo e inglés).
http://www.studiacroatica.com/
 Escoceses
Escoceses en Argentina (sitio en idioma inglés)
http://myweb.tiscali.co.uk/scotsinargpat/index.htm
 Eslovenos
Hogar Esloveno en San Martín
Dedicado a la conservación de la cultura y costumbres eslovenas.
http://www.slo.com.ar/Espanol/Index.asp
 Gallegos
Centro Gallego
http://www.centrogallegoba.com.ar/
 Griegos
Colectividad Helénica Sócrates
Sitio de la comunidad griega en la Argentina con información sobre eventos culturales y actividades sociales.
http://www.socrates.org.ar/
 Ingleses
Ingleses en Argentina (sitio en idioma inglés)
Documentación sobre la inmigración británica de los siglos XIX y XX, en la ciudad de Buenos Aires y en las provincias.
http://homepage.ntlworld.com/jnth/
 Irlandeses
La cruz del sur
Versión en línea del periódico de la comunidad argentino–irlandesa en nuestro país. Su principal objetivo es mantener unidos y comunicados a los descendientes de irlandeses y amigos.
http://www.tsc.com.ar/
 Italianos
Club Italiano
http://www.clubitaliano.com.ar/
 Instituto Italiano de Cultura
http://www.iicbuenosaires.esteri.it/IIC_Buenosaires
 Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires
Cursos, becas, actividad cultural, buscador de apellidos italianos y otros servicios.
http://www.dante.edu.ar/
 Judíos
Asociación de Genealogía Judía de Argentina
http://www.agja.org.ar/
 Sociedad Hebraica Argentina
http://www.hebraica.org.ar/
 Peruanos
Colectividad Peruana en Argentina
http://www.consuladoperubaires.org/
 Polacos
El Águila Blanca
Sitio web dedicado a la inmigración polaca en
la Argentina.
http://www.elaguilablanca.com.ar/
 Portugueses
Posada San Bras
Colectividad portuguesa en la provincia de Córdoba.
Corrientes 172 (CP 5194) Villa General Belgrano,
Córdoba.
Teléfono: (54–3546) 463220
http://groups.msn.com/POSADASANBRAS
 Club Portugués
Pedro Goyena 1468. (1406) Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4432 5801.
 Suizos
Entidades Valesanas Argentinas
Integrada por instituciones de distintas provincias argentinas. Organiza actividades artísticas y de difusión de la cultura suizo–valesana.
http://www.valesanos.org.ar/
 Ucranianos
Asociación Ucrania de Cultura PROSVITA
Soler 5039 (1425) Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Teléfono: (54–11) 4775–0226 Fax: (54–11)4778–3088.
 Vascos
Fundación Vasco–Argentina Juan de Garay
Institución cultural de la comunidad vasco– argentina. Su objetivo es prolongar en nuestro país las tradiciones y costumbres del pueblo pirenaico.
http://www.juandegaray.org.ar/
 Centro Vasco Laurak Bat
El centro vasco más antiguo del mundo, ubicado en la ciudad de Buenos Aires.
http://www.laurakbat.com.ar/
 

08/10/2007 GMT -3

Pablo Bertato, 4to A especializado

mogas @ 20:36

Lo que voy a contar a continuación no es en realidad una historia entretenida que atraiga o llame la atención. Es sólo la historia de cómo este objeto pasó a ser mío.Este juego de ajedrez le perteneció al abuelo paterno de mi mamá, mi bisabuelo. A él se lo regalaron sus padres cuando era joven, en Italia, y él, muchos años después, se lo regaló a mi abuelo, ya en la Argentina, para que lo use y decida, en el futuro, qué hacer con el juego. Aunque desconozco la fecha en que el juego pasó a formar parte de la familia, sé que le perteneció a mi abuelo en diciembre de 1926, cuando él tenía once años.Mi abuelo lo cuidó mucho y casi no lo usó, pero siempre afirmó que el juego le debía pertenecer a algún varón hijo de él, que así lleve el mismo apellido que el de él y el de su padre. Además, el juego no podía caer en manos de ninguna mujer, porque, según él, “el Ajedrez es un juego de hombres”. Con el paso del tiempo, mi abuelo sólo tuvo una hija mujer, mi mamá, por lo tanto no decidió qué hacer con el juego. Pero ella, que algunas veces había visto el juego de ajedrez y sabía, le había pertenecido a su abuelo, le pidió a su papá que se lo regale. Él de ningún modo aceptó. Cuando yo nací, mi mamá le pidió que me lo dé. Él aceptó su pedido porque, realmente, se dio cuenta de que si no lo hacía, el juego se iba a quedar sin dueño y, por lo tanto, en el olvido. Con el tiempo me enseñó a jugar, para así dármelo cuando yo tenga edad.A los siete años de yo haber nacido, mi abuelo falleció. Tiempo antes de ese día, el juego de ajedrez que le perteneció a mi bisabuelo, ya estaba en mi poder. Yo lo cuidaba mucho y lo sigo haciendo, ya que, aunque algunas piezas y la caja estén un poco rotas, el significado que el juego tiene para mí nunca se va a deteriorar.    Juego de Ajedrez 

Alejo Fraile, 4to A especializado

mogas @ 20:34

 Sentimientos por imágenesCamara de Emilia, Papel Ilford, Foto titulada

 Mis bisabuelos Rita Márquez y Antonio Vásquez se conocieron en Madrid, España donde los dos se habían refugiado de las persecuciones del gobierno. Según le contó a sus hijos y nietos, ella vivía en un castillo en las afueras de Madrid y era de sangre azul. Los papás de Rita no querían que se cace con Antonio porque no era de la misma clase, pero después los Franquistas incendiaron en castillo de mi bisabuela y se murieron todos los familiares de Rita. Ahí es cuando ellos se casan y vienen a Argentina, mientras que ella ya estaba embarazada de mi abuela Emilia.Cando llegaron, él enseguida se hizo ciudadano Argentino y empezó a trabajar en una óptica fotográfica que se llamaba Rossi & Lavarello, donde trabajo toda la vida. Le encantaba sacar fotos. Después de que nació mi abuela y sus dos hermanas aprovechaban los tiempos libres para disfrazarse y sacarse fotos ente ellos, a las mascotas, al paisaje.Cuando mi abuela Emilia creció estudió en Bellas artes pintura y dibujo. Además heredó el alma de fotógrafo de su papá. Antonio sacaba fotos y ella las pintaba, que era algo que se hacía en esa época, porque las fotos eran en blanco y negro. Después mi bisabuelo le regalo esta cámara de fotos que fue la primera. Cuando las revelaba usaba  papel marca Ilford.Cuando mi abuela cumplió 37 años nació mi papá, Fernando Fraile, que fue el último de tres hermanos y el único que no heredó las habilidades con la pintura y el dibujo de mi abuela. Lo que si heredó es la fotografía, igual que su hermana, mi tía Elsa, los dos son fanáticos de las cámaras. Mi papá hizo un curso de fotografía y se recibió hace poco. Hace cuatro años mi papá nos hizo una sesión fotográfica a mi hermana y a mí para presentarla en un concurso. Para revelarla usó el mismo papel que usaba mi abuela, Ilford. Con esas fotos ganó el primer, tercer y cuarto puesto, y la que se llevó el primer puesto fue seleccionada para una exposición con lo diez artistas más importantes del país.  Un Año más tarde presentó una foto mía en otro concurso El título de la foto era “Hijo”, con esa foto empapelaron todos los subtes de la ciudad de Buenos Aires.Cuando mi abuela murió en el 2000 le dejó a mi papá la cámara que le había regalado Antonio. Y a pesar de que yo también heredé su gusto por las fotos, no tenía idea de que esto viniera de familia. Mi objeto en si es una cámara, pero en realidad lo que viene de generación en generación es mucha más que eso. Es la capacidad de transmitir sentimientos por medio de imágenes y espero que mis hijos también la tengan.

05/10/2007 GMT -3

LOCRO DE LA ABUELA ÁNGELA

mogas @ 15:37

LOCRO DE LA ABUELA ÁNGELA 

silvia_postal.jpgSe pone en remojo toda la noche anterior a la preparación  ½ kg de porotos de manteca y en otro recipiente ½ kg de maíz de mazamorra (blanco) A la mañana siguiente se hierven..”Ojo”,por separado, porque si no el poroto se pela.Cuando esté cocido”más o menos” el maíz , se coloca todo junto en una olla grande. Se le pone sal gruesa y se agrega 1/2 kg de zapallo maduro (no calabaza) en trozos ,que luego cuando esté cocido, se retirarán con espumadera, luego se lo pisa y se devuelve a la olla.Además se pone en la olla ½ kg de falda  y ½ kg de “grano de pecho”,que es falda más grasosa. También se pone ¼ kg de carne de cerdo, ya sean costillitas o patitas y también 200 grs de panceta Toda esta  carne  debe cortarse en cubitos. Cuando estén cocidos la carne y los porotos, para que el locro siga espesando al fuego, se le agrega más agua, para que no se pegue ni se seque. 

Salsa para el locro o “Rustrido”

 Freír cebolla de verdeo o común (2) y cuando esté “rehogada”,agregar bastante pimentón del bueno.A cada plato se le pone la salsa por encima (opcional).Buen provecho. 

HISTORIA DEL LOCRO DE LA ABUELA ÁNGELA 

El maíz blanco es uno de los cultivos principales de América Latina. En la época de la colonia, el maíz amarillo era usado por la gente noble  y el pueblo , los esclavos consumían el maíz blanco con el que se hacía la mazamorra.(era más barato).En mi árbol genealógico, la abuela de mi mamá, era indígena y ella y su familia  cultivaban el maíz blanco además de otras verduras. También criaban animales de granja.La mayoría de estos productos eran para su propio consumo y el resto lo vendían Catalina, mi bisabuela, había tenido 12 hijos Ellos vivían en San Luis, cerca de un paraje llamado Potrero de los Funes y era muy difícil ,en ese tiempo, alimentar a todos viviendo sólo de lo que el campo daba.Además de la mazamorra, hacían guisos, carne asada y a  veces cocinaban alguna gallina, pero la fiesta grande comenzaba cuando la abuela Catalina sacaba del galpón del fondo una olla gigante para preparar para todos el plato más esperado:  locro.Ese día había que levantarse temprano porque cocinarlo llevaba toda la mañana y la participación de casi toda la familia. Ya desde el día  anterior, ponían en remojo una olla con porotos de manteca y otra llena de maíz blanco para que estuvieran blanditos al cocinarlos al otro día y Francisco, el marido de Catalina, ya había matado un chanchito y lo tenía listo para ser parte de la preparación. Mi abuela recordaba que a ella la mandaban a la huerta a elegir el zapallo más maduro que encontrara porque luego sería la encargada de pelarlo, ya que ella era la mayor. Entre todas las mujeres de la casa preparaban el locro y todas fueron aprendiendo cómo se hacía el famoso plato, que cada tanto reunía toda la familia.Mi abuela Ángela y sus hermanas aprendieron a hacerlo y cada una le daba su toque personal, su estilo y discutían por ver quién lo hacía más rico.Según mi mamá, que probó varios de los locros de sus tías, el más rico era, sin dudas,  el de  su mamá.Mi abuela y mi mamá vivieron mucho tiempo juntas debido a que mi abuela enviudó dos veces siendo muy joven, de tal modo que mi mamá nunca se preocupó por aprender a hacer el locro,  razón por la cual en mi casa comíamos el locro que hacía mi abuela.Pero un día la abuela Ángela se enfermó y no estaba en condiciones de cocinar, para solucionar este problema, se le ocurrió darle  a mi mamá las instrucciones de cómo preparar el locro, dictándoles los pasos a seguir desde la cama.  Finalmente, mi mamá, Perla,  aprendió.Cuando la abuela Ángela murió,  mi hermano y yo comenzamos a pedirle a mi mamá que hiciera el locro para los cumpleaños, y finalmente, un día, decidí que no iba a esperar a que mi mamá se enfermara para tomar la posta en la cocina y empezar a preparar el locro yo, por lo tanto,me pasé toda una mañana con mi mamá, ayudándola a prepararlo y anotando la receta. Ahora, en cada cumpleaños mío, lo preparamos juntas. Como ven, lo que en mi familia pasó de generación en generación es una receta de cocina, algo  que conservamos , cuidamos  y nos une  desde hsilvia_postal_2.jpgace mucho tiempo .Mi hijo varón dice que él no debe ser de esta familia, porque el locro no le gusta...Ya le va a gustar!                                                                                                                               Silvia Prieto

02/10/2007 GMT -3

Paula Vilches 3º A cbu (foto familiar)

mogas @ 13:19

foto-vylches-guitarra.bmp

Danila Macaria 3º B cbu

mogas @ 13:09

Mis abuelos llegaron a la Argentina en la década del ’50, desde Italia. Mi Abuela desde su pueblo natal Fossalto y mi abuelo de Castropignano, ambos pertenecientes a la provincia de Molisse. Cuando mi mamá nació, en el año 1964, mi bisabuela materna envió como regalo desde Italia,  un vestidito de bautismo. El vestido lo envió no solo como regalo, sino también como una forma de estar  presente en ese momento tan especial, transmitiendo de esa manera costumbres y parte de la cultura de su país natal, ya que el largo y la puntilla del vestido se utilizaban en Italia en aquella época. Eso fue para mis abuelos muy importante, ya que ambos, estaban separados de sus familias por las distancias. Mi bisabuela envió el vestido por barco, llegando aquí a fines del ’64, luego de una travesía de aproximadamente cuarenta días. En el año 1966, nacieron mis dos tías. Al ser ambas gemelas, se bautizarían el mismo día y por lo tanto no podrían usar el mismo vestido. Entonces, mi bisabuela envió un conjunto para que lo usara una de ellas.Cuando nacimos mi hermana y yo, nuestros padres decidieron que en el momento de nuestro bautismo, usáramos aquel primer vestido que había mandado mi bisabuela, porque sería una manera de seguir manteniendo viva una tradición. 

Receta Filhos

mogas @ 13:08

Filhos

Harina         2 kg
Margarina   150 gr
Levadura      50 gr.
Naranjas       6
Huevos         4
Azúcar         1 cda.
Sal                1 ½  cdas.
Coñac seco
Te de anís


En primer lugar se coloca en un recipiente chico la levadura con un poco de azúcar, harina y muy poca cantidad de agua. (Solo 1 cucharada de cada ingrediente). Esto se deja en reposo hasta que se fermente.Luego en un boul grande colocamos los 2 kilos de harina tamizada, la levadura fermentada, la sal y comenzamos a mezclar (a mano). Agregamos la manteca  y comenzamos a amasar. Luego vamos agregando de a poco el jugo exprimido de las 6 naranjas, y seguido de este, una taza de te de anís. Una vez que se integraron todos los ingredientes, agregaremos los 4 huevos, uno a la vez y luego un poco de coñac seco. Nos quedara una masa esponjosa y pegajosa que deberemos amasar bien durante mas de 10 minutos, hasta que tome una consistencia mas firme, de todos modos la masa seguirá quedando esponjosa.Dividiremos la masa en dos recipientes y las dejaremos levar durante aproximadamente 1 hora, para que tome una buena altura.Una vez levada la masa, poner una olla con bastante cantidad de aceite a calentar.  Iremos mojándonos los dedos con agua  para agarrar la masa de los recipientes e iremos haciendo círculos con agujeros en el centro y las pondremos a freír, hasta que tomen un color doradito. Las retiramos y podremos degustarlas con canela y azúcar espolvoreada por encima.

Antonella Vico 3º A CBU

mogas @ 13:07

Objetos Familiares
 
Esta perla azul, que está en la foto, perteneció a mi tatara tatara abuela Graciana Mucaro; a ella se la regaló su hermana en Italia antes de emigrar a la Argentina. Tiene grabado el año 1899 que es cuando llega a nuestro país. Esta perla era la pieza más importante de un collar que su hermana encargó para ella considerando que quizás nunca más se iban a ver y tendría así un recuerdo. Este objeto paso a mi tatara abuela, luego llego a mi bisabuela Adelina y ahora lo conserva mi Abuela Delia. La perla ya tiene unos 117 años.








perla.GIF

  


Los aros son de oro y pertenecieron a mi bisabuela Adelina Aloe. Ella los uso cuando se casó con mi bisabuelo Cosme.





aros.GIF

   Y el cofrecito en forma de ostra es de mi abuela Delia allí se guardaron los anillos de casamiento y el cintillo, este estuche cumple el mes que viene 50 años

cofre.GIF


 


 Estos tres objetos son muy importantes para mi abuela, ya que pertenecieron a su mamá y a su bisabuela. Y yo que ahora conozco la historia, tambien veo su importancia.

 Antonella Vico 3º A CBU

Mara 5to Especializado

mogas @ 13:01

Leonor cocinando

Fhilos 

Lo elegido para presentarles se llama Filhos. Los filhos son una comida tradicional portuguesa similar a la tortafrita, provenientes del pueblo Duzul de la provincia de Algarbe.Esta comida típica era considerada como símbolo para compartir y se servia en navidades y fines de año. Por esta razón era frecuente que los jóvenes que pasaban por las casas a cantar villancicos fueran invitados por los dueños a pasar y a comer filhos con ellos.En aquella época, a las mujeres desde jóvenes se les enseñaba a realizar las tareas de la casa y se les instruía acerca de las tradiciones del pueblo y de la familia. Fue mi tatarabuela Maria quien le enseño a mi abuela Leonor la comida de los filhos. En principio Leonor solo ayudaba a prepararlos, pero luego, con el pasar de los años, ella fue quien comenzó a hacerlos. Juntas amasaban entre 10 y 15 kilos de harina para la época de las fiestas navideñas.Era necesario y muy importante el aceite de oliva. A mi tatarabuela y a mi abuela les era fácil hallarlo gracias a que la familia poseía grandes campos con oliva. Generalmente cada vez que hacían gran cantidad de filhos los regalaban a los vecinos y a las personas que pasaban a pedir limosnas, eso si, nunca los vendían.Cuando mi abuela Leonor vino a vivir a la Argentina ya no podía hacer esa cantidad de filhos por dos razones: porque no podía conseguir el aceite necesario y también porque en Argentina no tenía a sus vecinos para regalarles. Mi abuela Leonor tuvo 2 hijos Luis (mi tio) y Sergio (mi papa), y de ellos 4 nietos. De esos 4 nietos una sola fue mujer y esa nieta soy yo. Desde pequeños  junto a mis primos y mi hermano comemos filhos, pero no solo en las épocas festivas, si no también, en cada gran encuentro, como costumbre familiar.Cuando era chica cada vez que mi abuela amasaba esta rica comida  siempre tuve curiosidad, y  al igual que mi tatarabuela Maria enseño a su nieta, leonor me enseño a mi a preparar la tradicional comida de los fihlos. Hoy en día como mi primo Matías adoramos comer filhos. Solemos juntarnos cada dos meses para mantener y realizar la tradición familiar que se nos ha inculcado, y que tanto nos gusta… la de compartir y comer filhos.Me pareció buena idea traerles a ustedes los filhos, ya que como dije antes son una comida para compartir, y yo los quiero compartir con ustedes!!!  

 

Denise Biragnet 3º A CBU

mogas @ 12:50


Pequeña herencia familiar

Mi tatarabuelo Mario fue muy amigo de la infancia de Benito Mussolini (político y dictador italiano que instauró el fascismo en Italia).Cuando eran pequeños, Benito le regaló a Mario una ranita de canto rodado del Mediterráneo.Al crecer, ambos tomaron caminos distintos: Mussolini se hizo seguidor de las ideas de Hitler y mi tatarabuelo se dedicó a la enfermería, gran opositor a Hitler.El tiempo pasó y Benito se convirtió en dictador de Italia. Según mi abuela, estaba medio “pasado de rosca” y cuando se entera de que Mario (su gran amigo de la infancia) odiaba a Hitler y su ideología, lo mandó a buscar. Esto era comentado por sus vecinos en el pueblo donde mi tatarabuelo vivía y, al ser muy preocupante que le esté detrás el dictador del país, Mario huye a esconderse en la Argentina junto con su familia: su esposa y 3 hijas; Ione, Juana y Antonieta.Se instalan en Villa Celina y transcurrido un largo tiempo decide volver a su país de origen para luchar en la Segunda Guerra Mundial. Antes de partir deja sus pertenencias a su familia y le deja a su hija Ione (la mayor y su favorita) la ranita de piedra que le había regalado Mussolini.Ione la conserva y finalmente se la obsequia a su hija mayor, Beba, alrededor del año 1963 durante su casamiento.Beba por alguna razón que no me atreví a preguntarle no se la pasa a su hija mayor, ni siquiera a su otra hija, y la conserva por mas de 60 años. En año nuevo de 2004 me llama aparte de la familia reunida y me relata la historia de ese pequeñoobjeto que sacó de su bolsillo. Me dijo que debía obsequiarla a mi hija mayor cuando lo crea adecuado y siga la continuación de esta historia familiar. 

                        dibujo.GIF 

 


“La Rana de piedra” del tamaño de la falange de un dedo pasó de mano en mano por cuatro generaciones.

Denise Biragnet 3º A CBU

 


 

 

 

 

 

Historias de Inmigrantes

mogas @ 12:47

Este es un espacio completamente nuestro que nació de las ganas de compartir. ¿A quién no se le ocurrió alguna vez contarle al resto del mundo su historia? ¿Quién no se sintió orgulloso en algún momento de sus antepasados y de sus orígenes?Historias de Inmigrantes es una voz que grita fuerte tu historia, como la de todos los demás. Porque todos somos árboles del mismo bosque: distintos orígenes, diferentes especies, pero al fin y al cabo todos estamos acá bien plantados: creciendo para dar frutos.Podrás descrubir que algunos relatos son similares, otros muy diferentes; algunos se relacionan y otros son imposibles de entrelazar, pero todos son ÚNICOS.Aquí van a aparecer las huellas de nuestros antepasados de quienes heredamos muchas cosas, a veces inconscientemente y otras veces con el propósito de transmitir nuestras costumbres familiares.No permitas que la historia de tu familia quede guardada en un reloj de pared viendo pasar las horas, o en el interior de un instrumento musical que nunca más sonó, o en la oscuridad de una frágil y preciosa cajita de esas que las abuelas no te permiten tocar por miedo a que se dañe.No la dejes ir en esa última taza de porcelana del juego que se rompió hace poco tiempo, o en las peleas familiares que hacen incómodo el momento de preguntar.Son tus raíces: no las olvides.A tus tatarabuelos, bisabuelos o abuelos inmigrantes les dio la bienvenida un país nuevo: una Argentina con los brazos abiertos.Hoy la bienvenida te la damos a vos: te recibimos en este espacio que deja de ser nuestro para ser también tuyo y darle a conocer a los demás no una historia cualquiera sino tu historia.

BIENVENIDO A HISTORIAS  DE INMIGRANTES 

Romina Guerrero 3ro B C.B.U

mogas @ 12:45

Emilia Pérez nació en 1890 en Madrid- España. Ella vivía con sus padres. Ellos pertenecían a la nobleza Española con el titulo de condes. En ese momento el titulo de condes era dejado de lado ya que había grandes problemas económicos y guerras. Como su titulo no influía y vivían con muchas necesidades decidieron emigrar, pero cuando estaban por realizar el viaje, el padre de Emilia murió. Luego conoció a Laureano Iglesias y decidió  casarse con él. Realizado el matrimonio emigraron hacia Argentina. Dos meses después de llegar murió la mama de Emilia y ella decidió quedarse en su nuevo hogar ya que aquí había formado su familia y con respecto a su titulo no le importo reclamarlo ya que ahora vivían en mejores condiciones y tenía lo que siempre había deseado… ¡una familia!

Este trabajo sirvió para que mi familia descubriera esto y es un motivo de orgullo para todos nosotros. Es así que hoy en día se están tramitando los papeles para que mi abuela reciba el titulo correspondiente y no es una cuestión de herencias, sino es un recuerdo más que mi abuela puede tener de su madre.


 

 

(Emilia con un funcionario de la nobleza)

 

dibujoo.GIF

(Emilia en el casamiento de su hija Helena)

01/10/2007 GMT -3

Germán Nigro 3ro Mercantil Historia inmigrante

mogas @ 22:13
Eran mis tatarabuelos vivian en Odesa ,Rusia (puerto de Mar Negro). Con sus Cuatro Hijos: Boris, David, Leonidas y Jacobo. Ishika  (mi tatarabuelo) era un rabino, casado con Frida (mi tatarabuela),él ya estaba informado de la inminencia de la segunda guerra mundial por el hecho de tener un cargo importante en su religión. Entonces decide  enviar  a sus dos hijos mayores a argentina , David(19 años) y Boris(20 años) antes de que Hitler invada Rusia viendo la posibilidad de poder también irse él con el resto de su familia (esposa y dos hijos menores) en un futuro próximo. Ellos se instalan en  la  casa de un primo que tenia aca un aserradero. Ishika piensa que con la ayuda de sus dos hijos podrían llegar a escapar de su destino.  Boris y David (los hijos) se distrajeron y pensaron en sus cosas y no en sus padres, por la edad no los tuvieron en cuenta, mientras tanto Hitler invade rusia y ellos no pudieron mandar plata para traer a sus padres y sus hermanos. Su familia fué llevada a un campo de concentracion y su muerte es insegura, el ultimo dato que se conoce es que fueron llevados al Gheto de Varsovia, Leonidas logra escapar pero lo volvieron a atrapar y lo mataron. El dato de su último destino  llego en un sobre debajo de una estampilla, en una carta de Ishika dirigida a Boris, ya que antes las cartas pasaban por un control.

Germán Nigro 3ro Mercantil

mogas @ 22:07

lalala

Mi abuelo vivia en mucha miseria, cuando era chico y su padre, con animos de prosperar quiso llevar a su familia a Argentina donde unos primos tenían un campo.Primero viajo su padre y luego fue mandando a sus hijos, al ser el hijo mayor fue el primero en viajar.Él, en Italia vivia en un pueblo al sur llamado Roseto Capo Spulico.
Como ocio, tocaba en la banda del pueblo para juntar plata para la administración del pueblo.
Cuando viajo a Buenos Aires, tenía 14 años y con lo único que viajo fue con la foto que se saco con el saxo, que le otorgaba el estado y unas pocas monedas.Al ser la unica cosa que llevo consigo de Italia, la tiene muy bien guardada y haveces llora mirando la foto. Siempre lleva en su bolsillo una fotocopia de la foto, por eso creo que fue muy extraño que me la alla prestado.Viajo en 1936 y cuentade su pueblo muy poco, hace unos 20 años viajo a su pueblo natal, pero no puede recordar nada de ese viaje, aunque sigue manteniendo en su memoria de cuando tenía 14 años y menos y vivía en Italia.

Ludmila Paola Vallone 4to A C.B.U

mogas @ 20:56

El objeto que hoy traigo es una cruz de madera que quizás no llame la atención de nadie, pero ella viene de España desde hace muchos años, es del siglo XIX y esta en mi familia desde hace cinco generaciones (contándome a mi), correspondía a la abuela de mi abuela materna, es decir, mi tatarabuela.Ella era Leonor Méndez, había nacido en España pero lamentablemente no sabemos ni encontramos ningún documento en que figure su fecha de nacimiento.La historia de la cruz comienza cuando Leonor toma la comunión y su madre se la regala. Ese momento fue muy especial para ella porque era muy católica y esta cruz la acompaña siempre hasta sus últimos días en que iba a rezar a la parroquia de la Misericordia en mataderos donde estaba en la legión de María.Pero ustedes se preguntaran como la cruz paso de generación en generación y fue así:En España Leonor se casó con Benito Luna y cuando en Europa se aproximaba la Primer guerra mundial, decidieron venir a América,, como muchos de nuestros antepasados. Desembarcaron en Montevideo, Uruguay, porque Leonor estaba por tener familia y el 3-10-1914 nace Dolores Nelida Luna, a la que todos llamaban Nelly y tuve la oportunidad de conocerla diez años de mi vida.Alos pocos meses de nacer la beba, la familia Luna viajó para Argentina donde se radicó definitivamente y tuvo cuatro hijos. Ellos se instalaron en el barrio de Mataderos y Leonor siempre tenia consigo la cruz, en la que depositaba toda su fe.Antes de morir le entrego la cruz a su hija mayor Nelly y la hizo prometer que pasaría por cada hijo o hija mayor que tomase la comunión contándole la historia que iba teniendo este objeto en cada caso.Nelly ya casada con Manuel tiene tres hijos: Mata, Susana (que muere a los tres días de nacer) y Carlos. Cuando Marta, mi abuela, fue creciendo, su madre quería que tome la comunión pero su esposo, que decía ser ateo, se negaba. Así fueron pasando los años y Nelly convenció a Manuel o Manolo, como todos lo conocían, de que permitiese a su hija Marta recibir el sacramento para darle la cruz que su madre le había dejado y así cumplir su promesa. Y gracias a esta pequeña cruz Manolo accedióAsí llegó el día en que Marta tomó su primera comunión y su madre le entregó la cruz contándole el significado de la misma.Marta la llevó siempre consigo hasta su casamiento con Mario en que ocurrió un pequeño e importante suceso. Luego del casamiento la pareja se instalo en el barrio de Liniers, casa en la que había nacido Mario y la que ampliaron para formar su hogar.En la mudanza que Marta realizó de sus cosas para formar su hogar, olvido incluir la cruz, pero se dio cuneta algunos años más tarde.Marta y Mario tuvieron tres hijas: Patricia, Alejandra y Viviana. Cuando mi mamá iba a tomar la comunión es cuando Marta se dio cuenta que había olvidado la cruz en la casa de sus padres. Grande fue la desesperación y la búsqueda de dicho objeto. Durante varios días dieron literalmente “vuelta la casa” y no la encontraron. Llegó el día de la comunión de Patricia y la cruz no había aparecido. Pero en el momento que llegaban todos al colegio María Ana Mogas para participar de dicho acontecimiento, llegó Nelly con la cruz que providencialmente había encontrado en una caja de recuerdos de su esposo Manolo, ya fallecido y que no habían revisado pues creyeron que allí no estaría. Nelly le devolvió la cruz a Marta para que esta se la de a su hija y así continuar la promesa. Pero en el colegio no la dejarían usarla, ya que no dejaban llevar algún artículo anexo que no sea del uniforme; entonces Patricia colgó la cruz debajo de la camisa así no la verían, y así pasa, la cruz, a otra generación.Cuando Patricia y Fabián se casan, la madre lo primero que hace es darle al cruz para que no ocurriera lo que le ocurrió a ella.Pasaron los años y tuvieron tres hijas: Ludmila (yo), Johanna y  Micaela.Cuando tuve que tomar la comunión paso algo parecido a los de mi mamá, esta vez la tomábamos con vestidos y una cruz que nos habían entregado unos días antes. En la mano entrábamos con una vela,, entonces la solución, ya que no quería llevarla debajo del vestido, fue llevarla en la manos oculta en la vela. A parir de ese momento la vela me pertenece, y soy yo la que tiene la responsabilidad de que esta historia continué, de que el objeto pase de generación en generación y a la vez estoy orgullosa de esto.

crúz

Luciana Zawadzki 4to A C.B.U.

mogas @ 20:47

Los domingos en mi familia son una tradición. Nos gusta juntarnos a merendar y compartir un momento todos juntos antes de que empiece la semana.Siempre me pregunté porque en vez de juntarnos a la tarde no lo hacíamos al mediodía, pero creo que a través del tiempo me di cuenta que somos tantos que es imposible juntarnos a almorzar, por eso la merienda fue designada para la familia. Una de esas tardes, mientras ayudaba a preparar la merienda, mi abuelo me llamó desde la habitación. Cuando llegue vi que estaba buscando en algo en el cajón; supuse que me regalaría una golosina como habitualmente lo hacia, pero no, esta vez me dio una cajita. Abrí el regalo con curiosidad, pero cuando me di cuenta mi abuelo estaba saliendo de la pieza, por eso corrí a agradecerle y a preguntarle que significaba ese objeto.Me explico que era una lapicera muy importante para él, porque lo había acompañado durante la segunda Guerra Mundial. Esa tarde de domingo fue muy importante para mí. Me sentía contenta, pero a la vez sentía la responsabilidad de tener ese objeto tan valioso para mi abuelo.En ese momento tenia 12 años, y a medida que fui creciendo fui valorando el objeto y el gesto que mi abuelo había tenido conmigo. Mi abuelo, como muchos polacos, durante la segunda Guerra Mundial tuvo que defender su patria primero de los alemanes, y luego de los rusos.Cuando los rusos invadieron Polonia a mi abuelo lo tomaron prisionero de guerra. A estos los llevaban a Siberia, un territorio llano, donde las temperaturas son menores a los – 30 ºC y los prisioneros sobrevivían de lo que ellos cultivaban. En esa época, esta región era muy pobre, por eso los mismos rusos dejaban escapar a los prisioneros, ya que las posibilidades de sobrevivir eran escasas. Cuando mi abuelo escapó se reagrupo con otros prisioneros en los países de Asia Menor. El objetivo de ellos era volver a su tierra natal, formar el ejército y recuperar una parte de esa Europa perdida.Avanzaron por países, como Irán, Irak, y allí estaban los ingleses que vendían productos de su industria. Allí, mi abuelo compró esta lapicera, que quien iba a decir hoy tengo yo en mis manos.Después de esos países, llegaron a Italia y a mi abuelo lo enviaron a que permaneciera en un pueblo llamado Ripatranzone. Después de un tiempo conoció a Virgilia, mi nona. En ese tiempo, mantener su relación fue muy difícil, porque a mi abuelo lo enviaban a otros pueblos, y no sabían si se iban a volver a ver. Por eso esta lapicera fue importante para mi abuelo. Unió a dos personas importantes en mi vida, en ese momento difícil que les tocó vivir. Cuando la guerra terminó, los dos estaban en Italia, y decidieron casarse.La situación de mi abuelo era triste, ya que no podía regresar a Polonia por ser prisionero de guerra, por eso ambos decidieron emigrar hacia Argentina. En ese barco venían inmigrantes con la esperanza de tener un futuro mejor, con tristeza de dejar su país. Venia el dolor de la guerra (para muchos una cicatriz imborrable). Venían mi nona, mi abuelo y un bebé recién nacido, mi tío, y esta lapicera, que escribió sentimientos expresaos en palabras y unió a dos personas que se sentían lejos pero al recibir una carta del otro se sentían cerca. 

Cuando mi abuelo me cuenta su vida siento un gran orgullo por él, por tener el valor de defender su país y también, por su vida personal. Cruzó un océano para formar una familia, se adaptó a un nuevo país y hoy con 92 años cuenta su vida como una gran aventura. Y yo lo observo, lo miro como piensa, como se olvida de algún detalle y vuelve a empezar. Será por eso que en esa tarde de domingo mi abuelo decidió que yo, su séptima nieta tenga su lapicera.

  Lapicera

(La lapicera) 

 Abuelo en siberia(Mi abuelo en Siberia)

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